EL PRESIDENTE DEL PARTIDO NACIONALISTA COMENTA LA TOMA DE POSESION DEL GOBERNADOR ROBERT H. GORE

“El absolutismo monárquico del siglo diez y ocho también se hacia consagrar, a la fuerza. Con la doctrina del derecho divino de los reyes, imponía la invocación a la divinidad para que la tiranía se revistiera de sanción. Se perpetraba una grosera blasfemia. El despotismo no tiene sanción, y se ridiculiza cuando la invoca. Es sólo respetable cuando habla por boca de sus cañones.

Como el despotismo extranjero no tiene justificación alguna, nunca ha invocado el poder divino para imponerse. El imperio norteamericano que todo lo ha profanado en su avance por medio del exterminio, había de ser la excepción.

Acabamos de presenciar la inauguración del nuevo jefe de la intervención yanqui. El gobernador saliente, presbiteriano y masón y afiliado al partido republicano yanqui hace entrega del poder impuesto, al nuevo mandatario imperial, católico y Caballero de Colón, y miembro del partido Demócrata norteamericano. Bendicen la ceremonia y formulan la invocación divina dos obispos, uno católico y otro protestantes. Los actores son, por supuesto, todos yanquis, quienes, a pesar de sus antagónicas convicciones políticas y religiosas, revelan una impresionante unidad de propósitos de mantener el imperio norteamericano en Puerto Rico, aunque para ello haya que apelar a Dios por todas las vías religiosas imaginables.

Es bueno recordar que el nuevo jefe de la intervención, a pesar de ser católico y Caballero de Colón es mandatario del dictador norteamericano, Roosevelt que es protestante y masón. El imperio se manifiesta unido ante nosotros. Rompe, adrede, la rutina de nombrar mandatarios prostestantes y masones, y opta por un católico Caballero de Colón, atento exclusivamente a su política de absorción.

Los incautos no podían sospechar que el gobierno de Estados Unidos apelara, para el ejercicio de su devastador imperialismo, a la cooperación del catolicismo norteamericano. Sabido es que aquel imperio está regido por una oligarquía masónica y protestante que posterga hasta donde puede hacerlo, a sus conciudadanos católicos y judíos. Es dogma constitucional yanqui-tan natural que no ha habido necesidad de consignarlo por escrito de que ningún católico puede ocupar la presidencia del imperio.

Un poder ilegítimo se vale de todos los medios para imponerse, y, no titubea en usar para sus fines a sus propios enemigos. Cuando sus

víctimas se prestan a ser colaboradores voluntarios, se manifiesta una identificación de propósito contra quien se supone enemigo común. Los yanquis, católicos o protestantes, masones o Caballeros de Colón, con lo sucedido en la toma de posesión del mando de las fuerzas norteamericanas, han revelado esa unidad de fines imperialistas contra la nación portorriqueña. La réplica a ese frente unido enemigo, es el frente unido de la Patria.

Se rompe una rutina determinada de política imperial sólo en presencia de la necesidad. El imperio se vale siempre de mandatarios idóneos que puedan afianzarlo en las naciones intervenidas. El Nacionalismo militante de Filipinas y Puerto Rico ha impuesto este viraje en la selección de los jefes de la intervención en ambas naciones intervenidas. Se trata de debilitar la invocación de las fuerzas tradicionalistas con influencias invasoras que puedan mixtificar a los portorriqueños. Al prestarse a esa maniobra del imperialismo yanqui, el clero norteamericano residente en Puerto Rico, está violando disposiciones taxativas de la Iglesia. No es digno de la investidura eclesiástica el sacerdote católico norteamericano que sirve de instrumento al imperialismo yanki en Puerto Rico.

Como ese grave mal puede dar al traste con los superiores intereses de la Iglesia, está previsto y atajado con disposiciones que obliguen al clero natural del país interventor a sacrificarse, si fuere necesario, en defensa de los derechos de la nación intervenida. Es la única manera de evitar que el sacerdocio termine en sacrilegio. Estamos ante un hecho claro y peligroso para la patria. El clero norteamericano, católico y protestante, es sólo instrumento del imperialismo de su país. Tenemos que combatirlo en todo terreno.

Su cooperación al imperio yanqui ha llegado al colmo, de brindarle voluntariamente y en solemne acto público al asumir el mando de la intervención un nuevo mandatario, el concurso de su fuerza moral. La actitud imperialista del clero protestante yanqui es conocida por todos para que requiera más comentarios. Ahora, que el nuevo gobernador es católico, es necesario aclarar las tendencias imperialistas de una parte del clero católico norteamericano.

