EL ACTO NACIONALISTA DEL DOMINGO EN PONCE EL DISCURSO PRONUNCIADO POR EL LCDO. P. ALBIZU CAMPOS
Cuando Albizu Campos subió a la tribuna el público ponceño le recibió con una prolongada ovación. El Presidente del Partido Nacionalista pronunció un elocuente y sustancial discurso que se extendió durante dos horas y media. “Amado pueblo mío: quiero saludarte después de tres años de ausencia por nuestra América. Una hondísima emoción embarga mi espíritu al presentarme ante el pueblo de Ponce que me vió nacer. Amar el suelo que nos díó vida es el primer deber del hombre. Quiero enviar un saludo colectivo desde esta tribuna a mis condiscípulos de escuela, a mis protectores físicos y morales, a mis amigos y compueblanos. “Celebramos esta noche la epopeya magna de la raza que descubrió y civilizó este continente. A la Madre España debemos la inmensa gratitud de esta obra sin paralelos en la historia humana. Con la hazaña de Colón se comprobó definitivamente la forma esférica del planeta. Con este hallazgo el hombre se dió cuenta que no vivía en una tierra aislada sino que pertenecia a un sistema celeste del cual era su colaborador e intérprete. El hombre fue consciente entonces de la infinidad del universo y de que en sí se encerraban las posibilidades de un progreso infinito. Se amplificó su concepto del universo y de su creador, y comprendió que su misión era interpretar las leyes que lo regían y vivir la vida superior del espíritu”. Después de una disgresión filosófica en torno al sentido del descubrimiento y de su trascendencia en la vida de la cultura occidental pasó a analizar la orientación trascendental del nacionalismo “El nacionalismo es la fuerza que se yergue contra cualquier poder que nos niegue la personalidad. Es un movimiento que aspira a despertar las fuerzas de la sabiduría en el pueblo, a salvar la nacionalidad para la cultura y la historia. Quiere que este pueblo que es la primera unidad espiritual que cristaliza en el continente, que es la nacionalidad más integrada cultural y racialmente de América, que es una masa mejorable y sensible, no se anule y que se reintegre a la vida de la cultura por la afirmación plena de su personalidad. El nacionalismo no es meramente la reintegración de las tierras a manos portorriqueñas, ni la salvación de su comercio y sus finanzas: es la nacionalidad en pie para rescatar su soberanía y salvar a este pueblo para los valores superiores de la vida. El coloniaje es la anulación y la absorción de nuestras fuerzas morales; la independencia es plenitud espiritual, es disfrute de todos los dones físicos y morales que Dios depositó en nuestra tierra. Si a un loco la ley le niega personalidad
también le niega su capacidad para verificar cualquier transacción legal. Si a un pueblo se le niega su personalidad colectiva se le niega la capacidad para regir su propio destino y se nos pone al nivel de un loco irresponsable. El nacionalismo no es un partido en el sentido limitador de la palabra sino un movimiento que tiende a salvar todos los valores constitutivos de la nacionalidad. Por eso nosotros no reposaremos hasta que la bandera de Estados Unidos se haya arriado de Puerto Rico”. Analizó luego el orador el panorama histórico, sociológico y cultural de las naciones ibero-americanas y subrayó la necesidad de mantener intensas vinculaciones con los pueblos hermanos “porque el caso de Puerto Rico es el ejemplo evidente de las intenciones que tiene Estados Unidos para la América Latina” “La América es el continente más rico del mundo por su extensión territorial, su población y sus inmensos recursos naturales. Por eso es objeto de la codicia del mundo. Ella se va dando cuenta de este fenómeno y se mantiene en guardia contra las agresiones exóticas. Ella conoce las intenciones codiciosas de Estados Unidos y por eso van cayendo todos los gobiernos que el pueblo sospecha se hallan sometidos a los yanquis”. Después comentó, la política de Estados Unidos en el Caribe. “El mar Caribe es el corazón del mundo. De aquí parten y confluyen las corrientes marítimas del trópico que llevan calor y vida a todos los continentes de la tierra. Este será teatro de la gran guerra que está ocho o diez años plazo para derrocar el poderío imperialista de Estados Unidos. Debemos prepararnos para esa hora que será la de nuestra salvación política”. Hizo luego un análisis de los problemas de Estados Unidos, de la vida social norteamericana, de su actitud hacia la raza negra, etc. Anunció que le esperaba una de las revoluciones sociales más sangrientas de la historia, ya que allí “la explotación ejercida contra el pueblo había hecho prosperar la semilla comunista de una manera peligrosa para la estabilidad de sus instituciones plutocráticas”. Comentó los recientes discursos del presidente Hoover en los cuales reconoce la importancia que han tomado estos movimientos cuando se toma la molestia de comentarlos. Censuró también a la sociedad de Ponce por la acogida que dió a los marinos norteamericanos. “El esclavo nunca puede rendir pleitesía al amo”, dijo. Al terminar su discurso Albizu Campos, el público prorrumpió en un delirante aplauso cargándole en hombros por toda la plaza mientras la banda entonaba los acordes melodiosos de la Borinqueña.
