de ahora en adelante se solemnízará el 23 de septiembre como el Día de los Mártires de la Independencia, en recuerdo y homenaje a todos los hombres y mujeres sacrificados o perseguidos por la causa de la libertad. “Concurra en ese día toda la Nación Portorriqueña, con la unción debida, a Lares, tierra privilegiada y consagrada en la historia Patria, a rendir el tributo de respeto a los mártires de la causa de la Redención Nacional; ante las tumbas de los patricios, invoquemos el espíritu de los manes libertadores; forjemos el solemne juramento de ser dignos descendientes de nuestros abuelos, y que cumpliremos con el deber patriótico de organizar inmediatamente el gobierno de la República. ¡Es el Día Augusto! ¡El Día de la Independencia! “. “Certifico que la presente es copia fiel y exacta de la Proclama aprobada por la Junta Nacional del Partido Nacionalista de Puerto Rico en su sesión celebrada en la tarde del domingo, día 14 del mes en curso. “Dada en San Juan de Puerto Rico, a los diez y seis días del mes de setiembre, año de 1930 y sexagésimo segundo de la Proclamación de la República”.

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Juan Antonio Corretjer, Secretario Administrador, Partido Nacionalista de Puerto Rico

CARTA AL SR. LUIS VENEGAS CORTÉS ⁵⁶

San Juan, P.R., setiembre 19, 1930 Sr. don Luis Venegas Cortés, Presidente del Comité Universitario Pro-Víctimas de Santo Domingo, Río Piedras, P.R.

Amigo de toda mi estimación:

Acuso recibo de su emocionante comunicación acompañada del cheque número 7402, librado por la Universidad, con cargo al “Banco Territorial y Agrícola” de Río Piedras y endosado a mi persona, por la suma de cuatrocientos noventa y ocho dólares cincuenta centavos, importe de los fondos recaudados hasta la fecha entre los estudiantes universitarios para ayudar a las víctimas de Santo Domingo. Me comunica usted que el Comité Universitario Pro-Víctimas dominicanas acordó hacer la remesa por mediación del Partido Nacionalista.

En nombre de nuestro Partido acepto la noble encomienda y enviaré inmediatamente al Excmo. señor Rafael Leonidas Trujillo, Presidente de la República Dominicana, los fondos puestos a la disposición de su gobierno para el caritativo propósito que habéis dispuestos.

Ningún acto portorriqueño ante la catástrofe que nos ha colmado de dolor tiene la trascendencia de éste vuestro. Señala, primero, la orientación clara de los estudiantes universitarios en las cuestiones nacionales e internacionales. En aquella heróica nación, noble y hospitalaria, hasta la exageración, si en ese orden se puede exagerar, ningún recuerdo de su inmensa pena producirá la emoción que el vuestro. He aquí un desinterés absoluto y un amor de hermanos a hermanos.

El ideal de la Confederación Antillana lo realizará la presente juventud antillana porque está dispuesta a crear un poder que se ha de imponer a todo invasor.

Esta corozonada vuestra es el mensaje de solidaridad que anuncia la era que ya se vislumbra.

Nuestro Partido, que en realidad no es un Partido, sino la Patria organizada para rescatar su soberanía, para que puedan gozar de la dignidad de ser libres hasta los mismos que hoy combaten la Independencia, goza por la finalidad que persigue del respeto y simpatía de todos los dominicanos. Y a ellos será grato que esta demostración de vuestra sensibilidad llegue por mediación nuestra.

