El 10 de mayo de 1943, veinticuatro días antes de su excarcelación, Juan Antonio Corretjer visitó a Pedro Albizu Campos en la Penitenciaría Federal de Atlanta. El reglamento penal prohibía tomar notas. Lo que sigue es la reconstrucción de las palabras de Albizu que Corretjer publicó en Pueblos Hispanos el 15 de mayo de 1943.

Yo no aceptaré ninguna clase de libertad condicionada. Yo te ordené que cumplieses tu sentencia suspendida en Nueva York. Eso está bien. Me alegré que hayas impuesto tu autoridad a los compañeros que han ido saliendo de las cárceles y que tienen sentencias probatorias para que no volviesen presos. La causa por qué no aceptaré yo cumplir la sentencia suspendida te la diré más adelante. En ello va envuelta una seria cuestión de dignidad patriótica.

La historia se ha movido rápidamente. En un documento público el Presidente Roosevelt ha dicho claramente que ha nombrado un comité que estudie y elucide la separación permanente de las relaciones entre el Gobierno Federal y Puerto Rico. Estados Unidos está envuelto en una guerra en defensa de la democracia, van a abrir el necesario segundo frente en Europa, ha firmado la Carta del Atlántico. Yo no creo que es razonable, en el sentido político, que en estas circunstancias se me quiera hacer salir del presidio llevándome el presidio atado al tobillo.

Si hay sinceridad en la actitud del gobierno esa sinceridad debe ser probada con mi incondicional excarcelación. Este acto de sinceridad previamente realizado, yo me sentiría capacitado para ofrecer mis servicios al Comité que entiende en la clarificación del estatus político permanente de Puerto Rico. Ello sería descuidándome de mi quebrantamiento de salud. Tengo un dolor permanente en el lado izquierdo del pecho y el brazo izquierdo se me está secando, estoy ya perdiendo su movilidad. Personalmente preferiría, si se me excarcela incondicionalmente, poder irme a México a atender mi salud y descansar por un año. O ingresar en el Hospital de Johns Hopkins.

Tú sigue dirigiendo el movimiento. Sigue tu trabajo. No te dejes molestar ni incomodar por nada ni nadie. Mantén tu serenidad de espíritu y tu clara mente política. E imponlas a todos. No permitas una impaciencia a nadie. Todos deben estar serenos. Esta es la hora en que podemos independizar a Puerto Rico por medios pacíficos. Nuestra patria tiene probada su resistencia. El Partido tiene suficiente madurez para comprender la tremenda trascendencia de la hora en que nada ni nadie puede comprometer la oportunidad que la historia nos brinda para independizar a nuestra patria.

Aquí está Velázquez que termina su sentencia el mismo día que yo. Él debe aceptar los términos de la sentencia probatoria. Arregla para que esté contigo.

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