Por Manuel Rivera Matos
SE EFECTUO UNA ASAMBLEA NACIONALISTA EN SALINAS ENTRE OTROS ORADORES HABLO EL PRESIDENTE DEL PARTIDO, SR. ALBIZU CAMPOS Fue anunciado el señor Albizu Campos. Una larga ovación mantuvo en silencio al orador. Después, el orador, excusóse ante el público por no poder hacer un discurso, pues habiendo hablado durante dos horas y media, la noche anterior en Ponce, se encontraba completamente ronco. No obstante comenzó haciendo una brillante exposición de los problemas económicos del Puerto Rico colonial. Evocó días de su cercana ¡y tan lejana! - juventud, cuando su adolescencia corrió por las llanuras fértiles de Salinas. Recordad “la tradicional alegría, la jarana cotidiana, la festividad que se hacía, a diario, cascabel en el espíritu”. Y hoy, señores, todos los rostros están tristes. Los ancianos de entonces, tenían bríos también para la juvenil hazaña, fuertes, vigorosos, tenían energías físicas y espirituales. Hoy los hombres de mediana edad miran con ojos tristes, trágicos, desolados. (El orador mira hacia la galería. La galería está llena de niños. Los niños están quietos, silenciosos). Yo me alarmo cuando la niñez está en quietud. Me alarmo cuando los niños de mi patria asisten a un acto como éste, y están quietos, juiciosos; cuando no han derrumbado todas las sillas de la galería y no han tenido que salir a relucir las correas de los señores padres. Porque yo sé que esa quietud es sintomática. Yo sé que cuando el niño no juega, cuando el niño no es fósforo encendedor de travesuras, es que tiene sobre su cabeza la mano fría de la epidemia -adelantada de la muerte”.
“¿Y por qué están tristes los hombres, por qué están tristes las mujeres, por qué están tristes los niños de Salinas? Ah, señores, ¿se puede estar alegre, pueden estar contentos los hombres de Salinas, los hombres de Puerto Rico, cuando la miseria los persigue como un galgo implacable? Pueden las mujeres de Puerto Rico, las que son conscientes de la verdadera situación, estar alegres cuando ven a su esposo, a su hermano, a su padre, dentro del círculo fatal de la desesperación reinante? ¿Y pueden estar alegres nuestros hijos, cuando no tienen la ilusión del juguete, y ni siquiera la seguridad del desayuno? ¿A ese estado, señores, nos ha traído el sistema de explotación a que nos ha sometido el yanqui, y, para remediar ese mal ¿qué se hace? Pues el morador de Fortaleza aconseja nuevos empréstitos. ¿Por qué el Gobernador, en cambio, no obliga a la Fajardo Sugar Co., a la Guánica
Central, a Aguirre a pagar los millones que adeudan al fisco? ¡Ah, no señores! Ellas, las corporaciones, son sagradas, intocables. Se invoca al fantasma de la Constitución de Estados Unidos, que entra en Puerto Rico siempre que sea para proteger los intereses yanquis, pero que escapa siempre a tiempo de no proteger los intereses de los nativos”.
“¿A dónde conduce este sistema de explotación? A la ruina, sólo a la ruina. Cada minuto que pasa cae un nuevo terrateniente portorriqueño y se levanta un explotador yanqui. Y los pocos boricuas que quedan están fatalmente condenados a desaparecer”.
Por estos tiempos estaba ya el orador en pleno dominio de su voz. Parece que para él es remedio el combate, y que su ambiente natural es la lucha. Ya en tono tribunicio estremeció al público con su verbo ancho, desmesurado, vehemente. Se estremecía el teatro de aplausos, ovaciones.
