OBRAS ESCOGIDAS

Investigación sobre sucesos del 23 de febrero de 1936

Por P. Albizu Campos

A raíz de los asesinatos perpetrados en el Cuartel General de la Policía de San Juan hicimos la declaración pública de que el Nacionalismo había ordenado una investigación sobre las causas de ese hecho brutal. En la exposición de la teoría enunciada por la defensa en el caso de Pearson, también se hizo público de que la “masacre” de Río Piedras el 24 de octubre de 1935, el asesinato de Beauchamp y Rosado en el Cuartel General de la Policía de San Juan el 23 de febrero de 1936, el asesinato de Angel Mario Martínez en Utuado, por la Policía y otros atentados contra la vida ciudadana perpetrados por la policía, eran parte de una conspiración del Gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico para intimidar a toda la nación por el terror y el asesinato; y ofrecimos prueba directa para sostener esa teoría. El señor juez De Jesús, a moción del fiscal, señor Romaní, dictó una resolución que obligó a la defensa a circunscribirse a los hechos sangrientos del 24 de octubre en Río Piedras. De esta resolución, que estimamos equivocada, tomamos debida excepción en su oportunidad.

Hoy, requerido por el Gran Jurado para comparecer ante él en virtud de sugerencias emanadas de testimonios ya prestados ante dicho cuerpo, pusimos a su disposición todo el resultado de la investigación del nacionalismo realizada hasta ahora sobre la verdad de los sucedido el 23 de febrero en el Cuartel General de la Policía de San Juan y sobre la responsa-bilidad de las personas envueltas en dichos asesinatos.

El Mundo, 26 de marzo de 1936, ps. 1 y 15.

Hemos puesto en poder del Gran Jurado la clave que a nuestro juicio dará con los responsables. El Gran Jurado que actualmente investiga las responsabilidades envueltas en los sucesos del 23 de febrero, es un cuerpo de hombres inteligentes y de valor cívico que en todo momento revelan su decisión firme de exigir responsabilidades a todos los que la tengan en este acto que sigue conmo-viendo a toda la conciencia nacional. Eso es todo cuanto puedo decir de mi comparecencia ante el Gran Jurado y creo que debo guardar reserva sobre extre-mos que están en poder de ese cuerpo para llegar a la verdad de lo sucedido.

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