Nacionalista. Siempre fuí defensor de la independencia absoluta de la patria. Calificaba a los “republicanos” anexionistas renegados y a los “socialistas” de desorientados y los partidos que ellos integraban, de ser instrumentos del imperialismo de Estados Unidos y responsables en gran parte de la destrucción de nuestra nacionalidad. El partido Unionista a pesar de su base quinta solicitando el reconocimiento de nuestra independencia, no me interesaba, porque era un partido francamente gubernamental y que cooperaba directamente a la obra de demolición dirigida desde Washington en lugar de sostener una acción colectiva que nos permitiera conservar nuestra riqueza, como base necesaria para establecer nuestra soberanía nacional. Cuando llegó Mont Reily a Puerto Rico, de grato recuerdo para muchos traidores, y que arrojó del poder a los unionistas, sufrí grave equivocación al creer que, fuera del dolor, se organizaría un partido rebelde. Confundí la algarabia formada por los que habían perdido los puestos públicos con la verdadera rebeldía. Entonces ingresé en el partido Unionista. Fuí el único que entró en la lucha cuando el partido no podía contar con un sólo puesto. Todos saben cómo se entregó ignominiosamente al poder imperial. A pesar de eso continué sosteniendo el ideal de independencia en todos los mítines y asambleas del partido. Cuando éste resolvió constituir con el partido Republicano la Alianza Puertorriqueña, comprendí que el partido de la mayoría se allanaba definitivamente al coloniaje y me retiré inmediatamente de sus filas.

Mi labor en el Partido Nacionalista es conocida por todo el país. -¿Qué hay de tu viaje a Hispano América como Enviado Especial del Nacionalismo Puertorriqueño? -El partido Nacionalista, en su última asamblea, me impuso ese deber, y espero salir para las tierras de promisión iberoamericanas a principios de este año. -¿Qué plan trazarías tú para que Puerto Rico lograra el derecho a disfrutar de su soberanía en el concierto de los pueblos libres? -Intensa organización económica, conservación de nuestra cultura y civilización hispánicas, supresión de las influencias yacófilas, no cooperación con el gobierno imperial norteamericano, resistencia pasiva y preparación de nuestro pueblo para las luchas internacionales que se avecinan. -¿Crees tú que los Estados Unidos representan un peligro para la América Hispana o por el contrario es el punto por el cual ha de entrar para nosotros la nueva civilización? -Estados Unidos es el peligro para la humanidad entera, y especialmente para Ibero América por su política absorbente. En Europa y en América hay una civilización de origen greco-romano y de la cual somos los puertorriqueños herederos directos por nuestra vinculación con España. Esa civilización ha degenerado en Estados Unidos. Los conocimientos que ella ha brindado al hombre, los norteamericanos los han dedicado para explotar a los inmigrantes y a los negros dentro de sus fronteras, y ahora pretenden seguir la misma obra

