“AQUI SE DILUCIDARA CUALES SON LOS PLANES Y ACTITUD DE ESTADOS UNIDOS HACIA LOS PUEBLOS DE NUESTRA RAZA”, DIJO ALBIZU CAMPOS EN EL BANQUETE EN SU HONOR

El sábado, a las nueve de la noche, tuvo efecto el banquete en honor del Lcdo. Pedro Albizu Campos organizado por varios amigos y simpatizadores del líder nacionalista, en el “Hotel Palace”. Alrededor de cincuenta comensales de todas las filiaciones y procedentes algunos de varias poblaciones de la isla como Ponce, Fajardo, Naguabo y Manatí, se reunieron en torno de la mesa presidida por el homenajeado, señor Albizu Campos, el señor Lope Bello, el señor José P. Berríos y el Director de Brindis, señor Luis Antonio Miranda. La pared del fondo estaba adornada con la bandera portorriqueña. Después de un opíparo menú se dió comienzo al acto. El Director de Brindis pronunció un breve discurso hablando sobre la campaña nacionalista del señor Albizu por la América Latina y anunció inmediatamente al señor Lope Bello. El discurso del señor Lope Bello fué uno de los más felices que le hemos oído al distinguido venezolano. Hizo referencia al hecho de que nunca habían estado los portorriqueños tan unidos en ideales y sin embargo estaban divididos en sus actuaciones públicas. Citó una frase de Washington que justificaba la actitud de Puerto Rico a reclamar sus derechos políticos. Sus palabras fueron calurosamente aplaudidas. El Director de Brindis dió lectura a varias adhesiones del doctor Ramón Lavandero, del Lcdo. Fulgencio Piñeiro, del Lcdo. Samuel R. Quiñones y otros telegramas de la isla. Luego fueron haciendo uso de la palabra el Lcdo. José S. Alegría, don Epifanio Fernández Vanga, que leyó una cuarteta, el Lcdo. R. Sancho Bonet, el Lcdo. Rafael Díaz Cintrón, el señor Arturo Gallardo, Manuel Rivera Matos, Fernando Sierra, Ortiz Lecodet, el Lcdo. Cruz Horta, el señor Modesto Gotay, el señor Alberto Núñez y el joven Gilberto Concepción, de la Universidad de Puerto Rico. Al anunciarse al señor Albizu la concurrencia se puso de pie y le tributó un prolongado aplauso. El homenajeado pronunció un elocuente discurso por espacio de dos horas y media analizando con lujo de detalles la situación interna de Estados Unidos, los problemas de Puerto Rico y los peligros que amenazan a la América Latina. Comenzó diciendo el señor Albizu que aquel acto le llenaba de

