Para Corretjer: La Patria es valor y sacrificio. Albizu Campos, Río Piedras, enero 20, 1935.

Sombra, sueños, creación, he aquí la escala de la Eternidad. Dios lo hizo todo de la Nada, es decir, de la Sombra. De ella sacó también la luz para comprensión humana del secreto creador; pero el mejor entendimiento místico no es posible sin que la luz apague la retina y restituya el imperio de la Sombra.

Sombra es el alma como destello divino e inmortal. En ella se resuelve el misterio de luz y sombra como en Dios Todopoderoso. Crepúsculo, eclipse de luna, eclipse de sol, extinción de estrellas, desaparición de universos, restitución de la mística sombra, matriz creadora, que Dios hará lumínica en su divino poder, para individualizarlo todo en seres que llevarán siempre consigo el recuerdo perpetuo de su madre gestora: la Sombra.

Se deshacen los cuerpos y se perpetúan las sombras. La inmortalidad es la ley eterna. Dios gusta de las mutaciones en su propia obra, y a los elementos los rige con la forma interna, es decir, crecerán como su sombra. La morfología es una revelación.

La luz como surgida del arcano, por decreto del Omnipotente, es como el hijo: proyectará siempre a la propia madre, la Sombra. La iniciación está en la comprensión de la Sombra. Las sombras nos hablarán y nos revelarán el gran secreto; nos cantarán, y harán audibles la armonía de su divino concierto.

Para comprensión del Todo apagaremos los soles y las estrellas. Reingresaremos en la Sombra Genitora.

Por Pedro Albizu Campos Río Piedras, 11 de febrero de 1935.

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