LOS ACTOS CELEBRADOS POR EL PARTIDO NACIONALISTA EN LA CIUDAD DE LARES EL DIA VEINTITRES DE SETIEMBRE EN CURSO
HABLA ALBIZU CAMPOS Cuando fue anunciado para hacer uso de la palabra el Presidente del Partido Nacionalista la música tocó La Borinqueña mientras el público puesto de pie tributaba delirantes aplausos que se prolongaron por varios minutos. “La tendencia humana es ser parasitaria. Sólo una concepción espiritual de la vida nos eleva a la ofrenda de lo que poseemos por una causa justa. Nuestro pueblo en su decadencia moral es un pueblo parasitario. Pero esta apoteosis no es un acto parasitario. No venimos aquí a levantar un mito, ni a vivir una gloria pasada. Es muy fácil hablar de las glorias ajenas, pero eso no hace glorioso al que habla. Venimos aquí como un acto de consagración a los principios que informaron a los hombres del 68. “Amamos y adoramos a la patria como una diosa. La última partícula de nuestro suelo es cosa sagrada y no permitiremos que manos extrañas lo profanen. Pero más alto que ese culto es el culto de nuestros progenitores y no permitiremos que manos extrañas lo profanen. Ellos representan el simbolismo de la vida que poseemos y de nuestra grandeza ante la Eternidad. Los pueblos que no conocen a sus progenitores, son pueblos sepultos, son pueblos muertos. Nosotros al rememorar hoy su memoria, resultamos indignos sucesores de su memoria. Los pueblos son ingratos porque los hombres son ingratos; así nuestro pueblo no conoce los descendientes de aquellos grandes hombres. Y tenemos que honrar su memoria en su misma carne”. Entró luego el orador a hacer un análisis sobre la trascendencia de la personalidad. “El problema de Puerto Rico”, dijo, “es el problema de su personalidad. No hay responsabilidad donde no hay ejercicio de poderes. Un pueblo gobernado por un poder extraño es un pueblo irresponsable”. Dijo que Puerto Rico estaba en las condiciones de un loco que no tiene personalidad ante la ley por ser un ente irresponsable y se le pone un tutor para administrarle los bienes. “El imperio dice a la colonia: “yo ejerzo el poder porque eres un incapacitado”. Y dispone de todas las tierras y bienes a título de tutor. Puerto Rico pasa en la actualidad ante el mundo como un pueblo de imbéciles que no tiene capacidad para resolver sus propios asuntos. Para disfrutar de derechos hay que tener personalidad y hablar con las demás potencias de igual a igual”. Analizó el orador las consecuencias de la negación de la personalidad en todos los órdenes, especialmente en el orden educativo. Dijo que el imperio establecía el sistema educativo que convenía a sus fines y por lo tanto se ocupaba de que no se dijera la verdad en las escuelas. Abordó también el orador el problema religioso. Dijo que ninguna religión en nuestro país podía ser enemiga de nuestra Independencia; que nadie a título de católico o protestante podía combatir la causa de nuestra libertad. Manifestó que Puerto Rico ante la Santa Sede era una nación independiente que disfrutaba de soberanía eclesiástica. Que en su día el Partido Nacionalista enviaría una comisión ante el Vaticano para plantear el caso de Puerto Rico. Manifestó que había que nacionalizar todas las instituciones religiosas. Como este año no figuró en programa la misa celebrada el año pasado en honor a los hérores del 68 el señor Albizu Campos se dirigió personalmente al Rvdo. Martínez, de aquella parroquia. “El año pasado”, dijo, “se cantó un Te Deum en la iglesia de este pueblo y el Rvdo. Martínez pronunció el discurso más elocuente en la asamblea que dimos en este mismo teatro. El reverendo Martínez se reveló aquella tarde como un verdadero portorriqueño. El reverendo Martínez le debe una explicación a su pueblo de por qué no se ha celebrado esa misa. El debe explicar qué coacciones secretas han impedido que se eleve hoy el perfume de una plegaria a los mártires de nuestra Independencia”. Terminó el orador diciendo que aquella peregrinaciónera un acto de desagravio a los héroes del 68. El señor Albizu Campos fue cargado en hombros por la multitud clausurándose la asamblea en medio de un delirante entusiasmo.