satisfacción y que para otro hombre sería motivo de orgullo y de vanidad. “Pero es el deber de todos aquellos que poseen un grano de sabiduría ponerla al servicio de sus semejantes porque eso no nos pertenece sino que es un patrimonio de la Providencia. Además estamos frente a la tragedia patria para detenernos en minucias personales”. Entró luego en detallado análisis de la situación de la América del Sur, diciendo que este continente era objeto de la codicia universal. Los invasores trataban de ejercer una hegemonia sobre todos los valores culturales, y luego comerciales. Primero tratan de allegarse al elemento intelectual y luego al pueblo. Para esta labor de conquista cuentan con una serie de instituciones, muchas de ellas de caridad perversa, con las cuales pretenden deslumbrar a los pueblos invadidos. “Puerto Rico es la nacionalidad más integrada del continente en el sentido étnico y cultural, tenemos la masa más homogénea, noble e inteligente de América. Pero también tenemos la clase directora más podrida de todo el continente. “Nuestra condición de isla es un postulado de independencia porque ya la Naturaleza per se nos ha hecho libres. Las islas han sido siempre en la historia los territorios más indominables y el ejemplo lo tenemos en nosotros que a pesar de treinta años de coloniaje yanqui conservamos intacta nuestra personalidad a pesar de que nuestra soberanía politica no ha sido reconocida. “Nuestra debilidad radica en no capitalizar esa fuerza unitaria producto de nuestra vinculación étnica y cultural. Pasamos de los abrazos a las separaciones y de los entendidos fraternales a la hostilidad fraticida. Mi esposa ha tenido una frase para juzgar esta situación: (la concurrencia se puso de pie) “Jugamos a las divisiones cuando somos indivisibles”. Hizo luego un análisis “del sistema imperialista que dispone de unas cuantas instituciones con fines disfrazados para sorprender la buena fe de los pueblos que caen bajo su influencia”. “Estados Unidos tiene hoy un récord completo de todos los territorios petrolíferos y mineros de la América del Sur. Y detrás de la Cruz Roja o de la Fundación Rockefeller va la empresa solicitando alguna concesión del Gobierno. ¿Por qué la Fundación Rockefeller no ejerce su caridad en Nueva York, donde existen cuatro millones de seres que viven en las condiciones más deplorables de miseria? Va a la América Latina porque en el continente existen ricas zonas petrolíferas”. Refiriéndose a la situación de Puerto Rico dijo: “Yo he lamentado la caída del Presidente coalicionista de la Cámara. Era una oportunidad propia para que se enfrentara con el Poder y le dieran con el foete en la cara desde la Fortaleza. Estados Unidos quiere rendir a la intelectualidad isleña. Muchos jóvenes debido al empobrecimiento del país tienen que traicionarse a sí mismos y acogerse a la sombra del presupuesto para no perecer de hambre. Es menester a todo trance evitar esa desmoralización forzada de la juventud”. A los jóvenes universitarios dirigió el siguiente mensaje: “Los jóvenes que actualmente estudian en la Universidad no deben hacer

política activa, ellos necesitan sus energías para el estudio. Desde luego deben tener un sentimiento patriótico, pero ahora, no deben distraerse, Su deber es prepararse, hacerse competentes para que luego puedan defender a su país con las armas poderosas del conocimiento. El joven que pudiendo ser un estudiante brillante es mediocre no es un buen patriota”. “No existe en la Unión americana un estado comparable a nosotros en homogeneidad étnica, en cultura, y con una historia tan rica en páginas luminosas. Abolimos la esclavitud sin derramar una gota de sangre, dimos soldados ilustres como Valero y Rius Rivera a la causa de la independencia de América. Hemos aportado valores sentimentales a la cultura hispano-americana, en nuestra tierra nació Morell Campos que fué el primer músico de América. Dimos al doctor Stahl, uno de los sabios botánicos más notables del continente. Afortunadamente la personalidad creada por estos hombres de cultura no ha desaparecido y esta es una barrera que nos defiende contra los planes de conquista del invasor. Puerto Rico plantea el caso más hermoso de América, porque aquí en las aguas del Caribe se dilucidará cuáles son los planes y la actitud de Estados Unidos hacia los pueblos de nuestra raza. “Puerto Rico podría utilizar la Unión Panamericana y la Liga de las Naciones como foros para reclamar su derecho a ser un pueblo libre. El Comisionado Residente no debería aceptar su puesto y debería permanecer en Puerto Rico. ¿Para qué queremos un representante sordomudo? Esta sería una manera eficaz de crearle una situación difícil a Estados Unidos y de atraer la atención del mundo sobre el caso de Puerto Rico. Entonces planteariamos nuestro problema en el terreno de las relaciones internacionales, que es donde debemos plantear nuestro caso. “El problema de nuestra independencia depende de nuestra voluntad. La generación presente tiene una grave responsabilidad histórica que cumplir o prolongar la colonia o adoptar un gesto de hombres dignos. Ante todo debemos defender nuestra personalidad porque somos la nacionalidad más definida de América”. Una ovación prolongada fué tributada al finalizar su discurso. El homenajeado recibió múltiples felicitaciones y abrazos después de su rotundo discurso. El acto terminó a las dos y media de la mañana.

Por M. RIVERA MATOS

LA CONFERENCIA DE ALBIZU CAMPOS EN LA UNIVERSIDAD

“FORMACION DE LA NACIONALIDAD MEJICANA A BASE DE SU POBLACION INDIGENA” El miércoles por la noche se llevó a efecto en la Universidad de Puerto Rico la conferencia del Lcdo. Pedro Albizu Campos. El salón de actos estaba materialmente lleno de un selectísimo público de estudiantes e intelectuales de San Juan.