Con mi felicitación cordial por la obra de nobles,

Soy suyo afmo.,

P. ALBIZU CAMPOS

EL ACTO CIVICO DE ANTEAYER EN LARES⁵⁷ ASISTIERON REPRESENTACIONES DE VARIOS PUNTOS DEL PAIS

HABLA ALBIZU CAMPOS

Como el gentío no cabía en el teatro, el público pidió que el señor Albizu Campos hablase en la tribuna de la plaza ya que habían pasado los amagos de lluvia. Cuando el Presidente del Partido Nacionalista escaló la tribuna fue recibido con una prolongada salva de aplausos. “Se cumple hoy un anhelo supremo de mi vida al encontrarme en esta ciudad de Lares. Yo hubiera entrado a Lares de rodillas: a tierra santa se entra de rodillas. Los hombres y mujeres de la generación actual no saben ni siquiera andar y se cansan para andar dos kilómetros aunque sea para homenajear a los héroes de nuestra libertad. Nuestros abuelos no conocían el automóvil, ni el tren eléctrico y sin embargo, realizaban portentos. No conocían las carreteras embreadas, ni los medios modernos de comunicación, pero tenían una fortaleza física y moral superior a nosotros, y escalaban esos picachos con facilidad y se jugaban la vida por un ideal. ¿En qué consistía la superioridad de aquellos héroes? En que eran hombres de elevados principios en su conciencia. No basta la devoción a una idea, es menester la consagración a la idea y esto implica el sacrificio. “Vosotros no sois como el héroe Ramírez porque no tenéis la conciencia de la consagración a un ideal, ni la conciencia de vuestra propia fuerza. El día que eso ocurra la independencia de Puerto Rico se habrá conseguido como una fatalidad en la historia. “La fuerza que gravita sobre nuestro pueblo es el sentido de la impotencia. Hay que evocar, pues, las fuerzas contrarias, las fuerzas de la sabiduría y de la belleza inmanentes en la naturaleza del hombre. “La misma ciencia pone en nuestras manos armas poderosas. Con un micrófono instalado en esta tribuna yo puedo enterar al mundo de lo que ocurre en Puerto Rico. “La fuerza de las nacionalidades y de los imperios depende de la estimación que de ellos se tenga. Si el concepto que nos merece un imperio es pobre mientras más fuertes parezca su deber será más deleznable. Todos los imperios sostienen una propaganda en sus colonias para mantener el mito de su superioridad. Estados Unidos recurre a todos los medios de propaganda para mantener una

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ascendencia morai sobre nuestro pueblo y así tenerlo sometido a su poder. “Nosotros no tenemos armas para echar a pique sus fuerzas navales, pero tenemos el arma de echar a pique su prestigio en el mundo”. Relató entonces el orador cómo nuestros padres se habían equivocado en el concepto que tenían de Estados Unidos y puso como ejemplo a su padre que recibió al ejército invasor con un discurso en inglés para luego darse cuenta de su equivocación. “Estamos hoy en una nueva etapa del nacionalismo, estamos adquiriendo la conciencia interna del nacionalismo que es la vida misma de la nacionalidad. Este nacionalismo no tiene ni quiere vinculaciones con ningún partido político cuyos programas ambiguos, contradictorios y anti-científicos son señuelos para engañar al pueblo y alcanzar el poder de la colonia. Esas son sus únicas aspiraciones. El nacionalismo es un movimiento trascendental, es la fuerza secular y milenaria de nuestra redención. Para pertenecer a este nacionalismo es menester la consagración al ideal y por lo tanto el sacrificio. “Yo no vengo a deciros a vosotras que sois mujeres lindas y preciosas y a vosotros que sois unos patriotas. Yo vengo a deciros que no estáis cumpliendo con vuestro deber. “Quiero repetir aquí la pregunta que formulé en La Habana ante el monumento a José Martí. ¿Se merecen Lares y Puerto Rico ese monolito a los héroes del 68? Para merecerlo hay que estar por lo menos a la altura moral de la base de ese monumento. Y ni Lares ni Puerto Rico están en la actualidad a esa altura moral. Hay que cubrir ese monolito con un sudario de luto hasta que los hombres y mujeres de Puerto Rico sepan esgrimir las armas por la independencia como lo hicieron nuestros abuelos. “Yo quiero que este día sea como un puñal clavado sobre vuestros corazones que os indique en los momentos de flaqueza cuál es vuestro deber. Nuestra patria vivió bájo el peso de una tragedia. Es inaplazable su redención si queremos salvarnos de perecercomo pueblo y ser dignos del sacrificio de aquellos mártires. A cumplir pues, cada cual con su deber. Sus palabras finales fueron seguidas de una prolongada ovación mientras la banda hendía los aires con los acordes de la Borinqueña.