con las naciones vecinas. Carentes de responsabilidad en las relaciones humanas, para ellos todos los medios son buenos si se trata de aumentar su riqueza material. Y eso no es civilización sino barbarie armada de algunos conocimientos de la civilización. Los norteamericanos nada tienen que ofrecer al mundo para su mejoramiento a menos que no sea la destrucción de su imperio. -¿No crees tu en la posibilidad de una nueva guerra mundial? ¿Si así fuere cuál crees tu que sería el destino de las Antillas? -Es inevitable. El enemigo común es Estados Unidos. El campo de batalla serán nuestras aguas frente a Panamá, Europa, Ibero América y Asia, no tolerarán verse reducidos al vasallaje que pretende imponerles Estados Unidos ya sea por la fuerza directa contra pueblos indefensos de sus territorios o por la penetración económica. El Archipiélago Antillano ocupa una posición privilegiada en la geografía mundial. Se hace imprescindible arrojar de sus territorios a Estados Unidos y de consolidarlas bajo una confederación con suficiente poder naval para resistir cualquier revancha, porque no me cabe duda de la decisión que habrá de tener la próxima guerra. Esta no terminará hasta no reducir a la impotencia al imperio norteamericano. -¿Qué concepto te merece el movimiento literario puertorriqueño en relación con nuestra política? -Casi todos nuestros literatos han apagado su numen a la sombra del presupuesto, o se creen completamente derrotados. Las letras nos hablan solamente de dolor, incertidumbre, decepción, suicidio o convencionalismo. Hay las nobles excepciones de aquellos hombres que saben para qué Dios les ha dado la privilegiada facultad de ver claro y expresar galantamente. Ellos, aunque contados, invocan la fuerza irresistible que emana de nuestra civilización y cultura hispánicas y de nuestras tradiciones raciales. Esgrimen el verbo con valentía e inspiración para que nuestro pueblo cobre fe en su propia grandeza y se apreste a la lucha para la reivindicación de sus derechos. -¿Crees tu que nuestro poetas están haciendo algo con su literatura por la causa del ideal independencia? -Casi nada. Cuando no contribuyan directamente a su derrota con versos exangues y que huelen a suicidio y disolución. No ha surgido todavía el poeta que evoque en nuestro pueblo toda su grandeza. -¿Entonces, qué orientaciones debían ser las de los poetas para dar una contribución fuerte a esos ideales? -Deben recobrar el valor que inspira toda creación para no desfigurar al pensar en el convencionalismo externo. No deben ahogar su numen en su subjetivismo estéril y amorío reñido con la expresión estética. Deben ser la vanguardia en la defensa de su propia dignidad y la de su patria, así como de su cultura hispánica, para que puedan figurar en el parnaso mundial -Desearíamos saber cuál es tu visión del porvenir de Puerto Rico frente a Estados Unidos. -Nuestra patria será una nación libre y soberana contra la voluntad de Estados Unidos. Su independencia sin limitaciones así como la de las

naciones del Caribe y de Centro América bajo la influencia perniciosa de Estados Unidos actualmente, se impondrá como una necesidad universal que sostenga el equilibrio entre las naciones, y un estado de derecho entre ellas en este hemisferio. -¿Cuál crees tu que es el destino de Hispano América en el concierto de las grandes naciones? -Nuestras naciones iberas son las naciones del porvenir. Europa y Norte América pretenden asegurarse en su seno posiciones privilegiadas con vista a los acontecimientos futuros. Un entendido armonioso entre las naciones ibero americanas, restablecería inmediatamente el equilibrio internacional destruído por la Gran Guerra que dió a los norteamericanos la hegemonía económica del mundo, creando así el peligro más serio con que ha tropezado la humanidad hasta ahora. Estas son a grandes trazos algunas de las ideas vertidas por Albizu Campos en el curso de nuestra larga conversación. Desnudas y francas, ellas encierran entre líneas graves y profundos comentarios. Nosotros meditamos…

“MACFADDEN ES EL UNICO CONGRESISTA QUE HA PENETRADO EN LA CONCIENCIA DE ESTE PUEBLO. SOMOS ANTIAMERICANOS PORQUE TENEMOS QUE COMBATIR UN GOBIERNO QUE SOLO SIRVE PARA ARRANCAR A NUESTRA TIERRA SUS RIQUEZAS”: ALBIZU CAMPOS

(De nuestro Redactor en Ponce, Sr. Maldonado)