El conferenciante pronunció una extensa y sugestiva conferencia sobre “Méjico y la Formación de las Nacionalidades a base de su Población Indígena”, exponiendo la evolución del mestizaje y su influencia en el destino histórico de esta república.

El conferenciante hizo un ligero introito manifestando que la Universidad no era la Universidad de Puerto Rico, ya que lo esencial en estos centros de cultura era el ambiente. Por lo tanto había que trasmutar la forma interna de la institución restituyendo el idioma vernáculo en toda la enseñanza sin abandonar el aprendizaje de otras lenguas, sobre todo si son representativas de una gran cultura.

De Méjico suele tenerse la visión de un país donde únicamente existen revoluciones. Pero el país azteca es ante todo un pueblo de vigoroso espíritu cívico. El mejicano no tiene la preocupación de la muerte. Su valor no es volitivo y consciente como el del dominicano sino más bien una tendencia atávica en la cual han intervenido elementos religiosos y raciales. Los antiguos aztecas inauguraban sus templos religiosos con el sacrificio de 20,000 jóvenes que ofrendaban sus vidas con la mayor serenidad. Esta actitud de desprecio ante la muerte ha perdurado en la conciencia colectiva de Méjico; de ahí que un acontecimiento cualquiera donde perezcan centenares de personas no llama la atención de nadie.

Habló de la mujer mejicana manifestando que era una mujer sin ninguna debilidad ni física, ni moral, ni intelectual. Es una mujer preparada para afrontar todas las situaciones de la vida.

El problema indígena de Méjico ha sido reintegrar todo este elemento indígena al cuerpo político-social de la nacionalidad. La obra ha sido realizada con el transcurso de las generaciones. Méjico tiene hoy conciencia de sus orígenes y se siente orgulloso de su sangre indígena como lo expresó Vasconcelos en Puerto Rico. Esto significa una revolución moral en su estructura política interna y en su vida de relaciones internacionales.

Entro luego el conferenciante en consideraciones históricas

haciéndose solidario a la opinión del mejicano Gamboa, quien afirma que “la conquista de América la realizaron los indios y la obra de independencia la realizaron los españoles”.. Cortés por ejemplo se atrajo a los indios descontentos y con ellos pudo derrocar el poder de Moctezuma. El mismo fenómeno se operó en diversos lugares del continente. Durante y después de la conquista se inicia en Méjico el proceso del mestizaje. Hay dos causas que aceleraron este proceso: La dificultad de transportación y el catolicismo que ordenaba el respeto por la mujer y el reconocimiento de los hijos en cualquier forma que naciesen. En eso se diferenció el conquistador inglés del español, El inglés se convirtió en un cazador del indio sin el menor respeto a la mujer ni a la prole que engendraba. Después de la Revolución fomentada y acaudillada por descendientes directos de españoles vino la república y con ella el establecimiento de las jerarquías sociales. Prívó en Méjico la presión de elemento mestizo contra el mestizo y la presión del mestizo contra el indígena. En este proceso formativo de la nacionalidad todos los líderes colectivos Juárez, Porfirio Díaz, Francisco 1. Madero eran mestizos o de pura sangre indígena. Las revoluciones fueron fomentadas por países extraños pero también por la explotación interna que pesaba sobre el indígena a pesar de que todos los directores tenían sangre de la primitiva raza autóctona. En el 1912, Estados Unidos intervino en Méjico. Cinco naciones de Europa incluyendo España protestaron de esta intervención. Pero vino la guerra y Europa se despreocupó del caso de Méjico. Estados Unidos fraguaba un plan para desintegrar a la nacionalidad mejicana con una propaganda hostil enderezada a poner en conflicto todos los elementos étnicos de la nación. Después de la guerra Wilson pidió en el Tratado de Versalles que no se invitase a Méjico a la Liga de las Naciones. Desde entonces Méjico no ha querido ingresar en el Tribunal de la Haya, a pesar de sus reiteradas invitaciones. De todo este caos étnico ha surgido un valor moral: la conciencia de sus orígenes y el orgullo de la sangre indígena. La nacionalidad está hoy moralmente constituida por la integración de todos sus elementos raciales y por lo tanto está constituída físicamente. De esta fusión del invasor europeo con la raza autóctona ha surgido en Méjico un arte propio y hasta una visión distinta de la vida. El arte mejicano es de lo más original y nuevo que existe en todo el continente. Finalmente el conferenciante anunció que en este drama de las dos culturas que se disputan la hegemonía del hemisferio occidental, Méjico por la integración de sus elementos étnicos y su conciencia nacional es una avanzada, una fortaleza, que custodia el tesoro de nuestra cultura y nuestra raza.