HOMENAJE A LOS SEÑORES ALBIZU CAMPOS Y SELLES SOLA
DISCURSO DE ALBIZU CAMPOS Cuando el señor Albizu Campos fue a hacer uso de la palabra la concurrencia puesta de pie le tributó una atronadora ovación que se prolongó por varios minutos. “Al contestar la carta-invitación que me dirigiera el Presidente de la Sociedad Cultural puse en mis palabras lo que yo entendía era el sentido de este acto. Interpreto este acto y repito aquí aquellas palabras como un juramento que se exigen los patriotas entre sí. Parece mentira que los patriotas tengan alguna vez que exigirse entre sí el cumplimiento de un juramento, pero hay momentos en la historia patria en que los elementos constructores se ven postergados porque domina la alta traición a los intereses más vitales del país. Tal es, amigos míos, el momento histórico porque atraviesa nuestra patria. Predomina entre nosotros, repito, la alta traición; son los hombres y mujeres que al lado del dominador van demoliendo lo más sacro de la patria, desde sus intereses materiales hasta sus más caros intereses espirituales. Son ellos los que dominan por desgracia en nuestro país. Y somos los patriotas los que estamos en franca adversidad en este momento de trabajo colectivo. Por eso interpreto yo la invitación de la Sociedad Cultural como la demanda perentoria, como el mandato imperativo de que todos aquí nos exigimos los unos a los otros el cumplimiento del deber patriótico. “Se extraña todo el mundo de que sea la juventud la que venga a consagrar hombres adultos. Es verdad que no somos tan viejos como parecemos, pero ya somos adultos. Hombres que hemos sufrido mucho en nuestros pocos años. Tengo entendido que mi compañero nació en el
- Yo nací en el 93. Desde niño fijé en mi espíritu una idea que debe tener todo hombre y mujer que nació en un país esclavo: sacrificar su vida para librarlo de todo poder exótico que pretenda sojuzgarlo. Y fiel a esa norma, fiel a esa promesa ante mi propia conciencia siempre he sido humilde, y como hombre humilde ansioso de adquirir todos los conocimientos posibles para prepararme física y mentalmente con el propósito de realizar una obra de patriotismo y dignidad. Para ser patriota no basta llevar las palabras en los labios y el sentimiento en el corazón. Se requiere tener una fortaleza física, se requiere una fortaleza
intelectual, se requiere una fortaleza moral, e requiere también una visión de los fines trascendentales para los cuales está puesto el hombre en la creación. Por eso yo os digo a la juventud que no podéis malgastar vuestras energías, que la patria necesita de vuestros cuerpos, que vuestros organismos físicos deben ser fuertes y sanos. La vida de la colonia siempre ha tenido a la degeneración física del pueblo dominado porque es un régimen de explotación. Se conspira contra la obra del verdadero patriotismo, se niega a los hombres y mujeres de mentalidad superior el ejercicio de las facultades superiores. En la colonia se traen a flotación los elementos sin carácter que muchas veces son de gran inteligencia: ellos son los altos traidores de la patria. Así en la colonia se restrigen todas las actividades superiores desde el ejercicio del derecho público hasta el ejercicio del poder en el gobierno; la única actividad que no se restringe es la del servilismo, la de actuar como instrumentos del dominador en su obra de demolición del país dominado. Cuando se llega a ese estado se niega al pueblo hasta el derecho de educarse de acuerdo con su propio criterio. Este es el único pueblo, sobre la tierra, señores, donde por expresa disposición de la ley, mejor dicho del imperio de Estados Unidos, se nombra a un hombre que tiene la facultad absoluta de determinar qué se ha de enseñar a los niños de Puerto Rico. Ni la Rusia zarista, ni la Alemania Imperial se atrevieron a imponer semejante tiranía sobre Polonia. “He dicho, señores, que la agresión más grave que se ha perpetrado contra la nacionalidad portorriqueña ha sido la creación de esta tiranía sistemática sobre el intelecto nativo. Repito que en ningún pueblo del orbe un hombre se ha erigido en árbitro de la sabiduría y la cultura de un pueblo como en Puerto Rico. Digo esto ante la juventud universitaria para que sea consciente de la verdadera situación en que se encuentra la juventud portorriqueña. “En otros países los programas de estudio y los textos se establecen en las escuelas por acuerdos de juntas y comisiones y después de un análisis comparado de los sistemas educativos de diversas nacionalidades”.