En el “Hotel Meliá” saludamos al Vicepresidente del Partido Nacionalista, Ledo. P. Albizu Campos. Le formulamos varias preguntas de actualidad política, a las que contestó inmediatamente: -¿Qué opina usted, le interrogamos, sobre las manifestaciones que hiciera el representante MacFadden al Presidente Coolidge, respecto a Puerto Rico? “MacFadden ha dicho la verdad absoluta. Es el único congresista que ha penetrado en la conciencia de este pueblo”, nos contestó el Lcdo. Albizu Campos. “Somos anti-americanos los portorriqueños porque tenemos que combatir un gobierno que para lo único que sirve en nuestra tierra es para arrancarle sus riquezas, destruir su cultura y reducirla a una masa amorfa, despeciable, de peones”. “Un pueblo fuerte como Estados Unidos, con todos los medios para hacer feliz a Puerto Rico, le niega los derechos más elementales de vida y de libertad, presentándose en la forma cruda de los viejos imperios opresores, que han merecido la maldición de la historia”. -“¿Qué opinión ha formado usted sobre el cablegrama dirigido por el señor Barceló al Comisionado Residente, señor Córdova Dávila, pidiéndole que confirmase si realmente MacFadden había hecho las declaraciones que se le imputan? “Triste mensaje de deslealtad. Debemos ser leales hasta con nuestros enemigos. Interesa a Puerto Rico que los señores de la Legislatura colonial, se manifiesten con más civismo, para que puedan informar al gobierno de Estados Unidos la manera de pensar y de sentir de nuestro pueblo”. Las definiciones terminantes son la única base de entendidos permanentes entre amigos y entre enemigos. Ese mensaje contribuye a la desorientación del pueblo norteamericano, al cual le hace falta que se le diga con franqueza que su política en esta tierra y en otras partes del mundo, ha creado profunda hostilidad”. ¿Qué alcance le da usted a las manifestaciones del Representante Mac Fadden respecto a que “el gobierno norteamericano debe adoptar medidas para evitar que el sentimiento pro-americano no se debilite en Puerto Rico”?

“Puerto Rico nunca ha sido yanqui ni lo será jamás. Toda medida que adopte el gobierno de Estados Unidos para desnaturalizar a nuestro país, con el propósito de “yanquilizarlo”, asimilarlo a anexarlo definitivamente, será rechazada por los portorriqueños, consciente o inconscientemente, porque hay un eterno conflicto de raza, de cultra, de civilización y de intereses materiales entre el pueblo de Puerto Rico y el pueblo de Estados Unidos, armonizable solamente a base del único entendido entre nacionalidades definidas, que es el reconocimiento mutuo de su independencia, que postula tratamiento recíproco a base de igualdad restablecida por el derecho de gentes y por los principios que informan nuestra civilización occidental. “Los portorriqueños combatiremos todo acto ejecutivo, legislativo o judicial de Estados Unidos en esta tierra, porque su única sanción es la fuerza de Estados Unidos, y es contraria a nuestra voluntad. Norte América tiene un deber que cumplir con nosotros, y con los pueblos ibero-americanos, de los cuales formamos parte, y es reconocer la independencia plena de Borinquen”. “Y ese deber se lo impondrá la fuerza de hechos internacionales incontrastables que se avecinan para restablecer el equilibrio perturbado por el imperialismo norteamericano”.

