89 guna naturaleza cuando el mismo poder norteamericano acaba de reconocer formalmente la independencia de Puerto Rico a través de la expresión de su poder ejecutivo. No es necesario comentar el proyecto de ley del senador Tydings, pues, como hemos dicho, si se convierte en ley obliga exclusivamente a Estados Unidos y jamás a Puerto Rico. Nos interesa, sin embargo, desde el punto de vista de conocer la intención que abrigan los directores de la política norteamericana en cuanto a los tratados que han de regir las relaciones entre aquella nación y la nuestra. Rechazamos, en primer lugar, la insinuación de un período de purgatorio de cuatro años. Se restringe en dicho proyecto la entrada de mercadería producida en Puerto Rico en el mercado de Estados Unidos pero la entrada de mercadería producida en Estados Unidos en Puerto Rico continúa ilimitada. Una cláusula idéntica se ha impuesto a las Filipinas. La importación americana sigue ilimitada en Filipinas, pero las importaciones filipinas en Estados Unidos quedan restringidas durante el período de diez años de prueba. Mientras tanto se les dice a los filipinos que busquen mercados en otras naciones para sus productos pero privados los filipinos del poder de hacer tratados que puedan facultar la entrada de productos de otras naciones que no sean Estados Unidos, todas las naciones a pesar de las simpatías que tengan por los productos filipinos no le compran nada. Tal sistema ha podido conducir a la extrangulación de la vida económica de las Filipinas, pero los filipinos, aunque de mal agrado, lo han aceptado como un mal menor en lo económico que la ocupación militar de Estados Unidos. Pretender Estados Unidos imponer una cláusula idéntica en Puerto Rico es algo tan mezquino que, analizado ante una opinión ilustrada, avergonzaría a los propios norteamericanos. Si es improcedente el plebiscito más improcedente serían unas nuevas elecciones.
90 ¿Para qué un plebiscito si está reconocida la independencia de Puerto Rico? ¿Para qué unas nuevas elecciones bajo un régimen de intervención militar si está ya reconocida la independencia de Puerto Rico? Resultan ambas cosas disposiciones anacrónicas ante el hecho del reconocimiento de la independencia nacional. Es un anacronismo ilógico e improcedente en perjuicio de las buenas relaciones que deben existir entre Puerto Rico y Estados Unidos. El caso de Puerto Rico vs. Estados Unidos es de interés continental y de interés mundial. Por fin la opinión ilustrada norteamericana ha conseguido el reconocimiento de nuestra independencia por parte del poder ejecutivo de Estados Unidos. Esa independencia estaba reconocida por todos los poderes. Obstruía nuestra vida de relaciones internacionales la ocupación militar norteamericana. Al cesar esta intervención, se reanudará inmediatamente nuestra vida normal nacional en lo interno y en lo externo. Revivirá nuestra agricultura, resurgirá nuestra industria, se reconstruirá nuestra vida financiera, volveremos a ser un poder comercial marítimo, nuestro arte y nuestra ciencia ocuparán su posición de honor en la civilización contemporánea. Puerto Rico será otra vez rico de nombre y de hecho, en riqueza material y en la riqueza infinita espiritual del alma inmortal de la patria.