“LOS PARTIDARIOS DE LA ESTADIDAD NO SE ATREVEN PEDIRLA PORQUE SABEN QUE LES DARIAN CON LAS COLUMNAS DEL CAPITOLIO EN LA CABEZA”, DIJO ALBIZU CAMPOS La conferencia del Lcdo. Pedro Albizu Campos sobre “El Status Político de Puerto Rico” pronunciada en la Universidad bajo los auspicios de la “Sociedad Cultural” del Colegio de Leyes culminó en un espléndido acto cívico cultural. Todas las ‘butacas y los pasillos del Salón de Actos estaban completamente llenos con una selecta concurrencia de estudiantes, políticos e intelectuales. Entre los asistentes se encontraban don Antonio R. Barceló, el doctor Massó, Canciller interino de la Universidad; don Eduardo Giorgetti, el Dr. Gili Gaya, profesor visitante en nuestra Universidad, el Lcdo. José A. Balseiro, el Dr. Ramón Lavandero, el doctor Gómez Brioso y otras distinguidas personalidades de nuestra capital. El conferenciante fué calurosamente aplaudido al presentarse al auditorio. Al considerar el problema de nuestro “status” político deben considerarse tres factores: Nuestra opinión, la opinión de Estados Unidos y la opinión internacional. Puerto Rico tiene la condición actual de un territorio de Estados Unidos. “Y niego que nuestro país sea territorio de ninguna potencia”. Hizo luego Albizu Campos un minucioso análisis histórico para comprobar que el término estado es inaplicable a las actuales unidades que integran la Unión norteamericana ya que al forjarse la Confederación los estados perdieron su soberanía plena y absoluta que tenían en la primitiva alianza de colonias que se formó después de la independencia. Muchos de los derechos primigenios fueron delegados en el poder federal. Hoy el soberano es el pueblo de Estados Unidos y no el pueblo de un estado en particular. Después de formada la nacionalidad norteamericana con las trece colonias primitivas surgió la necesidad de poblar el inmenso territorio que se extendía al oeste de las montañas Alleghany. Con esa nueva situación el gobierno federal instituyó el gobierno territorial. Se designaba un gobernador que organizaba una legislatura y un sistema judicial, hasta tanto ese territorio tenía suficiente población para constituirse en un Estado de la Unión. El gobernador tenía poderes omnímodos; era un régimen personalista sin responsabilidad ante los gobernados. Este es el principio que informa toda la legislación territorial de Estados Unidos. Muchos de esos estados fueron incorporados a la Unión con una población inferior a la que tienen San Juan o Río Piedras en la actualidad.

Con Puerto Rico no podía regir esta tradición constitucional porque nosotros éramos un pueblo debidamente organizado con una densidad poblacional y una cultura superior a treinta estados de la Unión norteamericana por lo menos.

Después de la Guerra Hispanoamericana se acuñaron los términos de territorios incorporados y no incorporados a fin de cerrar el camino a la Estadidad a las posesiones cedidas por España en el Tratado de París, ya que nosotros teníamos una perfecta organización política, étnica y cultural. “No hay derecho”, dijo el conferenciante, “para que el Congreso de Estados Unidos mantenga la condición territorial en Puerto Rico sin la voluntad del pueblo gobernado. Incorporado o no incorporado el “status” jurídico vigente es el mismo que rige a un territorio desorganizado. Sobre nosotros gravita un sistema colonial incompatible con la tradición jurídico-constitucional de Estados Unidos y con el “standard” cultural de Puerto Rico. El Presidente y el gobernador mantienen sistemáticamente el “statu quo” en abierta violación al espíritu de la Constitución”.