EL PARTIDO NACIONALISTA PROCLAMA NUEVE DIAS DE DUELO CON MOTIVO DE LA MUERTE DE DON PEDRO ANGLERO, SUPERVIVIENTE DEL GRITO DE LARES69 Cada vez que desaparece un hombre libre, la Patria se estremece y el futuro se anubla: la una, sintiendo en su más íntimas esencias la dolorosa embestida del Destino y el otro, padeciendo la orfandad de las virtudes constitutivas de la esperanza. De ahí que, al descender de su pedestal augusto la hombría obedeciendo leyes férreas y eternas sea necesario restañar la herida con visión de eternidad, pues de lo contrario sucumbirá, al peso de la desgracia, el sentido de la armonía espiritual. Los héroes de la magna odisea de Lares hicieron palpitar el corazón de su patria por lo mismo que aquellos troncos venerandos habían arraigado en el fondo del Espíritu portorriqueño. De entonces a esta parte, la patria, vilipendiada en horas de júbilo por los detractores del Ideal, se guardó muy hondo en sus entrañas la ceniza de sus muertos gloriosos, segura de que los enemigos de la Libertad, por carecer de la visión de lo etemo, no están en la disposición de respetar la ceniza sagrada de los muertos. Pero hoy, sacudida la esencia misma de la patria por la muerte del superviviente de la odisea de Lares, don Pedro Angleró, a la edad de ciento diez años, se nos antoja que las figuras proceras de la Revolución del 68 hacen su aparición en el proscenio de su pueblo e imponen silencio, con la autoridad moral que los indujo a defender, en no lejano día, la razón de los ideales y la trascendencia del pensamiento libertario. Ha muerto hoy, en el Barrio Obrero, de esta ciudad de San Juan Bautista, para la vida física, don Pedro Angleró, en el momento en que la patria, dolida y sangrante, llora la ausencia de sus hijos verdaderos y se hunde en la desesperación del fatalismo histórico. Ha muerto un prócer centenario, en cuyas venas latía la redención de un pueblo sojuzgado por el poder de la fuerza y por la negación de algunos de sus hijos. Ha caído el excelso estandarte de la epopeya borincana, y, al caer, con la tristeza de los grandes y la felicidad de los hermosos del alma, se ha levantado con la elgancia de los mártires que siempre se elevan por sobre el tabernáculo, estando en comunión con el perfume del sacrificio. Por sobre el tabernáculo de las desilusiones ha saltado este noble defensor de la moralidad y este sacerdote de la justicia; por sobre el tabernáculo que la indiferencia iza en horas de negativa potencialidad, para imponer el degollamiento de la fe y decretar que la fuerza vital del Derecho radica en la imposición de una desigualdad y no en la conciencia de los hombres. Don Pedro Angleró ha muerto para la vida física; pero como en toda acción de libertad convergen dos corrientes vitales, la física y la moral, don Pedro Angleró, al perder la vibración de la materia, se ha apoderado de las fuentes de la moralidad, la planta de fe que él sembrara en el surco vivo de la patria, será cultivada con celo y cariño por la mano hidalga de la presente generación. Y no morirá nunca porque no puede morir el sueño cristalizado al calor de la Eternidad. Ante el dolor que embarga las conciencias de los hombres libres portorriqueños ante la desaparición de este caballero del Ideal, el Nacionalismo de Puerto Rico, se conmueve en su fondo de pureza y amor patrios y tributa al noble paladín del sentimiento, las lágrimas que acaso todo Puerto Rico habrá de derramar ante las cenizasvenerandas de sus muertos. El nacionalismo de Puerto Rico, por medio del presente mensaje de duelo y en concordancia con la ilustre prosapia de don Pedro Angleró, VARON ESTETICO del sueño borincano, proclama nueve días de duelo nacional y ordena a las Juntas y sub-Juntas Nacionalistas de Puerto Rico que durante estos nueve días dedicados a rendir homenaje religioso a la memoria del noble varón, se ponga a media asta la Bandera de la patria y se impongan del Dolor que nos produce la caída de un Hombre que tenía el mérito de ser un verdadero Hombre. Dada en San Juan de Puerto Rico, hoy, a los diez y seis días de octubre de 1931, y año 64 de la Proclamación de la República.