Aquí se ha radicado una comunidad religiosa católica, que se denomina Redentorista. Con centros en Mayagüez, Guayama, Caguas, Puerta de Tierra. En sus escuelas que siguen el mismo sistema oficial, -enseñanza en inglés, conocimiento de las cosas yanquis e ignorancia del resto del mundo, se mantiene la mayor atracción hacia todo lo norteamericano, con despliegue constante de la bandera norteamericana en sus salones. La izan sobre las torres de la propia iglesia, en pleno desafío de la opinión pública. Los frailes siguen prácticas ajenas a las que ordena el Concilio Latino a que pertenece Puerto Rico. Su actitud, lejos de ser manifestación de la mansedumbre cristiana, es de altanería con aire de ridícula superioridad. Como han sido fieles colaboradores del régimen, en sus casas siempre fueron esplendorosamente agasajados los gobernadores yanquis, aunque todos eran protestantes y masones,

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revelándose esa unidad de propósito imperialista contra los portorriqueños. Este deseo de mando y de poseer las cosas materiales que ya estaba organizado para el pontificado de Su Santidad, León XIII, dió lugar a la formación de la herejía denominada americanismo, que mereció ser condenada por este sabio pontífice.

Esa actitud está viva y ha empezado a actuar agresivamente en nuestro país. Le notificamos que no será tolerada. A las palabras inaugurales del nuevo jefe de la intervención, que ha recibido tan religiosa investidura, haremos breve glosa. El imperio yanqui lucha por desplazarnos en nuestro propio país. Ha apelado al neomaltusianismo, a la emigración, a las enfermedades, a todo lo que fomente nuestra extinción. Ya se ha dicho: “a los yanquis les interesa la jaula pero no los pájaros”.

Desde la poltrona del palacio de Santa Catalina, a cuya sombra se levantó la Nación Portorriqueña, consagrada a los ideales del puro Cristianismo, ha contemplado un pueblo de fino sentimiento, a un mandatario yanqui advocar públicamente prácticas desmoralizadoras como es el neomaltusianismo. Es de felicitar a mister Gore por haber rectificado a su inmediato sucesor en el puesto.

Supone el nuevo gobernador una comunidad ciudadana entre los portorriqueños y los norteamericanos. Está profundamente equivocado. De un extremo a otro del país, existe odio inextinguible contra la ocupación militar norteamericana.

Grave es su error al creer que Puerto Rico ha sido objeto de dádiva norteamericana. Debe estudiar las estadísticas de nuestro comercio y encontrará que la nación ha tenido siempre un balance comercial favorable durante treinta y cinco años consecutivos, incluyendo los últimos cuatro, caracterizados por la más honda crisis. Ese balance favorable monta a una suma que pasa de mil doscientos millones de dólares, lo suficiente para que Puerto Rico fuera hoy un poder financiero de primer orden. Pero el capitalismo yanqui, amparado por su gobierno se ha llevado esa enorme ganancia y en lugar de ser nuestro país un emporio de riqueza, tiene el sesenta por ciento de su población sin empleo y todo el país hipotecado a los bancos yanquis.

Bien dice míster Gore que hay necesidad de la emigración. En lo que no estamos de acuerdo es en la selección de personas. Todos los extranjeros deben salir de Puerto Rico inmediatamente, empezando, por la colonia yanqui que pasa de dos mil individuos parasitarios, mandatarios de los intereses yanquis que controlan el noventa por ciento de nuestra riqueza. Los portorriqueños tienen derechos en su patria que harán respetar y nadie piensa emigrar, y mucho menos a un sitio como la Florida, gobernado por leyes que niegan el voto electoral a toda persona de color; leyes que declaran nulo todo matrimonio entre personas de distintas razas, que convierten en delito público penado con prisión esa unión conyugal y condenan a la ilegitimidad a los hijos habidos en la misma, leyes que imponen la separación forzosa de las razas en los