PEDRO ALBIZU CAMPOS

Fué en la puerta de “La Correspondencia de Puerto Rico”, donde me encontré, sin esperarlo, con el querido amigo Albizu Campos. Nos dimos un abrazo, y después de los saludos de rúbrica me interrogó así: -Y esos Quijotes, ¿cómo van? ¿Todavía no se han descalabrado contra algún molino de viento? -No, ni se descalabrarán… -Porque aquí no hay más molinos que los de café y los otros, que no son precisamente de vientos… ¿Cuáles? ¿Cuáles son? ¿A cuáles te refieres? -Los de las centrales azucareras, que son más temibles y más funestos para el puertorriqueño, que lo que fueron para el Andante Caballero las aspas de aquellos otros que al arremeter contra ellos, salía el hidalgo machego ferido y maltrecho de cuerpo, pero no de alma. Y esos molinos de hoy, no solamente le muelen el cuerpo al pálido boricua, sino que le trituran hasta el alma. Así anda el cuerpo y el espíritu de este pueblo… Oye, oye, me dijo Albizu Campos interrumpiéndome te veo en plan trágico. -¿Cómo en plan trágico? -Quiero decir en plan interviuvero. Y si eso lo que piensas hacer, te prevengo que no me coges. No me harás a mí lo que le hiciste al Ignacio Guasp. -¿Y qué fue lo que le hice? -Casi nada: Una interview de tal manera desarticulada que en buenos tiempos no se me olvida… -Ah, pero… ¿no te gustó? -Por eso te digo que no se me olvidará en buenos tiempos, porque me gustó y mucho. Me la leí dos o tres veces. Qué bueno estaba aquello! Cuanto me reí; no te lo figuras. Esas cosas que se salen de lo vulgar, son las que llaman la atención y le hacen pasar a uno un buen rato. Nada hay más insoportable en la vida, que esa seriedad de burro conque algunos señores quieren matizar todos los actos de su vida. Es lo único que nos distingue de los animales: la risa, y el que con su ingenio consigue hacernos reir y hacernos pasar un rato feliz, ese es el hombre, más aún: el héroe. Mientras hablo con Albizu Campos, me pongo a observarlo con detenimiento. Es más bien alto que bajo; delgado; su color trigueño lo caracteriza como un criollo neto; sus ojos lo mismo que su mirada, tienen la expresión del mirar de un santo -esta frase es de Vasconcelos, quien personalmente me dijo una vez que Albizu es uno de los hombres

de más potencia intelectual de América; su conversación es clara, precisa; su voz timbrosa; todos sus gestos son de modestia y de tal manera los manifiesta, que se hace imposible creer que en su interior pueda albergarse, como se alberga, el espíritu de un rebelde, de un futuro conductor de hombres, de pueblos, de razas; su cultura es vastísima; sólo le preocupa una cosa: la liberación de su islilla, de su Puerto Rico, por cuya libertad, ofrendaría su vida en cualquier momento. No concibe que en pleno siglo XX haya amos que manden y esclavos que obedezcan: Albizu Campos será para Puerto Rico lo que es para la India el célebre Mahatma Gandhi. -Oye: ¿naciste en Ponce?, y te lo pregunto en ese plan trágico de interview que acabas de indicarme. -¿Pero de veras que pretendes hacerme una interview?, me preguntó con terror. -Sí, sí, una interview; así es que dime: ¿dónde naciste? -Soy nacido y criado en Ponce, como dicen nuestros jíbaros me contestó resignado. ¿Cuándo? -Pues el 12 de septiembre de 1891. Así es que tengo mis 36 años completitos. -La instrucción primaria, ¿la cursaste en Ponce? -Sí, cursé en Ponce la primera y la segunda enseñanza. -Y la universitaria, ¿dónde? -En los Estados Unidos, en la Universidad de Harvard, -¿Residiste mucho tiempo en el Norte?

  • ¿Qué estudios hiciste allí? -Aprobé el curso de Ingeniero químico, Letras y Filosofía, Ciencias Militares bajo la Misión Militar francesa en los Estados Unidos y Derecho. -Luego también te echaste encima los arreos del militar? -Sí, y fuí voluntario en la guerra mundial. -¿Con qué grado? -Con el grado de primer teniente de Infantería. Ofrecí mis servicios personalmente al Departamento de la Guerra en Washington, con la condición de formar parte de las tropas expedicionarias puertorriqueñas destinadas al frente europeo. -¿Por qué estipulaste esa condición? -Estipulé esa condición porque siempre creí y sigo creyendo, que nuestra participación en la Guerra Europea, hubiera sido de gran beneficio para el pueblo de Puerto Rico. La organización militar de un pueblo, es necesaria para su defensa y eso se consigue solamente con los sacrificios dolorosos que impone una guerra. Si de Francia hubieran regresado 30 o 40 mil puertorriqueños cojos, tuertos o mutilados en cualquier otra forma, habría hoy en nuestra tierra una rebeldía organizada que impondría respeto al imperio norteamericano. La Guerra Europea nos ofreció espléndida oportunidad para organizar nuestro valor colectivo. Para Puerto Rico el armisticio fué prematuro, y el reclutamiento contribuyó a la desmoralización del pueblo. Lo único que se ha conseguido es el seguro Militar Federal y ciertas pensiones que