Manuel Rivera Matos Secretario del Partido Nacionalista

EL ACTO NACIONALISTA DEL DOMINGO EN PONCE EL DISCURSO PRONUNCIADO POR EL LCDO. P. ALBIZU CAMPOS5 8 Cuando Albizu Campos subió a la tribuna el público ponceño le recibió con una prolongada ovación. El Presidente del Partido Nacionalista pronunció un elocuente y sustancial discurso que se extendió durante dos horas y media. “Amado pueblo mío: quiero saludarte después de tres años de ausencia por nuestra América. Una hondísima emoción embarga mi espíritu al presentarme ante el pueblo de Ponce que me vió nacer. Amar el suelo que nos díó vida es el primer deber del hombre. Quiero enviar un saludo colectivo desde esta tribuna a mis condiscípulos de escuela, a mis protectores físicos y morales, a mis amigos y compueblanos. “Celebramos esta noche la epopeya magna de la raza que descubrió y civilizó este continente. A la Madre España debemos la inmensa gratitud de esta obra sin paralelos en la historia humana. Con la hazaña de Colón se comprobó definitivamente la forma esférica del planeta. Con este hallazgo el hombre se dió cuenta que no vivía en una tierra aislada sino que pertenecia a un sistema celeste del cual era su colaborador e intérprete. El hombre fue consciente entonces de la infinidad del universo y de que en sí se encerraban las posibilidades de un progreso infinito. Se amplificó su concepto del universo y de su creador, y comprendió que su misión era interpretar las leyes que lo regían y vivir la vida superior del espíritu”. Después de una disgresión filosófica en torno al sentido del descubrimiento y de su trascendencia en la vida de la cultura occidental pasó a analizar la orientación trascendental del nacionalismo “El nacionalismo es la fuerza que se yergue contra cualquier poder que nos niegue la personalidad. Es un movimiento que aspira a despertar las fuerzas de la sabiduría en el pueblo, a salvar la nacionalidad para la cultura y la historia. Quiere que este pueblo que es la primera unidad espiritual que cristaliza en el continente, que es la nacionalidad más integrada cultural y racialmente de América, que es una masa mejorable y sensible, no se anule y que se reintegre a la vida de la cultura por la afirmación plena de su personalidad. El nacionalismo no es meramente la reintegración de las tierras a manos portorriqueñas, ni la salvación de su comercio y sus finanzas: es la nacionalidad en pie para rescatar su soberanía y salvar a este pueblo para los valores superiores de la vida. El coloniaje es la anulación y la absorción de nuestras fuerzas morales; la independencia es plenitud espiritual, es disfrute de todos los dones físicos y morales que Dios depositó en nuestra tierra. Si a un loco la ley le niega personalidad

también le niega su capacidad para verificar cualquier transacción legal. Si a un pueblo se le niega su personalidad colectiva se le niega la capacidad para regir su propio destino y se nos pone al nivel de un loco irresponsable. El nacionalismo no es un partido en el sentido limitador de la palabra sino un movimiento que tiende a salvar todos los valores constitutivos de la nacionalidad. Por eso nosotros no reposaremos hasta que la bandera de Estados Unidos se haya arriado de Puerto Rico”. Analizó luego el orador el panorama histórico, sociológico y cultural de las naciones ibero-americanas y subrayó la necesidad de mantener intensas vinculaciones con los pueblos hermanos “porque el caso de Puerto Rico es el ejemplo evidente de las intenciones que tiene Estados Unidos para la América Latina” “La América es el continente más rico del mundo por su extensión territorial, su población y sus inmensos recursos naturales. Por eso es objeto de la codicia del mundo. Ella se va dando cuenta de este fenómeno y se mantiene en guardia contra las agresiones exóticas. Ella conoce las intenciones codiciosas de Estados Unidos y por eso van cayendo todos los gobiernos que el pueblo sospecha se hallan sometidos a los yanquis”. Después comentó, la política de Estados Unidos en el Caribe. “El mar Caribe es el corazón del mundo. De aquí parten y confluyen las corrientes marítimas del trópico que llevan calor y vida a todos los continentes de la tierra. Este será teatro de la gran guerra que está ocho o diez años plazo para derrocar el poderío imperialista de Estados Unidos. Debemos prepararnos para esa hora que será la de nuestra salvación política”. Hizo luego un análisis de los problemas de Estados Unidos, de la vida social norteamericana, de su actitud hacia la raza negra, etc. Anunció que le esperaba una de las revoluciones sociales más sangrientas de la historia, ya que allí “la explotación ejercida contra el pueblo había hecho prosperar la semilla comunista de una manera peligrosa para la estabilidad de sus instituciones plutocráticas”. Comentó los recientes discursos del presidente Hoover en los cuales reconoce la importancia que han tomado estos movimientos cuando se toma la molestia de comentarlos. Censuró también a la sociedad de Ponce por la acogida que dió a los marinos norteamericanos. “El esclavo nunca puede rendir pleitesía al amo”, dijo. Al terminar su discurso Albizu Campos, el público prorrumpió en un delirante aplauso cargándole en hombros por toda la plaza mientras la banda entonaba los acordes melodiosos de la Borinqueña.