teatros, iglesias, sitios de diversión, vehículos de transportación, etc.; leyes coronadas por la más humana de las leyes de la barbarie, la ley de lynching. Una grave ilusión se ha posesionado de Mister Gore. El cree tener poderes verdaderos que podrá ejercer con responsabilidad ante su propia conciencia. Es necesario que él observe que ha de acatar en todo momento las instrucciones que reciba de ese antro de conspiración contra Puerto Rico, que llaman Negociado de Asuntos Insulares. Como una cuestión de conciencia, hemos de recodarle que en conciencia no puede ejercer el despotismo extranjero. Habla de nuevo de un tema muerto entre nosotros, como es el anexionismo para convertir a Puerto Rico en una provincia yanqui (“estado” sic), Ya sabe todo el mundo que la anexión es vituperable en cualquier forma, y especialmente hoy, cuando Estados Unidos se rige por la dictadura personal de Roosevelt, dictadura que todos esperan se convierta en firme institución política. No se sienta Mister Gore abrumado por deberes suyos o de su patria hacia los portorriqueños. Puede estar tranquilo a ese respecto. Estados Unidos de Norteamérica tiene un único deber que cumplir con Puerto Rico, y, es retirar inmediatamente sus fuerzas armadas de nuestro territorio. Sabemos que eso no depende de Mister Gore. Ni los yanquis son nuestros médicos -ya sabemos a qué vienen los médicos norteamericanos- ni somos los portorriqueños enfermos que curar por semejantes galenos. Puerto Rico es una nación de superior civilización y cultura y no necesita de mentores sumidos en la barbarie como la imperante en más de la mitad de Estados Unidos del tipo existente en la Florida a la cual han de ir los portorriqueños otra vez, -rememorando al inmortal Ponce de León-, para reintegrarla a la civilización cristiana.

P. ALRIZU CAMPOS

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LOS ACTOS QUE CELEBRARA MAÑANA EN LA CIUDAD DE LARES EL PARTIDO NACIONALISTA PARA CONMEMORAR LA FECHA DEL 23 DE SEPTIEMBRE⁸⁶

PROCLAMA En la gloriosa efemérides de la revolución de Lares, el próximo sábado 23 de setiembre, se celebrará en Lares la asamblea nacional para conmemorar el sexagésimo quinto aniversario de la proclamación de la república y el sesquicentenario del nacimiento del Libertador, Simón Bolívar. “Este año entero se ha dedicado especialmente al estudio de la personalidad genial del hombre excelente que para igualar su obra habría que crear otro mundo por liberar”, como proclamó el sabio Chuquihuanca, cuando tuvo el privilegio de pronunciar el discurso histórico e inimitable para dar la bienvenida al Libertador, en conmemoración de su entrada triunfal en Azángaro, Perú. Ante la memoria de los héroes y mártires de la revolución de Lares, el nacionalismo rinde su homenaje al Libertador, que puso su genio y su espada a disposición de la causa de la independencia de Puerto Rico. Todas las naciones libres rinden culto en este año a su figura excelsa, porque la salvación de los pueblos está en el culto a su independencia y a la memoria de los hombres que a ella se consagraron. Puerto Rico es libre, independiente y soberano por su derecho y por su voluntad, y cumple con el deber que es patrimonio exclusivo de los hombres libres. Lares es la repercusión bolivariana de Ayacucho en las Antillas. En aquella gesta heroíca se hicieron representar por su sangre las patrias americanas, muy especialmente Venezuela, que fue cuna del Libertador. Y es que aquellos hombres preclaros conocían la grandeza de este archipiélago que sirvió de base para la expansión de la civilización cristiana en América, y es hoy fortaleza de resistencia contra la barbarie que nos viene del Norte. Es propio, pues, que ante la memoria de los héroes y mártires de la Revolución, quienes ofrendaron su vida para darnos el único ejemplo a seguir para suprimir la intervención extranjera, renueve la nación su fe en los ideales de Bolívar que se concretan a la unión de las naciones de nuestra raza para imponer su hegemonía para la difusión de la civilización que el mundo necesita. Dado en San Juan de Puerto Rico a los ventiún días del mes de setiembre del año 1933, sexagésimo quinto año de la proclamación de la República.

LA JUNTA NACIONAL P. ALBIZU CAMPOS Presidente

José LAMEIRO Secretario General

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LOS ACTOS CELEBRADOS EN LARES EN CONMOMORACION DE LA REVOLUCION DEL 68 Y DEL NATALICIO DE SIMON BOLIVAR⁸⁷

Por Juan Antonio Corretjer

“En el nombre de Dios Todopoderoso, creador y protector de las nacionalidades, declaro abierta esta cuarta asamblea nacional para conmemorar la fecha de la Proclamación de la República y el sesquicentenario del natalicio del Libertador”. Es el Presidente del Partido que ha abierto la magna asamblea.