Después del cambio de soberanía Estados Unidos trató de implantar una política de suplantación pero a nosotros nos ha salvado la población y la cultura. Eso no lo conseguirán ahora ni de aquí a mil años, suponiendo que nuestro “status” colonial dure hasta esa fecha. Aqui se opera el fenómeno contrario; el yanqui que se instala en nuestro país al poco tiempo es absorbido por nosotros y hasta pierde el acento de su idioma. El jibaro es el refugio más eficaz de nuestra personalidad que podría darle lecciones linguísticas a los pseudo-intelectuales que se gradúan en las universidades de allá y de acá, El jíbaro ha tenido una gran virtud: su analfabetismo. Gracias a eso el idioma del invasor no ha mutilado su mentalidad. Los invasores por boca de una Comisión de Columbia han rectificado ese error de la enseñanza bilingue; ahora falta que nosotros con un poco de valor pongamos en práctica esa rectificación”.

Manifestó Albizu que la manida frase: “la Constitución no sigue a la bandera es una falacia. En Puerto Rico rige la Constitución y por lo tanto los portorriqueños en cualquier momento pueden reclamar su entrada en la Unión norteamericana. “Pero a ellos no les conviene que los senadores y representantes isleños que vayan al Congreso se enteren de los secretos expansionistas que abriga Estados Unidos hacia la América Latina”.

El conferenciante planteó el siguiente dilema a los partidarios de la Estadidad: si la constitución afirma que una comunidad de ciudadanos norteamericanos no puede vivir en un plano de desigualdad política con el resto de los estados de la Unión, ¿por qué los estadistas no redactan inmediatamente una resolución pidiendo el ingreso de Puerto Rico en la Federación si los ampara la Constitución y la ciudadanía? Los partidarios de la Estadidad no se atreven a pedirla ante el Congreso porque saben que les darían con las columnas del Capitolio en la cabeza”.

“En ninguno de los territorios que precedieron a la formación de muchos estados se toleró el estado de cosas que existe en Puerto Rico.

Hemos sido reducidos a un país proletario, gravitando sobre el consumidor un sistema contributivo indirecto. Ya que no se nos pudo desplazar étnicamente ni culturalmente se ha establecido una onerosa opresión económica que nos mantenga en una condición colonial propicia a la explotación del invasor. No tienen tiempo para recibir las comisiones que van de Puerto Rico pero sí tienen meses y años para pensar en la manera de dominar las riquezas del país. Dentro de la Constitución norteamericana no cabe una forma autónoma de gobierno; o estamos fuera o estamos dentro”. Explicó entonces que la Autonomía vigente en Puerto Rico al suscitarse la guerra Hispano-Americana representaba una condición de privilegio dentro de la bandera española, condición que no gozaban las provincias peninsulares. “Teníamos libertad arancelaria, podíamos celebrar tratados comerciales y contábamos con un correo y una moneda propia. Estas medidas liberales significaban una soberanía incipiente, una personalidad reconocida en la vida de relaciones internacionales. España no podía hacer ningún tratado que nos obligase a nosotros si tal tratado no estaba sancionado por nuestra voluntad. De modo que el Tratado de París no rige para nosotros porque nuestra voluntad no fué consultada para ese traspaso. La ocupación americana en Puerto Rico en otras palabras es una cuestión de hecho pero no de derecho”. Esta es la tesis básica de su conferencia. Refiriéndose a la esperanza que se tiene puesta en las mujeres manifestó que él no veía que estuviesen actuando en un plano cívico superior al hombre. Dice que ha venido leyendo las entrevistas de doña Angela Negrón Muñoz, en EL MUNDO dominical y no ha encontrado una ideología renovadora a excepción de la última publicada de doña María Cadilla de Martinez “Los hombres nos creemos tan incompetentes y tan cobardes que hemos puesto a última hora la esperanza en las mujeres”. Hay remedio a la situación de desgobierno reinante en Puerto Rico. Si lo hay; pero se necesita civismo, valor y espíritu de sacrificio, Nosotros tenemos que plantear la cuestión de nuestra soberanía en el foro internacional. Estados Unidos le teme a la opinión internacional. El cablegrama de Barceló a la Sexta Conferencia Panamericana hizo hablar por primera vez al Presidente y la prensa del mundo se ocupó de nuestro caso. ¿Por qué la legislatura no asigna una cantidad de $30,000 para que tres individuos con la representación oficial de este organismo ventilen el problema de Puerto Rico ante la Liga de las Naciones, ante la Unión Pan-Americana y otros foros internacionales?” Se refirió a las recientes visitas navales de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. “Estas son aguas internacionales y aquí se ventilará el enorme desequilibrio económico vigente en el mundo por la fabulosa expansión financiera de Estados Unidos. La nación norteamericana tiene hipotecados cuatro continentes del planeta. Europa solamente le debe 18 mil millones de dólares. Esa cantidad no se va a pagar con besos y apretones de manos sino a tiros. Estados Unidos tiene en la actualidad el 65 por ciento del oro del mundo. Eso constituye un desequilibrio en la vida económica del mundo y tendrá que resolverse de alguna manera.