LA JUNTA NACIONAL
P. ALBIZU CAMPOS Presidente
M. RIVERA MATOS Secretario General
ESTADOS UNIDOS TIENE UN DEBER QUE CUMPLIR CON NOSOTROS Y ES RETIRARSE DE NUESTRO PAIS - ES LA UNICA MANERA DE DEMOSTRARLE RESPETO AL DERECHO DE GENTES - ALBIZU CAMPOS En la mañana del lunes visitamos en su despacho de las oficinas centrales del Partido Nacionalista, al jefe máximo Dr. Pedro Albizu Campos, quien en aquellos momentos se encontraba atareadísimo, contestando la numerosa correspondencia del interior y del extranjero procedente de innumerables organismos, correligionarios y amigos dentro y fuera de la nación. Al notar nuestra presencia en su despacho inmediatamente nos extendió su firme diestra y con su proverbial sonrisa inquirió: “¿qué noticias hay?” “Ninguna, Don Pedro”, le contestamos, “fuera de las que usted pueda suministrarnos. No olvide que los lectores de LA NACION esperan con ansiedad sus anunciadas declaraciones”. -Pregunta, pues - repuso. -¿Qué nos dice usted del momento político actual? -“Ya tuve ocasión de exponer oficialmente desde la tribuna nacionalista en Guayama nuestra actitud en relación con el presente panorama político del país. -“Como quiera que en otra parte de esta edición publicamos la reseña del acto de Guayama le formulamos inmediatamente otra pregunta. -¿Cómo considerará el Congreso de Estados Unidos el proyecto del gobernador electivo del Sr. La Guardia, Representante Demócrata por Nueva York en dicho cuerpo legislativo? -Al movimiento nacionalista no le interesa la consideración que le dé el Congreso de Estados Unidos a ningún proyecto que se someta a dicho cuerpo legislativo. Sostenemos que la nación puertorriqueña es árbitra absoluta de su destino, que es nulo el Tratado de París impuesto por Estados Unidos a España, en lo que se refiere a Puerto Rico, porque nuestro país no fue parte contratante en dicho tratado; ni España tenia poderes para ceder a Puerto Rico ni Estados Unidos para aceptarlo en cesión. A virtud de la Carta Autonómica, que constituía un tratado entre la Madre Patria y la isla de Puerto Rico, quedó reconocida internacionalmente nuestra soberanía y era deber de toda nación respetarla empezando por Estados Unidos. Cuando el Nacionalismo se levanta enérgico para la reivindicación de su soberanía, el poder invasor pretende desorientar la opinión pública, para amparar su usurpación y su despojo imponiendo concesiones al país oprimido que perpetúen el régimen opresor extranjero.
El liberalismo tiene sus insolencias. No olvidemos, los pretensos liberales de todos los imperios; siempre han sido imperialistas que han sugerido los medios más sutiles para completar la absorción extranjera. Es preferible para una nacionalidad, víctima de una ocupación militar un despotismo franco y decidido que sirve de acicate y que despierta la resistencia indígena, a un despotismo velado y liberal que anestesia la conciencia nacional.
Estados Unidos tiene un deber que cumplir con nosotros. Y es retirarse inmediatamente de nuestro país. Es la única manera de demostrarle respeto al derecho de gentes.
Daño inmenso ha causado esa nación invasora a nuestra nacionalidad, al privarla del ejercicio de su soberanía y someterla a la más bárbara e inhumana explotación económica que conoce la historia. Si cualquier legislador norteamericano quiere hacer algún bien a su patria debe proponerle el respeto al derecho ajeno. Si el representante La Guardia quiere que nos ocupemos de sus proyectos que le proponga a su país la retirada inmediata de las fuerzas armadas norteamericanas de nuestra tierra, y el pago de reparaciones que nos deben por los daños inmensos causados en nuestro país durante 33 años de ocupación militar norteamericana.
“Las manifestaciones aparentementeliberales del Señor La Guardia van dirigidas especialmente a la colonia puertorriqueña de Nueva York para obtener de ella los votos que necesita el señor La Guardia para sostenerse en el poder.
“La Junta Nacional ha dado instrucciones a la Junta de Nueva York que ilustre a nuestros compatriotas en aquella Babel moderna que se inhiban de las luchas intestinas en aquel país para que no dejen explotar sus sentimientos por ningún político norteamericano; que su único deber es organizarse para restaurar la República de su patria. -¿Qué significación le atribuye usted al movimiento revolucionario de Filipinas? Temiendo la revolución filipina el gobierno norteamericano por Ley del año 1917 se comprometió a reconocer la Independencia de las Islas Filipinas (tan pronto hubiese un gobierno estable) y en opinión del gobierno de Estados Unidos, aún no ha habido “un gobierno estable” en Filipinas ni lo habrá nunca a pesar de que el gobierno filipino es de hechura norteamericana.