atraen a un considerable grupo de familias puertorriqueñas hacia la bandera americana. -¿Y seguiste con el uniforme? -Terminada la Guerra Europea, rechacé un nombramiento de primer teniente de la reserva que expidió el Departamento de la Guerra. Los puertorriqueños no debemos formar parte de las organizaciones militares tanto navales como terrestres de Estados Unidos. Debemos rechazar la pretención de formar el ejército cipayo de Puerto Rico para atacar a nuestros hermanos de América. He visto con gran satisfacción que el Departamento de la Guerra ha resuelto desmovilizar todas las unidades militares puertorriqueñas porque no les inspiran confianza. No se prestan los puertorriqueños a la obra de cobardía que lleva a cabo la Infantería de Marina yanqui en tierras de América. El gobierno de Estados Unidos conoce el resurgimiento del Nacionalismo puertorriqueño, que organiza a nuestro pueblo para cooperar a la oposición internacional contra el imperialismo de Norte América. -Tu profesión de abogado, ¿la ejerces? -Sí, la ejerzo desde le año 1921. Tengo mi bufete abierto en Ponce. -¿Cuando ingresaste en la política del país? -Cuando llegó a Puerto Rico aquella mula de Kansas City, sellada con las letras Mont. Reily. A coces le quito la careta a nuestros políticos. Acabó con esa duplicidad prevaleciente de ser yanqui ante el Capitolio y nacionalista frente a nuestro pueblo. Arrojó del poder al Partido Unionista, porque el muy estúpido lo creyó como un partido de verdadera oposición. A esa confusión lo llevó la Base Quinta de su programa que consignaba como solución final la independencia de Puerto Rico. El Partido Unionista, sin embargo, era francamente gubernamental y Reily exigió a sus constituyentes, un ciento por ciento de yanquismo. Se armó. como tu recordarás, una gran algarabía. Reily destituyó violentamente a todos aquellos unionistas que ocupaban cargos públicos y que eran conocidos como separatistas. -Luego crees que una franca oposición. . . -He creído siempre en una abierta oposición al gobierno colonial y como ninguno de los partidos políticos, hasta el 1921, seguía táctica de no cooperación, me abstuve de tomar parte en ninguna actividad partidarista. Reily, provocó una rebeldía general en el país, al privar a los unionistas de sus puestos en el gobierno. Creí posible entonces la organización de una agrupación que se dispusiera a combatir abiertamente el régimen colonial. En noche memorable, cuando la Junta Central del Partido Unionista, peregrinaba buscando el apoyo de todo buen puertorriqueño frente a los ataques del gobernador Reily y de los traidores del Partido, y cuando no podía esta colectividad disponer de un solo puesto público, hicie mi ingreso en sus filas para reforzar su rebeldía. Nadie en Puerto Rico siguió mi ejemplo.

  • ¿Por qué? -Porque prevalecía un insomnio general ante la perspectiva de la pérdida total de las influencias gubernamentales. -Entonces, ¿cuándo abandonaste el Partido Unionista?. –

Cuando la Dirección del Partido, poco tiempo después de mi ingreso, resolvió acatar la voluntad del Gobierno norteamericano, para que no se hiciese más campaña separatista en Puerto Rico, me retiré inmediatamente y contribuí a la formación del Partido Nacionalista, integrado por los desprendimientos de los pocos patriotas que había en las filas unionistas.

-Dime, y la política actual de Puerto Rico, ¿cómo la vez?