Atacó luego el orador la intervención de Estados Unidos en la educación del país. “Al sistema educativo hay que formularle unas cuantas preguntas vitales: “¿De qué somos ciudadanos? ¿Para qué educamos a la niñez portorriqueña? ¿Para que sean hombres de conciencias libres o esbirros coloniales? No basta sembrar las escuelas por doquier. La escuela lo mismo puede servir para construir que para destruir. Hay que buscar el propósito que se persigue con la enseñanza. La educación no puede ser un instrumento de dominación; la educación debe formar hombres informados de un criterio patriótico y no siervos del régimen imperante”.
Relató luego el orador sus experiencias en Estados Unidos y dijo que allí “la educación es un sistema que crea el predominio de una clase
privilegiada sobre la gran masa del pueblo”. Combatió fuertemente la americanización. “Los americanos mismos no saben lo que es la americanización. La americanización es una aspiración colectiva de Estados Unidos que tardará mucho tiempo en cristalizarse porque aquel es un pueblo sin unidad racial ni unidad cultural. Allí viven grandes núcleos de diversos países del mundo divididos por un sinnúmero de intereses y barreras; allí hay profundas divisiones religiosas, sin contar la gran población africana que vive aislada del resto de la república. El sistema educativo aspira pues a consolidar todo ese conglomerado de razas, lenguas y culturas, y a formar una compacta integración nacional. Pues bien lo que en Estados Unidos es una aspiración se ha querido implantar en Puerto Rico que es pueblo que disfruta de una perfecta integración racial y cultural”. Combatió el sistema de asignaturas opcionales en las escuelas superiores. “¿Qué criterio selectivo tiene un muchacho para escoger la asignatura que le conviene? No se exige el latín, sin embargo, esta es la lengua matriz de nuestra civilización. Es una barbaridad enseñar el latin y el francés por medio del inglés; se está sometiendo a los alumnos a una tortura mental innecesaria”. Formuló también una agria censura contra el bilinguismo que “mutila la mentalidad del estudiante. Un sistema absurdo que estamos tolerando a pesar de haber sido descartado por la ciencia pedagógica”. Desaprobó la escuela bisexual. Dijo que este sistema había surgido en el oeste de Estados Unidos por razones económicas y no pedagógicas. Dijo que la mujer y el hombre poseían una psicología distinta y por lo tanto se requería una metodología específica para cada uno, aunque ambos puedan llegar a la comprensión de las mismas verdades. Arremetió también contra la tendencia de llevar a la mente del niño portorriqueño la idea de que nuestra civilización empezó en el 1898. “En los textos de historia oficiales nuestra historia antes del 1898 era una cadena de huracanes y piraterías. Nosotros somos una nacionalidad civilizada, una nacionalidad de vanguardia en el Nuevo Mundo. Aquí se fundó el primer Obispado del América, de aquí se dirigió la obra cristiana en el Nuevo Mundo. Hace más de un siglo que el Barón de Humboldt encontró aquí a los discípulos más inteligentes de todo el continente. Pero estas cosas se ocultan en los libros de texto para narrar las grandezas falaces de la nación dominante”.
“SAN GERMAN ES EN LA ACTUALIDAD EL PUEBLO MAS SERVIL DE PUERTO RICO”, DIJO ALLI ALBIZU CAMPOS EN UN MITIN NACIONALISTA
DISCURSO DE ALBIZU CAMPOS Al perfilarse la figura del líder máximo, la compacta muchedumbre prorrumpió en estruendosa ovación. “Los pueblos, dijo se hacen amables y conocidos por sus manifestaciones artísticas y culturales, pero sólo se hacen respetables por una virtud: el valor. San Germán, cuya actual ubicación sintetiza en nuestra historia la lucha secular entre el poder ibero y los pueblos ingleses, que fue refugio del heroísmo portorriqueño durante cuatro siglos, que fue centro de las conspiraciones en el ocaso del dominio español y portavoz siempre del regionalismo, es en la actualidad, señores, el pueblo más servil de Puerto Rico y baluarte del anexionismo. Esto ha ocurrido