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Por Manuel Rivera Matos

SE EFECTUO UNA ASAMBLEA NACIONALISTA EN SALINAS ENTRE OTROS ORADORES HABLO EL PRESIDENTE DEL PARTIDO, SR. ALBIZU CAMPOS59 Fue anunciado el señor Albizu Campos. Una larga ovación mantuvo en silencio al orador. Después, el orador, excusóse ante el público poг no poder hacer un discurso, pues habiendo hablado durante dos horas y media, la noche anterior en Ponce, se encontraba completamente ronco. No obstante comenzó haciendo una brillante exposición de los problemas económicos del Puerto Rico colonial. Evocó días de su cercana jy tan lejana! juventud, cuando su adolescencia corrió por las llanuras fértiles de Salinas. Recordad “la tradicional alegría, la jarana cotidiana, la festividad que se hacía, a diario, cascabel en el espíritu”. Y hoy, señores, todos los rostros están tristes. Los ancianos de entonces, tenían bríos también para la juvenil hazaña, fuertes, vigorosos, tenían energías físicas y espirituales. Hoy los hombres de mediana edad miran con ojos tristes, trágicos, desolados. (El orador mira hacia la galeria. La galería está llena de niños. Los niños están quietos, silenciosos). Yo me alarmo cuando la niñez está en quietud. Me alarmo cuando los niños de mi patria asisten a un acto como éste, y están quietos, juiciosos, cuando no han derrumbado todas las sillas de la galería y no han tenido que salir a relucir las correas de los señores padres. Porque yo sé que esa quietud es sintomática. Yo sé que cuando el niño no juega, cuando el niño no es fósforo encendedor de travesuras, es que tiene sobre su cabeza la mano fría de la epidemia -adelantada de la muerte”. “¿Y por qué están tristes los hombres, por qué están tristes las mujeres, por qué están tristes los niños de Salinas? Ah, señores, ¿se puede estar alegre, pueden estar contentos los hombres de Salinas, los hombres de Puerto Rico, cuando la miseria los persigue como un galgo implacable? Pueden las mujeres de Puerto Rico, las que son conscientes de la verdadera situación, estar alegres cuando ven a su esposo, a su hermano, a su padre, dentro del círculo fatal de la desesperación reinante? ¿Y pueden estar alegres nuestros hijos, cuando no tienen la ilusión del juguete, y ni siquiera la seguridad del desayuno? ¿A ese estado, señores, nos ha traído el sistema de explotación a que nos ha sometido el yanqui, y, para remediar ese mal ¿qué se hace? Pues el morador de Fortaleza aconseja nuevos empréstitos. ¿Por qué el Gobernador, en cambio, no obliga a la Fajardo Sugar Co., a la Guánica