-La ideología Nacionalista domina al país. Nadie se atreve a combatirla. Los viejos políticos no se atreven aceptarla abiertamente porque no quieren perder su influencia en el gobierno de la colonia. Se hallan entre dos fuegos: Washington no atiende a ninguno de sus ruegos o súplicas a pesar de las reiteradas genuflexiones. Nada pueden ofrecer al electorado que constituya una verdadera reforma del régimen irresponsable actual y que destruye a nuestro pueblo. Por otro lado, los nacionalistas y la Prensa independiente que últimamente ha surgido, han destruído la confianza pública depositada en estos “ilustres” señores hasta hace poco.

-De manera que la Ley electoral enmendada es otro recurso defensivo, ¿no?

-La última enmienda a la Ley electoral, sintetiza el plan defensivo adoptado por los que se resisten a renunciar las prebendas. Barceló, jefe supremo de la Alianza y Santiago Iglesias Pantín, dueño y señor de la Coalición Repúblico-Socialista han llegado a un acuerdo armonioso para repartirse el botín. No habrá elecciones en el 1928, como no las hubo en el 1924. Los jefes se distribuirán los votos de acuerdo con lo fraguado de antemano. No será posible la organización de nuevos partidos, ante la disposición de la Ley, que exige para su constitución la inscripción de una candidatura suscrita y jurada por el diez por ciento de los electores de cada precinto electoral. Ha tiempo que en Puerto Rico no existe el sufragio.

-Y esa clase de política ¿a dónde lleva al pueblo?

-Esta política lleva a nuestro pueblo, irremisiblemente, a la organización de movimientos rebeldes que aconsejen al electorado a no recurrir a las urnas, y que en lugar de hacer eso, constituya formidable organización cívica que restablezca el respeto a nuestro derecho para constituirnos en un pueblo libre. Está sobre el tapete la suprema definición: yanquis o puertorriqueñs. Los traidores formen su legión desoladora bajo las franjas sugerentes del encarcelamiento en que viven; los patriotas ingresen en el Nacionalismo redentor.

-Y respecto al problemático gobernador electivo, ¿qué puedes decirme?

-Que es un ensueño barceloniano, extinguible cada vez que sale el Sol.

-¿Y a qué atribuyes ese respaldo que a última hora le hicieron al gobernador Towner?

-Es completamente insincero. Entre el gobernador y los partidos que lo han recomendado, ha existido y existe una guerra sorda. Lo atribuyo a la desconfianza que tiene la Alianza del Sr. Córdova Dávila, no

obstante el hipócrita endoso que hiciera el Directorio de la política del Sr. Comisionado Residente. Si este señor merecía ese voto de confianza, estaba de más el viaje reciente de la Comisión Legislativa a Washington, que ha servido para desautorizar al Comisionado. -Y Córdova Dávila ¿qué te parece? -Córdova Dávila se ha compenetrado de la política norteamericana. El gobierno yanqui tiene plena confianza en él. No tuvo escrúpulo para representarlo en el Congreso Pan-americano de la Prensa, ante el cual tuvo la osadía de justificar el régimen vergonzoso y tiránico que impera en nuestra tierra. Los delegados ibero-americanos no acertaron a comprender cómo ha podido surgir “ese yanqui de último cuño”. -Bueno, pero ¿vendrá el gobernador electivo o no? -Para evadir el compromiso del gobernador electivo, Coolidge ha declarado que nombrará para la gobernación de la Isla, a un residente, sin especificar, si éste habría de ser un puertorriqueño o un yanqui. Por supuesto, cualquier gobernador, dentro del régimen actual seguirá siendo el representante personal del presidente de los Estados Unidos y sujetas sus actuaciones a las instrucciones terminantes que recibe su mandante. Pero la buena política aconseja al Presidente nombrar a un puertorriqueño incondicional, y Córdova Dávila es un candidato ideal para los propósitos de Washington. Teniendo la distribución del presupuesto en sus manos, Córdova Dávila, desplazaría automáticamente a Barceló y a todos sus tenientes. El jefe de la Alianza se quedaría solo porque los hombres que lo rodean persiguen solamente participar de los beneficios de la influencia pública y que hoy es Barceló quien los distribuye. Los lacayos se irían con el que maneje el cotarro. He ahí por qué ese respaldo incondicional e inexplicable aparentemente del gobernador Towner. -¿Cómo juzgas la actitud del Presidente Coolidge ante la Comisión Legislativa puertorriqueña que lo visitó recientemente? -Coolidge es un déspota y un grosero. Aunque esa Comisión merece castigo físico en manos nuestras, los puertorriqueños no debemos tolerar las insolencias de ningún Presidente, contesta con energía. -¿Crees que en las altas esferas públicas de Washington toman en serio las frecuentes visitas que nuestras comisiones legislativas les hacen? -En Washington tienen toda la información necesaria para conocer a fondo la situación de Puerto Rico y para nada requieren la presencia de comisiones informativas. Mientras Puerto Rico sea una fuente de ingresos para Estados Unidos, no se le hará caso a ninguna comisión en Washington. Las quejas de los comisionados confirmarán el hecho de que el plan sistemático imperial funciona a perfección. -Y, ¿qué es lo que debe entonces hacer Puerto Rico? -Puerto Rico tiene que plantearle una crisis grave a la administración colonial para poder ser atendido en su demanda. Hasta ahora el colono ha formulado solicitud para cosas de poca monta. En Washington han desconocido a sus comisionados y éstos se han resignados a volver a hacer otra genuflexión. Una nación como la