por el error político y jurídico de suponer que el Estado yanqui es soberano e independiente, cosa que fue cierta bajo el régimen de los Artículos de Confederación, pero falaz de todo punto bajo la Constitución actual que se redactó precisamente para dar al traste con todo vestigio de esa soberanía y convertir a los Estados en provincias. “Puerto Rico está imbuído en la máxima del invasor de que cada individuo tiene su precio, y así se explica el naufragio moral y cívico a que asistimos. Yo quiero declarar aquí esta noche que el hombre venal se equipara a la bestia que es la que tiene precio, que quien se vende por tanto o cuanto es menos que un animal que al fin y al cabo carece de la razón; ese tal jamás será un hombre libre; siempre será un esclavo y debe morirse. Norte América ha creado su riqueza material sobre la base de la servidumbre humana: esclavizó en el Sur al africano y en el norte al inmigrante europeo”. “Toca a nosotros restablecer las virtudes antiguas y la libertad del hombre. Esta es la labor del hogar y de la mujer portorriqueña. La extravagancia y el lujo son nuestros enemigos naturales; corresponde a la mujer ser la economista de la nación, y educar a sus hijos en la vergüenza”. “El Partido Nacionalista no aceptará cargos ejecutivos ni se venderá sobre el mostrador de la Fortaleza. Aceptaremos los cargos electivos que son de mandato popular. La actual administración municipal de Caguas nos ofreció algunos destinos de importancia, los cuales fueron
rechazados porque el gobierno del Dr. Reguero González no dimana sus poderes del sufragio”. “Los demás partidos existentes no piensan así. Cuando el Sr. Tous Soto, desengañado ante las manifestaciones públicas de Mr. Towner, a la sazón Presidente del Comité de Asuntos Insulares de la Cámara, en el sentido de que ninguna reforma liberal para Puerto Rico debía entenderse como una promesa de estadidad requirió al Sr. Barceló para que ambos se uniesen para demandar la independencia absoluta, el jefe de la Unión no osó acompañarlo en ese paso definitivo pretextando que eso comprometería la situación. Así nació la Alianza con su formula de la “soberanía dentro de la soberanía”, galimatías sin explicación, que ante sus respectivos interrogantes el Sr. Tous Soto desataba respondiendo: “Eso es el Estado”, y Barceló “eso es la independencia”. “Y el Partido Socialista, señores, el Partido Socialista es una sucursal de la American Federation of Labor, razón por la cual bien se guarda el señor Iglesias de intervenir en la propaganda del Partido Socialista de Estados Unidos. Yo me hallaba en Boston cuando estalló la huelga de los policías y fue preciso que el entonces Gobernador de Massachusetts, Coolidge, llamara a la infantería de marina para cuidar del orden público. Los policías solicitaron su inscripción como gremio en la American Federation of Labor. Gompers apoyó su gestión, pero le fue imposible incorporarlos a la Asociación porque los altos poderes de la Nación le hicieron saber bien claramente que ellos en tal caso arruinarían la organización. Desde entonces la American Federation of Labor es un simple instrumento del capitalismo y del imperialismo yanqui”. “Si bajo España sufrimos despotismos ellos no fueron sino un reflejo de los que se sufrían en la península; los mismos hombres que gobernaban allá eran enviados también a Puerto Rico. Bajo el régimen actual, en cambio, padecemos funcionarios de ínfima categoría política”. “En fin, a las damas sangermeñas que están aquí reunidas, prestigiando este acto, quiero decirles que Santa Rosa de Lima, que para los peruanos será natural del Virreinato, pero para nosotros es portorriqueña de San Germán, debe servir de modelo e inspiración perenne en esta senda de abnegación por la reivindicación patria que nos hemos propuesto”.
Albizu Campos coloca una ofrenda floral ante la tumba de uno de los héroes del Grito de Lares.
Albizu Campos junto al Lcdo. Obdulio Bauzá, el Reverendo Padre Martínez Girau y el Alcalde, José Auretio Bernal.
En el Ayuntamiento.
