ENTREVISTA CON EL LCDO. PEDRO ALBIZU CAMPOS
El manifiesto de los señores Barceló y Tous Soto es impresionante, y por esa razón requiere un análisis frío y ecuánime.
Es motivo de satisfacción para el país la proposición de llegar a un entendido definitivo sobre la base política sobre la cual deba girar la política del país. Si es esta el gobierno propio, como se dice en el Manifiesto, con seguridad tendrá acogida entre todos los elementos liberales de Puerto Rico. Se impone un gobierno responsable sólo a nosotros. Esta es una verdad que hemos venido discutiendo hace tiempo, pero todavía no se había llegado a un acuerdo entre las personas con autoridad suficiente en el electorado. Parece increíble que hasta ahora no haya habido ese consensus unánime. El obstáculo mayor hasta ahora para llegar a ese extremo fue la política de incondicionalismo intransigente del partido Republicano que, abogando por la estadidad, rehusaba predicarle a su pueblo que exigiese los derechos que tiene de gobernarse por sí mismo. Esta política acusaba falta de comprensión de lo que es la estadidad, que es sólo el gobierno por y con el consentimiento de los gobernados. Y aunque la estadidad limitaste la personalidad de nuestro país en extremos esenciales para su existencia como pueblo definido en el mundo civilizado, requería para llegar a ello que nuestro pueblo se acostumbrase a ejercer todos los derechos en Puerto Rico. Ha quedado relegada a lo remoto inconcebible la idea de la estadidad, claras y terminantes han sido las declaraciones oficiales como las del Sr. Tous Soto. Dentro del programa propuesto en nada se limita el desarrollo completo de nuestra personalidad política, pudiendo llegar dentro del mismo a la completa soberanía, a la cual tiene derecho indiscutible. No son vacías las declaraciones respecto a la preservación de nuestro idioma, de nuestra cultura, de nuestros intereses materiales, y de nuestra civilización distintiva. El Sr. Tous Soto ha hecho un gran sacrificio para llegar a este convencimiento que franca y honradamente pone ante sus compatriotas, despreocupado de los resultados personales, favorables o desfavorables para él. Admiramos el gesto patriótico.
Debemos distinguir la constitución indiscutible del país de los medios para realizar lo que determine esa constitución. Tengo entendido que nuestra futura constitución establece un gobierno responsable a nosotros en ciertos extremos importantes. Para desarrollar las aspiraciones que entraña esa Constitución no se requiere la desapreciación de ninguno de los partidos existentes. Y esto sería conveniente porque entonces podría haber mayor armonía entre todos. Me parece claro que la proposición de los Sres. Tous Soto y Barceló que el Partido Unionista y Republicano lleguen a un entendido partidista entre sí, o se disuelvan para constituir un nuevo partido, no es realizable y está fuera de ambiente en Puerto Rico. Temo que el Sr. Tous Soto se encuentra sólo dentro de su partido en ese importante extremo. Su Partido y el Partido Socialista, por haber sido hasta ahora aliados de la adversidad sienten una afinidad entre sí de tal naturaleza que los aleja como grupo del Partido Unionista. El efecto inmediato de las declaraciones hechas en el Manifiesto será precipitar el Ligao General entre los republicanos y socialistas, a pesar de la hostilidad oficial con que tropezaría la coalición. No cabe duda que en Estados Unidos no hay cabida actualmente para tolerancias hacia partidos socialistas o a coaliciones con partidos socialistas. Al partido unionista entonces se le presenta una situación que requiere inmensa organización interna para prepararse para la lucha electoral que será sumamente apasionada.
El momento es de espectación, especialmente para los socialistas que se han visto desautorizados como partido político en el manifiesto. Esto ha sido motivo de protestas entre todos los socialistas. Creemos sinceramente que hubiera surtido mejor efecto invitarlos a ellos también a un entendido general puesto que son un partido constituído en Puerto Rico representante de fuerzas vivas en el país.
Nuestro deber es claro sea cual fuere el resultado de las asambleas que celebran los partidos militantes, estaremos dentro de los liberales defensores de todos y cada uno de los derechos de nuestro pueblo a gozar de su civilización íntegra sin restricciones que nazcan de su voluntad.
PEDRO ALBIZU CAMPOS