norteamericana, con enormes problemas nacionales e internacionales, no tiene tiempo para atender a hombres sumisos y serviles. Se requiere la formación de una organización rebelde que abarque todo el pueblo de Puerto Rico y que rompa definitivamente con el régimen de la colonia, y solicite de las naciones libres el reconocimiento de nuestra independencia para poder lograr la reconcentración de la mente norteamericana sobre nuestra situación. -Otra cosa: he oído algo acerca de una cruzada política que en breve piensas emprender por las Antillas, Centro y Sur América. ¿Qué hay de cierto? -Nuestra situación dolorosa bajo el imperio de Estados Unidos es la situación que pretende Norte América imponer a todos los pueblos hermanos nuestros del Continente. Nuestra causa es la causa continental. Los pensadores ibero-americanos ven claro el problema conjunto de la América Ibérica frente al imperialismo yanqui. Si triunfa la absorción norteamericana en nuestra tierra, el espíritu de conquista yanqui no tendrá freno. Los liberales norteamericanos esgrimen un argumento efectivo contra la expansión de su país: la imposibilidad de asimilar a pueblos de una raza y una civilización distintas, y superiores a los norteamericanos en muchos aspectos de la cultura humana. Puerto Rico es el pueblo más homogéneo de América y de mayor densidad de población con más de 350 habitantes por kilómetro cuadrado, de cultura y civilización hispánicas. Si triunfa el imperio en nuestro ambiente sería un golpe fuerte para la raza iberoamericana. Se lesionaría gravemente su prestigio y se atraería una invasión yanqui, sin medida y sin cuartel. Debemos repetir la frase de Foch frente a la última invasión alemana: “Hay que detenerlos donde están y desalojarlos de las posiciones que ocupan”. -Luego, a tu manera de ver, ¿cuál es la preocupación iberoamericana? -La preocupación ibero-americana no es defender a México, a Colombia, a Venezuela o a otras repúblicas de nuestra sangre. La preocupación continental es arrancar la bota yanqui de todas las posiciones que ocupa en el Caribe. -¿Crees que las Antillas constituyan un muro de contensión a la ambición yanqui o un campo de batalla para sus ensayos coloniales? -Puerto Rico y las otras Antillas constituyen el campo de batalla entre el imperialismo yanqui y el ibero-americanismo. La solidaridad iberoamericana exige que cese toda ingerencia yanqui en este Archipiélago para restaurar el equilibrio continental y asegurar la independencia de todas las naciones colombinas. Dentro de esa suprema necesidad es imprescindible nuestra independencia. Eso es en síntesis lo que he de exponer en mi misión a las naciones iberoamericanas. -¿Quién te acompaña en esa cruzada? -Nadie, voy solo, me contesta con decisión. -¿Cuál es el primer país que vas a visitar? -La heróica e indomable República Dominicana, al decir esto, noto que en sus ojos brilla un rayo de luz y simpatía hacía la noble República Dominicana. -¿Estimas que de esa campaña se derive un resultado práctico para el nacionalismo portorriqueño? -No cabe duda, responde con entusiasmo. -¿Cuentas con el apoyo de los intelectuales de los países que visites? -Contamos con la cooperación leal y sincera de todos los núcleos liberales del Continente. -Dime, ¿qué