Central, a Aguirre a pagar los millones que adeudan al fisco? ¡Ah, no señores! Ellas, las corporaciones, son sagradas, intocables. Se invoca al fantasma de la Constitución de Estados Unidos, que entra en Puerto Rico siempre que sea para proteger los intereses yanquis, pero que escapa siempre a tiempo de no proteger los intereses de los nativos”. “¿A dónde conduce este sistema de explotación? A la ruina, sólo a la ruina. Cada minuto que pasa cae un nuevo terrateniente portorriqueño y se levanta un explotador yanqui. Y los pocos boricuas que quedan están fatalmente condenados a desaparecer”. Por estos tiempos estaba ya el orador en pleno dominio de su voz. Parece que para él es remedio el combate, y que su ambiente natural es la lucha. Ya en tono tribunicio estremeció al público con su verbo ancho, desmesurado, vehemente. Se estremecía el teatro de aplausos, ovaciones.

HOMENAJE A LOS SEÑORES ALBIZU CAMPOS Y SELLES SOLA60

DISCURSO DE ALBIZU CAMPOS Cuando el señor Albizu Campos fue a hacer uso de la palabra la concurrencia puesta de pie le tributó una atronadora ovación que se prolongó por varios minutos. “Al contestar la carta-invitación que me dirigiera el Presidente de la Sociedad Cultural puse en mis palabras lo que yo entendía era el sentido de este acto. Interpreto este acto y repito aquí aquellas palabras como un juramento que se exigen los patriotas entre sí. Parece mentira que los patriotas tengan alguna vez que exigirse entre sí el cumplimiento de un juramento, pero hay momentos en la historia patria en que los elementos constructores se ven postergados porque domina la alta traición a los intereses más vitales del país. Tal es, amigos míos, el momento histórico porque atraviesa nuestra patria. Predomina entre nosotros, repito, la alta traición; son los hombres y mujeres que al lado del dominador van demoliendo lo más sacro de la patria, desde sus intereses materiales hasta sus más caros intereses espirituales. Son ellos los que dominan por desgracia en nuestro país. Y somos los patriotas los que estamos en franca adversidad en este momento de trabajo colectivo. Por eso interpreto yo la invitación de la Sociedad Cultural como la demanda perentoria, como el mandato imperativo de que todos aquí nos exigimos los unos a los otros el cumplimiento del deber patriótico. “Se extraña todo el mundo de que sea la juventud la que venga a consagrar hombres adultos. Es verdad que no somos tan viejos como parecemos, pero ya somos adultos. Hombres que hemos sufrido mucho en nuestros pocos años. Tengo entendido que mi compañero nació en el

  1. Yo nací en el 93. Desde niño fijé en mi espíritu una idea que debe tener todo hombre y mujer que nació en un país esclavo: sacrificar su vida para librarlo de todo poder exótico que pretenda sojuzgarlo. Y fiel a esa norma, fiel a esa promesa ante mi propia conciencia siempre he sido humilde, y como hombre humilde ansioso de adquirir todos los conocimientos posibles para prepararme física y mentalmente con el propósito de realizar una obra de patriotismo y dignidad. Para ser patriota no basta llevar las palabras en los labios y el sentimiento en el corazón. Se requiere tener una fortaleza física, se requiere una fortaleza

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intelectual, se requiere una fortaleza moral, e requiere también una visión de los fines trascendentales para los cuales está puesto el hombre en la creación. Por eso yo os digo a la juventud que no podéis malgastar vuestras energías, que la patria necesita de vuestros cuerpos, que vuestros organismos físicos deben ser fuertes y sanos. La vida de la colonia siempre ha tenido a la degeneración física del pueblo dominado porque es un régimen de explotación. Se conspira contra la obra del verdadero patriotismo, se niega a los hombres y mujeres de mentalidad superior el ejercicio de las facultades superiores. En la colonia se traen a flotación los elementos sin carácter que muchas veces son de gran inteligencia: ellos son los altos traidores de la patria. Así en la colonia se restrigen todas las actividades superiores desde el ejercicio del derecho público hasta el ejercicio del poder en el gobierno; la única actividad que no se restringe es la del servilismo, la de actuar como instrumentos del dominador en su obra de demolición del país dominado. Cuando se llega a ese estado se niega al pueblo hasta el derecho de educarse de acuerdo con su propio criterio. Este es el único pueblo, sobre la tierra, señores, donde por expresa disposición de la ley, mejor dicho del imperio de Estados Unidos, se nombra a un hombre que tiene la facultad absoluta de determinar qué se ha de enseñar a los niños de Puerto Rico. Ni la Rusia zarista, ni la Alemania Imperial se atrevieron a imponer semejante tiranía sobre Polonia. “He dicho, señores, que la agresión más grave que se ha perpetrado contra la nacionalidad portorriqueña ha sido la creación de esta tiranía sistemática sobre el intelecto nativo. Repito que en ningún pueblo del orbe un hombre se ha erigido en árbitro de la sabiduría y la cultura de un pueblo como en Puerto Rico. Digo esto ante la juventud universitaria para que sea consciente de la verdadera situación en que se encuentra la juventud portorriqueña. “En otros países los programas de estudio y los textos se establecen en las escuelas por acuerdos de juntas y comisiones y después de un análisis comparado de los sistemas educativos de diversas nacionalidades”.