DISCURSO DEL SR. ALBIZU CAMPOS

El peregrino no puede reproducir el discurso del Presidente. ¿Quién puede? Pero el discípulo fervoroso, confiado a fuerzas superiores, tratará de glosar el plan ideológico, el itinerario mental de la disertación maravillosa. Y los defectos, las lagunas, los comunes de pensamiento y de expresión, sólo del discípulo serán.

CONCEPTO DE RESPONSABILIDAD.

“Para rendir homenaje a la verdad hay que haberse consagrado a la verdad. Sólo quienes no se han apartado del criterio que informó a los hombres del 68, a levantar, en el vislumbre de la libertad, el monumento espiritual de la República, son dignos de rendir homenaje a su memoria”. “Los mediadores de la Patria, los que jamás ni han sentido ni han meditado por ella, comunican al pueblo su desamor y su ignorancia. Y como éstos son componentes de la irresponsabilidad, los dirigentes irresponsables hacen irresponsable al pueblo”. “Pero al pueblo no se le puede predicar la mentira desnuda, y por esto los de la traición la adornan con apariencias de verdad. Más, ¿cuál es la verdad desnuda? Cuando el pueblo elige, en los comicios, sus representantes, no los elige para que lo represente, como supone, sino para que represente, a espaldas de su dolor, los intereses de los poderes interventores. Envía representantes y senadores a una falsa Legislatura, para que, por una miserable prebenda, sirvan de tuerca demoledora de sus propios hermanos. Eligen asambleístas municipales, para que acaben

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de arruinar los municipios. Y, cuando el pueblo se alínea a lo largo de las carreteras, vacío de pan y desamparado de casa, no puede recurrir a sus electos representantes, sino a la caridad, porque aquéllos hombres, serviles al poder interventor contra su pueblo, están limitados en su acción por la sumisión a una ley extranjera, hecha para demoler un pueblo dentro de su propio territorio y con sus propios recursos”. “Pero alguna vez unos representantes del pueblo se deciden a actuar en portorriqueño tal como la Asamblea Municipal de Lares en la Resolución declarando huéspedes de honor de la ciudad a los peregrinos de la Nación y es en la entraña de ese proceder donde radica el honor y la perspectiva de la felicidad de la Patria”.

CONCEPTO DE LA LIBERTAD DE LA PALABRA

“Los que viven del alimento de la traición, cuando quieren hacer un panegírico del régimen, comienzan con un himno a la llamada libertad de palabra. Pues, señores, libertad de palabra sin libertad de acción, es la prisión, es la esclavitud, es la muerte. Si a un hombre se le confiscan sus bienes, se le destruye su hogar y se le encarcela, y, cuando está tras barrotes, con un centinela a la puerta, sonriente y armado, se le permite renegar del mundo, y del hombre y de la sociedad, y tal vez si en la desesperación arriba a las fronteras dolorosas de la blasfemia, ese hombre tiene libertad de palabra. Si un hombre es condenado a la pena de muerte, y ese hombre, sobre el cadalso, pide que se le deje hablar antes de ser ejecutado, ese hombre habla, y ese hombre tiene libertad de palabra. “Ese es el caso de Puerto Rico. Está en la cárcel, y el centinela de cínica sonrisa, le deja hablar. Está ya sobre el cadalso, y el verdugo de ojos azules le deja hablar”. “Y con ese estribillo de la libertad de palabra se quiere interrumpir el avance de la libertad. ¿Por qué los panegiristas a sueldo del régimen no hablan de libertad de acción, que es libertad de defensa, libertad de ataque, qué es libertad? Vienen con el ritornelo vergonzante de la libertad de palabra. ¡Sólo los animales, señores, carecen de libertad de palabra! ¡Sólo el hombre recibió el privilegio infinito del Verbo! Como a animal es tratado el hombre a quien se le quiere humillar atribuyendo a su enemigo el dominio de su palabra!