“Llevan los filipinos con esta promesa catorce años de espera”.
“En ese período se han ido afianzando los intereses norteamericanos. Se ha estimulado el sentimiento conservador en sectores nacionalistas importantes de aquel archipiélago a tal punto que el eminente estadista Roxas hace más o menos diez meses, ha levantado la bandera de la no cooperación adoptando tácticas muy parecidas a las del nacionalismo puertorriqueño. “Los filipinos ven claro que el momento es oportunísimo para la supresión inmediata de la ocupación militar norteamericana. Estados Unidos no cuenta hoy con una nación amiga en todo el Universo, porque ha quedado desemascarada su política de absorción. Está atravesando el poder norteamericano por una crisis interna de caracteres revolucionarios producida por la crisis económica, consecuencia de la pérdida de los mercados. “Creo firmemente que los filipinos actuarán para imponer su independencia. “La oportunidad que tiene la nación puertorriqueña es idéntica a la que tiene la nación filipina. Nuestro deber es actuar inmediatamente.
LA RADIO CORPORATION OF PORTO RICO’ SUBSIDIARIA DE LA INTERNATIONAL TELEGRAPH & TELEPHONE CO., SE NIEGA A TRASMITIR DISCURSOS POLITICOS
CENSURA SOBRE LA PROPAGANDA DEL NACIONALISMO. DECLARACIONES DEL PRESIDENTE DEL PARTIDO DON PEDRO ALBIZU CAMPOS “Hace tiempo se viene ejerciendo influencia sobre la compañía “Radio Corporation of Porto Rico” subsidiaria de la “International Telegraph and Telephone Co.” para que se suspendiese la trasmisión por radio de los discursos nacionalistas. Es absolutamente cierto que el gobierno norteamericano quería suprimir nuestra propaganda por la vía del aire y es también absolutamente cierto que los elementos yancófilos anhelaban el mismo propósito.
Debemos llamar la atención de que en Estados Unidos no existe la libertad de palabra por la vía aérea. Impera allí lo que se ha denominado la censura indirecta que es una admisión formal de que no existe libertad de palabra, ni de pensamiento, en aquel país. En el Congreso yanqui se está considerando un proyecto de ley para suprimir esas restricciones del pensamiento y del derecho.
Bajo un régimen de fuerza como el que impera en Puerto Rico, bajo esta ocupación militar norteamericana, no existe ningún derecho y sí una mera tolerancia en la emisión del pensamiento, porque el poder norteamericano confía en su fuerza y en el dominio de la prensa.
La propaganda por la vía inhalámbrica surtió efectos nacionales e internacionales y ha obligado al invasor a desenmascararse, imponiendo una censura.
La excusa que da la “Radio Corporation of Porto Rico”, subsidiaria de la “International Telegraph and Telephone Co.” es baladí. Alegar que se suprime una emisión de pensamiento tan vital para Puerto Rico, para dedicar sus aparatos a anuncios comerciales y a noticiario de las carreras del Hipódromo, es confesar que están actuando bajo la coacción del gobierno norteamericano y en inteligencia con la política opresora de ese gobierno, especialmente cuando esas trasmisiones por radio representaban un ingreso muy sustancioso para la empresa.
Se pretende sitiarnos por el aire ya que lo estamos por mar y tierra.
Aquí se publican los cables que no perjudiquen a la política imperialista norteamericana y las agencias de información Prensa Asociada y Prensa Unida trasmiten noticias que interese a ese gobierno. La “International Telegraph and Telephone Co.” ha incurrido en una gravísima responsabilidad al prestarse a esta maniobra del gobierno norteamericano y hemos de exigir la correspondiente responsabilidad. El mismo apresuramiento que ha tenido el jefe de la ocupación norteamericana, Coronel Roosevelt, para desmentir afirmaciones no hechas hasta el momento, sobre la ingerencia del gobierno norteamericano en este grave asunto, confirma esa ingerencia. El país puede levantar una estación trasmisora si así lo desea. Y debe hacerlo inmediatamente, para acabar con el monopolio de que goza la empresa extranjera “International Telegraph and Telephone Co.”