Atacó luego el orador la intervención de Estados Unidos en la educación del país. “Al sistema educativo hay que formularle unas cuantas preguntas vitales: “¿De qué somos ciudadanos? ¿Para qué educamos a la niñez portorriqueña? ¿Para que sean hombres de conciencias libres o esbirros coloniales? No basta sembrar las escuelas por doquier. La escuela lo mismo puede servir para construir que para destruir. Hay que buscar el propósito que se persigue con la enseñanza. La educación no puede ser un instrumento de dominación; la educación debe formar hombres informados de un criterio patriótico y no siervos del régimen imperante”.

Relató luego el orador sus experiencias en Estados Unidos y dijo que allf “la educación es un sistema que crea el predominio de una clase

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privilegiada sobre la gran masa del pueblo”. Combatió fuertemente la americanización. “Los americanos mismos no saben lo que es la americanización. La americanización es una aspiración colectiva de Estados Unidos que tardará mucho tiempo en cristalizarse porque aquel es un pueblo sin unidad racial ni unidad cultural. Allí viven grandes núcleos de diversos países del mundo divididos por un sinnúmero de intereses y barreras; allí hay profundas divisiones religiosas, sin contar la gran población africana que vive aislada del resto de la república. El sistema educativo aspira pues a consolidar todo ese conglomerado de razas, lenguas y culturas, y a formar una compacta integración nacional. Pues bien lo que en Estados Unidos es una aspiración se ha querido implantar en Puerto Rico que es pueblo que disfruta de una perfecta integración racial y cultural”. Combatió el sistema de asignaturas opcionales en las escuelas superiores. “¿Qué criterio selectivo tiene un muchacho para escoger la asignatura que le conviene? No se exige el latín, sin embargo, esta es la lengua matriz de nuestra civilización. Es una barbaridad enseñar el latin y el francés por medio del inglés; se está sometiendo a los alumnos a una tortura mental innecesaria”. Formuló también una agria censura contra el bilinguismo que “mutila la mentalidad del estudiante. Un sistema absurdo que estamos tolerando a pesar de haber sido descartado por la ciencia pedagógica”. Desaprobó la escuela bisexual. Dijo que este sistema había surgido en el oeste de Estados Unidos por razones económicas y no pedagógicas. Dijo que la mujer y el hombre poseían una psicología distinta y por lo tanto se requería una metodología específica para cada uno, aunque ambos puedan llegar a la comprensión de las mismas verdades. Arremetió también contra la tendencia de llevar a la mente del niño portorriqueño la idea de que nuestra civilización empezó en el 1898. “En los textos de historia oficiales nuestra historia antes del 1898 era una cadena de huracanes y piraterías. Nosotros somos una nacionalidad civilizada, una nacionalidad de vanguardia en el Nuevo Mundo. Aquí se fundó el primer Obispado del América, de aquí se dirigió la obra cristiana en el Nuevo Mundo. Hace más de un siglo que el Barón de Humboldt encontró aquí a los discípulos más inteligentes de todo el continente. Pero estas cosas se ocultan en los libros de texto para narrar las grandezas falaces de la nación dominante”.

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