CONCEPTO DE EXTRANJERIA

“En Puerto Rico son extranjeros los yanquis, que, por la fuerza, detentan nuestra soberanía. Son portorriqueños todos los amigos de la independencia de Puerto Rico. Hay extranjeros en Puerto Rico que son nuestros hermanos. Hay, por ejemplo, españoles, muchos españoles, que por el origen, por la tradición, y por la raza, son nuestros hermanos. Y lo son también por la ideología. Los españoles que por desgracia los hay los españoles que andan de brazo con el poder que quiso humillar a España en el 98; los españoles que andan de brazo con los enemigos de la patria de sus hijos, esos no son españoles. España no ha sido jamás país de tocineros. Esos tocineros son de Chicago. España es la patria de la visión histórica por excelencia”. 275

CONCEPTO DE LARES * “En Lares coincide la significación propia del vocablo con la significación histórica, porque Lares quiere decir patria”.

CONCEPTO DE LA OBEDIENCIA “La revolución no es desorden, sino la supresión del desorden. Requiere, pues, la institución de una jerarquía, y el respeto a esa jerarquía. La obediencia no es la sumisión, sino la humildad, que es virtud exclusiva de los hombres libres. La humildad es la grandeza y sólo somos verdaderamente grandes cuando somos grandes en humildad. La obediencia es una forma activa de la Fe. Por eso un cadete ejemplar será aquel que entre en Gloria por la obediencia, que es la puerta que da a la Fe, madre de todo Valor”.

BOLIVAR “Junto al deber y al derecho a rendir homenaje a los mártires de Lares, tenemos el de rendir homenaje a la memoria del Libertador. El pensó en hacer con su espada forjadora de pueblos, la independencia de Cuba y Puerto Rico. Pero entonces intervino Estados Unidos, ofreciendo su flota a España para que retuviese sus provincias antillanas. ¡No había llegado todavía el momento en que Estados Unidos utilizase esa misma flota contra la corona de España! Así interrumpió el Imperio Yanki el plan libertador de Bolívar”.

“Hoy hemos sembrado en la Plaza de la Revolución, un arbolito, hijo del tamarindo sagrado bajo cuya sombra descanso Bolívar sus últimos días. En la casa de un hidalgo español, que era coronel del Ejército de España, don Joaquín de Mier, fue a morir el hombre por quien “el mundo de Colón dejó de ser español”. Así lo quiso la Providencia, para que con el paso del glorioso a la gloria eterna, cicatrizasen todas las heridas, y eterna fuera la unión espiritual de todos los pueblos hispánicos”.

VALERO “Esta es la hidalguía tradicional de la Raza. Nuestro gran soldado, el mariscal don Antonio de Valero y Bernabe, cuya espada libertadora brilló al sol de cinco naciones; amigo y subalterno de Bolívar en la campaña del Perú, representa para nosotros la concreción continental de nuestro espíritu. A él, en compañía del general Solón, le fue confiado el sitio de la Plaza del Callao. Sin la toma del Callao no ha de existir Ayacucho. El general español Rodils, defensor de la plaza, lo sabía. Sabía que mientras él resistiese, era el Pacífico español, y estaba abierta a las reservas españolas, la puerta de la América revolucionada. Y se peleó en el Callao con una heroicidad sin paralelo en la historia. Pero el sitio se mantenía. Y el sitiado que tenía intramuros gran número

de ancianos, mujeres, y niños, los echó al campo, para que fuesen recogidos por los sitiadores. Entonces Solón, que era un soldado duro, que sabía que esta acción significaba redoblar la resistencia española y poner en peligro la independencia americana, se negó a recibirlos. Pero intervino Valero, y hubo un incidente tan fuerte entre ambos, que Solón formuló cargos contra Valero ante el supremo comandante general Bolívar. Mas la defensa de Valero fue tan clara, tan luminosa y tan noble que Solón retiró los cargos, cerrándose entre esos tres grandes hombres el incidente más emocionante de la guerra. Ese es, portorriqueños, el espíritu de heroismo noble y desinteresado, que ha de informar a la Revolución Portorriqueña”.

LA INDEPENDENCIA

*“La Independencia no se hace con aplausos. Se hace con hechos. En nuestro favor tenemos la razón del mundo que ve en la esclavitud de un pueblo, de un hombre, una lesión tan honda que atañe al mundo entero. Pero nuestro trabajo hay que hacerlo aquí. Puerto Rico es esclavo porque Estados Unidos detenta nuestra soberanía, y porque hay portorriqueños que lo permiten. Pero ya hay portorriqueños que no le permiten, y ni la flota ni los cañones de imperio alguno son suficientemente fuertes para detener un pueblo en su determinación a ser libre”.

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