EL MITIN NACIONALISTA CELEBRADO EN MAYAGUEZ
DECLARACIONES DEL JEFE DEL PARTIDO, SR. ALBIZU CAMPOS
Al ser anunciado el señor Albizu Campos la banda ejecutó “La Borinqueña” y se produjo una larga ovación. Tal era la ansiedad que en todos se manifestaba de oir la palabra del ilustre caudillo del nacionalismo. Analizó el sistema mediante el cual el régimen imperante efectúa la demolición de la sociedad portorriqueña con el fomento de hondas divisiones; primera: El fomento del trabajo de la mujer en competencia con los hombres para abaratar la mano de obra y traer la escisión de las familias, haciendo de las mujeres rivales de los hombres en el terreno económico y por ende desvinculando el hogar. Dijo que en sí la independencia de la mujer era loable si se estimulaba de buena fe, pero no si como en las actuales circunstancias se impone como un medio para desmoralizar una sociedad. Explicó como Estados Unidos e Inglaterra son los únicos países en que existe el feminismo militante como una salvaguardia de los derechos de la mujer que se ve lanzada a la actividad económica. Ya en Puerto Rico son muchas las familias donde son las mujeres las que procuran el sustento del hogar, inversión de papeles que es índice cierto de la ruina definitiva de un pueblo. Segunda División en materia financiera, que existe en los Estados Unidos pero que ha sido ahondada aquí por el mal llamado Partido Socialista. En los Estados Unidos un grupo pequeño o clase dirigente explota a la casi totalidad del país; no existe allí una sociedad o una nación en el recto sentido del vocablo sino un gran conglomerado que sufre la opresión de la exigua clase oligarca a quien no le preocupa ni la suerte ni mucho menos el engrandecimiento común de la masa del país. En Puerto Rico había al contrario una homogeneidad entre todos los componentes y un gran sentido social interesado en la recíproca ayuda para la perpetuidad y conservación de la nación, esto es un sentimiento raigal y unánime de patria. Por consiguiente, juxtaponer en una lucha de clases al hombre que nada posee contra el que tiene dos pesetas era
imponer un extraño elemento de discordia que, holgaba en nuestro medio. Tercero: La división fomentada entre la raza blanca y la africana que se patentiza comparando los sistemas usados por el invasor en Cuba y Puerto Rico respectivamente a la terminación de la guerra hispanoamericana. En nuestro país, donde había mayoría de blancos, impusieron como dirigente a la clase de color con el triunfo del Partido Republicano, cuyo jefe era el Dr. Barbosa. En Cuba, donde predominaba el elemento de color, levantaron a la sombra del poder una dirección política de individuos de raza europea y licenciaron el ejército libertador compuesto en su mayoría de hombres de color. Cuarta: A las anteriores se añade la división en el terreno espiritual tendiente a contrarrestar la indubitada hegemonía del catolicismo mediante la elevación al poder de individuos de todas las sectas protestantes, y aunque el nacionalismo tiende sus brazos a los prosélitos de todos los credos no puede dejar de señalar el hecho histórico y la intención y el significado político que en sí encarna el estímulo brindado a las fuerzas contrarias a la unidad religiosa del país.
A manera de prólogo y de epílogo se extendió en brillantes consideraciones sobre todos los problemas políticos y económicos de Puerto Rico. Se refirió, por ejemplo, al canje de la moneda demostrando como ab initio se había desvalorizado la propiedad en un cuarenta por ciento mediante el cambio del peso por el dólar al tipo de sesenta por ciento cuando en la realidad ambas monedas tenían igual capacidad adquisitiva. Esta depreciación colectiva y rápida de la propiedad unida al ciclón de San Ciriaco, abrió la puerta al latifundismo en manos de extranjeros, plaga tan voraz que no fue parte a contenerla ni siquiera el esfuerzo de Muñoz Rivera con su tentativa de crear frente al latifundista nativo, pues este último, tan pronto prosperó algo, también fue enredado en las horribles fauces de las combinaciones crematísticas.
Atacó entonces a las grandes corporaciones como causa de la decadencia general y hasta de la ruina del físco; la organización de la sanidad pública exteriorizando su opinión de que “el aumento de las enfermedades en las últimas tres décadas se debe en gran parte a la pésima calidad de los artículos ofrecidos al consumo especialmente las conservas alimenticias”; la instrucción pública, empeñada en educar a párvulos hambrientos a quienes fuera mejor sustentar físicamente con el lujoso presupuesto destinado al ramo; y finalmente a los proyectos de industrialización del país, imposibles en una colonia sin protección arancelaria.
Terminó el señor Albizu Campos su medulosa y elocuente disertación exuberante en una multitud de datos rotundos dichos con asombrosa precisión y oportunidad y difícil de reconstruir, excitando a los mayagüezanos a investigar fríamente los problemas capitales de su patria, para que se operase en su seno la saludable reacción que habría de reivindicar para la Sultana del Oeste su timbre de honor y su puesto de honra que siempre ocupó en el pasado a la vanguardia de nuestras luchas civilizadoras y libertadoras. Estruendosos aplausos y muestras de general aprobación exteriorizaron los sentimientos del público que con
profunda atención escuchó por espacio de más de dos horas al único jefe político que desmenuza ante el pueblo, convirtiendo la tribuna en cátedra, los más intrincados problemas nacionales para estudiar fundamentalmente las raíces de nuestra postración.