Cierto es que se necesita el permiso para trasmitir, que podría denegar el poder ocupante norteamericano. Vale la pena, sin embargo, obligar al invasor a quitarse la careta por completo. Si se negase ese permiso, se debe prescindir del mismo. La nación puertorriqueña no debe tolerar ser sitiada por el aire. La “Radio Corporation of Porto Rico”, subsidiaria de la “International Telegraph and Telephone Co.” y denominada Estación W.K.A.Q., se ha declarado enemiga de nuestros derechos sagrados. La nación entera tiene que exigirle responsabilidades a esta corporación local y a la “International Telegraph and Telephone Co.,” de la cual es subsidiaria y que sin duda ha sancionado ese atentado contra nuestra soberanía.
CARTA AL SR. LUIS SANCHEZ MORALES
A 1 de julio de 1932.
Hon. Luis Sánchez Morales, Presidente del Senado y a los señores Senadores.
Señores: En nuestro memorial radicado ante la legislatura al abrirse la presente sesión extraordinaria, en virtud de un mandato de la Junta Nacional del partido Nacionalista de Puerto Rico, reclamamos para nuestra organización patriótica igualdad ante la ley electoral. La Prensa de hoy nos informa que ese cuerpo ha aprobado en tercera lectura el proyecto de Ley electoral sometido a su consideración. Al Nacionalismo no se le concedió la oportunidad de ser oído a pesar de los términos de su memorial ya citado. El proyecto ha sido aprobado por unanimidad aunque no toma en cosideración la situación del partido Nacionalista. Esta actuación del Senado es simultánea con la carta del Secretario Ejecutivo comunicándonos la suspensión de la inscripción de las nuevas candidaturas que hemos radicado en su secretaría, pretextando la espera de una nueva opinión del procurador general que le ilustre sobre el derecho a inscribir candidaturas por convención, cuando por derecho ya reconocido, tiene el partido Nacionalista radicadas candidaturas generales. Vemos en todo eso maquinaciones del gobernador interventor para impedir que el Nacionalismo pueda concurrrir a las urnas. Se repite lo que sucedió en el año 1924. Nos es duro creer que ese cuerpo sin distinción de partidos haya entrado en una inteligencia antipatriótica con el poder norteamericano, para evitar que se manifieste pacíficamente en las justas electorales la volutand nacionalista del país. Ante la gravedad de la situación que esa política pudiera traer si se comprueba ser cierta, es nuestro deber reclamar de nuevo, la igualdad ante la ley electoral, y, al efecto, solicitamos que se nos conceda ser oídos.
Con toda consideración P. ALBIZU CAMPOS Presidente del Partido Nacionalista
Albizu Campos es aclamado al hacer su entrada al teatro del pueblo de Lares el 23 de Septiembre de 1931.
EL NACIONALISMO Y LA SITUACION ELECTORAL
Señores D. Luis Sánchez Morales y D. Manuel F. Rossy, presidentes del Senado y la Cámara respectivamente.
Señores:
En cumplimiento del mandato que me ha impuesto por resolución la Junta Nacional del Partido Nacionalista de Puerto Rico, tengo el honor de dirigiros esta comunicación para reclamar la igualdad ante la ley electoral a que tiene derecho nuestra organización patriótica.
El nacionalismo se ha abstenido sistemáticamente de entrar en la agría controversia sobre la ley electoral porque esa lucha fraticida beneficia exclusivamente al interventor norteamericano que la contempla sonriente y con beneplácito. El nacionalismo transigirá siempre con sus paisanos portorriqueños antes que favorecer en forma alguna, la política de la intervención extranjera yanqui que pretende aniquilar a Puerto Rico.
No creemos en las tácticas de los partidos con quedolorosamente tenemos que enfrentarnos, porque esas tácticas las condena la propia experiencia de esas mismas agrupaciones, que han agotado su paciencia en una diplomacia estéril para que el Gobierno de Estados Unidos respete nuestra soberanía.
Nuestro país está en ruinas. Ha perdido en treintidós años más del setenta por ciento de su riqueza que ha pasado a los intereses yanquis en virtud del monopolio que tienen de nuestro mercado, que nos obliga a comprarle lo suyo en las condiciones que quieran imponernos. Y a venderles lo nuestro en los términos que le sean gratos.
Llamamos la atención al hecho de que el alto poder adquisitivo que acusa Puerto Rico y que le permite ocupar el puesto del quinto mercado para Estados Unidos en el mundo, y el primero en la América Latina, no se funda en entradas reales, sino en el desplazamiento de nuestros agricultores, industriales y comerciantes, que están comprando