opinión te merece la actual juventud puertorriqueña? -A pesar del yanquismo de las escuelas y de la seducción del presupuesto colonial, surge una juventud poderosa inspirada en el apostolado de Hostos, de Betances, de De Diego, de Duarte, de Martí, y de los grandes proceres de Iberoamérica entre los cuales se destaca la egregia figura continental de Bolívar. -¿Eres nacionalista por un natural sentimiento de orgullo patriótico o porque crees que tal solución es prácticamente beneficiosa para Puerto Rico? -Por ambas cosas. Es deber sagrado defender y morir por la causa de la independencia patria aunque personalmente tengamos solamente la gloria del sacrificio porque éste asegurará el bienestar espiritual y material de nuestra nacionalidad. -¿Qué concepto tienes formado de José Vasconcelos como hombre político, como educacionista y como pensador? -Vasconcelos, rompió nuestro aislamiento. Dirigió la mente puertorriqueña con su privilegiado verbo hacia el centro de nuestra cultura y de nuestra civilización. Personifica la unión Iberoamericana, que ha infundido respeto y amor a todos los elementos étnicos de su propia patria, levantando al postergado indio al nivel de civilización que por derecho le correspondía, obra ejemplar que sin duda se extenderá por todo el Continente para que el esfuerzo civilizador de los misioneros de los siglos 16, 17 y 18 y detenido por el caciquismo de la absorbente República, sea emprendido de nuevo por todas las naciones iberas, no por caridad hacia supuestas razas inferiores, sino por una apreciación justa y real de la fuerza, poder e inteligencia que representan. -Dime algo acerca de las dictaduras. -En las grandes crisis se pretende justificar las dictaduras, pero siempre quedan en la defensiva, porque representan un principio lesivo del libre ejercicio del sufragio, y una afirmación dura de un grupo que se abroga el privilegio de dirigir contra la voluntad de un pueblo, los destinos de la patria, siempre con la excusa laudable de salvarla de grave peligro, pero que en general termina en la tiranía. Los nacionalistas combatimos la dictadura en principio y por eso nos enfrentamos contra el régimen irresponsable que Estados Unidos mantiene por la fuerza en Puerto Rico. -A combatir las dictaduras deben aprestarse todos los hombres liberales. Las dictaduras, (civiles o militares), representan un salto atrás; son la rémora de los pueblos, la verguenza del siglo XX; es el mentís más cruel que ha podido dársele a la matanza humana llevada a cabo en la última conflagración mundial por salvar, (según creíamos algunos ilusos), la Democracia y la Libertad del mundo. Y la Democracia, ya se ha visto: fue vulnerada y la Libertad, atropellada, ultrajada, violada sin escrúpulo de ningún género. No se trata ya de pueblos pequeños e indefensos absorbidos por ciertos poderes extraños, que para engañar al mundo predicaron la “libre determinación y el no apoyo a los gobiernos improvisados e hijos de la fuerza armada”, sino que se trata de pueblos que descubrieron y civilizaron medio mundo y en cambio tienen hoy que soportar, resignados, sobre sus hombros, la pesada carga que representa un gobierno de ladrones uniformados.

BERNAL DIAZ DEL CANEY

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