El Caribe será el teatro de la guerra del porvenir”. Al terminar el conferenciante no le fué formulada una sola pregunta a pesar de que estaba abierto para el interrogatorio del público. Entonces se levantó de nuevo y manifestó al público que “la independencia era un tema que no se debía discutir en Puerto Rico”. Una calurosa ovación le fué tributada la finalizar su conferencia y después subieron numerosas personas a felicitarle por su brillantísima disertación que se prolongo por más de dos horas y media. En los corrillos de las galerías se comentaba favorablemente el acto, señal de que la conferencia había dejado una huella perdurable y acogedora, en el ánimo del auditorio.

PEDRO ALBIZU CAMPOS 1930

LA ASAMBLEA GENERAL NACIONALISTA DE AYER

Habla Albizu Campos

“Esta tarde deberá ser memorable en la mente de cada uno de nosotros. Aquí han hablado los representantes de las diversas agrupaciones políticas de nuestra vida pública. Yo lamento que en esta asamblea no se haya oido la voz de una opinión femenina, ahora que la mujer portorriqueña tiene en sus manos los poderes de realizar una gran labor cívica. Trato esta cuestión para que las mujeres no vayan a caer en el pecado en que han incurrido los hombres: esto es, dividirse en la cuestión de la independencia de su patria cuando todos estamos unidos por lazos indisolubles del sentimiento nacionalista. La mujer es la matriz creadora de todas las energía físicas y morales, es la matriz de la vida trascendental y por lo tanto la madre auténtica de la nacionalidad. Por eso la mujer portorriqueña no puede dar un ejemplo incondicional, huérfano de civismo y dignidad, repitiendo en esta forma la actuación servilista de los hombres dirigentes. Yo la deseo verse definida, franca y abiertamente por la independencia de su patria, o si por el contrario desea que su país siga siendo una colonia sometida al despotismo económico de Estados Unidos”.

“Hay que llevar esta responsabilidad moral a las mujeres nuestras para así determinar si es que ellas quieren continuar la política de entregamiento al invasor que han venido desplegando los distintos partidos insulares”.

Relató luego el señor Albizu Campos una anécdota que le ocurrió en Santo Domingo durante su jornada de propaganda por la América Latina. En Puerto Plata una comisión de damas en representación de un club cultural de la ciudad le fue a saludar al hotel para ofrecerle sus saludos y preguntarle qué podían hacer ellas por la independencia de Puerto Rico. “Este incidente lo traigo a colación dijo para destacar el espíritu cívico y heroico de la mujer dominicana y compararlo con la flojedad cívica de nuestra mujer”, “¡Ah!, si nosotros pudiéramos forjar añadió hombres como pueden las mujeres, otra sería la situación de la Patria”.

“Yo quiero llevar al corazón de la mujer portorriqueña ese ideal de responsabilidad para con su patria. Las mujeres no pueden entrar en el juego ridículo y suicida de nuestra política de pacotilla. No sólo es ella la depositaria de la vida física sino que debe ser también la depositaria de la vida moral”

“Quiero dirigirme ahora a los partidos cuyos representantes hemos tenido el placer de oir aquí esta tarde. Se advierte por las manifestaciones de ellos que estamos unidos en cuestiones fundamentales y divididos por cuestiones tácticas de carácter

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