Roosevelt repitió en el mismo grado el golpe terrible que sufrió la riqueza nacional portorriqueña, cuando se le impuso a la nación el canje de su moneda de oro y plata, por papel yanki, y a un descuento del cuarenta por ciento. A Roosevelt no se le ha ocurrido cómo subir el precio del café o del tabaco, que es riqueza en gran parte portorriqueña. Imponiéndole medio centavo de contribución a cada libra que de esos productos se consuma en Estados Unidos, se levantaría un fondo respetable para ayuda inmediata de los agricultores. Pero a Mr. Roosevelt no se le olvidó imponer la contribución sobre artículos de algodón o de fibra que compita con el algodón para subvencionar al agricultor yanki dedicado a la siembra de algodón. Tampoco dejó de imponernos la contribución sobre harina de trigo para levantar fondos a beneficio de los productores de trigo norteamericanos. Estos impuestos constituyen una carga sobre el consumidor portorriqueño montante a unos 15 millones de dólares anuales para beneficio del agricultor yanki, Mr. Roosevelt se ha negado a devolver para beneficio del agricultor portorriqueño, actualmente arruinado, el producto de estos impuestos. He ahí algunos de los actos salientes de Mr. Roosevelt en Puerto Rico. Señores líderes de la Coalición y señores líderes liberales, la política colonial también impone responsabilidades. La sumisión que es la anulación más formal del derecho, no confiere poderes. El que acata la voluntad del despotismo extranjero no tiene derecho a hablar en nombre de la Patria.
P. ALBIZU CAMPOS
PROCLAMA DEL PARTIDO NACIONALISTA DE PUERTO RICO CON MOTIVO DE LA MUERTE DEL PROCER CUBANO ENRIQUE JOSE VARONA
El hombre ilustre que acaba de desaparecer en la Antilla hermana no era meramente un ciudadano cubano: era un patriota antillano en la más justa acepción de la palabra y, más aún, era uno de los libertadores. Fue uno de los fundadores de la Junta Revolucionaria de Nueva York Pro Independencia de Cuba y Puerto Rico, colaborando con Martí y Betances en la fecunda labor que, al realizar la liberación de su patria, dejó trunca la obra redentora en lo que a Puerto Rico concierne, por incidencias cuya corrección es la honrosa herencia que nos legara aquella generación de patricios. Educador incansable, no descansó en su labor cultural, preprando una generación nueva que ha hecho ya honor a Cuba. Pero su obra educativa no se limitó a la cultura. Fue un ejemplo de civismo y con su valor moral y la ejemplaridad de su vida inmaculada, fue un faro para las juventudes cubanas, aún cuando para ello fue necesario que resistiera el embate de pasiones desencadenadas y la amenaza de la fuerza atropelladora, que inútilmente se estrellaba contra la firmeza de roca de sus virtudes ciudadanas. Recordamos con fervorosa unción la fecha memorable de 1927, cuando el patricio cubano, ante una devota concurrencia reunida en su hogar, la historia de la labor de la Junta Revolucionaria, recordando la contribución de Puerto Rico a la causa de la emancipación no ya sólo cubana, sino continental, y reviviendo al mismo tiempo la solemne promesa de Cuba para colaborar a la independencia de Puerto Rico. Aquel hogar ejemplar fue el templo en donde se oficiaba por la causa de la libertad en aquellos días solemnes. Y al conjuro de la palabra austera del maestro, el espíritu de solidaridad antillana revivió como en sus mejores tiempos. Desde entonces presidió el prócer cubano la Junta Nacional Cubana pro Independencia de Puerto Rico, fundada al calor de su preclaro espíritu hasta este día que ha sido de duelo para todas las patrias hispanoamericanas. El hilo de su fecunda vida ha sido cortado en momentos dolorosos, que lo son más por el hecho infausto. La actual generación cubana que ha asombrado al mundo con su valor y su civismo espartanos, es deudora a Enrique José Varona de estas altas cualidades, que insufló en sus pechos con el ejemplo de su vida austera y valerosa. Esa generación viril recogió de sus labios lecciones de civilidad que han dado ya fruto, El Partido Nacionalista de Puerto Rico reclama su parte en el duelo que aflige a la nación cubana y con ella a las patrias antillanas, comunes a los libertadores novecentistas y a todos aquellos de sus hijos que sientan el doble orgullo de la raza y del ideal libertario. Y en prueba de testimonio de solidaridad antillana y en abono de la deuda de gratitud contraída con el patricio cubano, se declaran por la Junta Nacional del Partido días de duelo nacional los nueve siguientes a e incluyendo esta fecha y se dispone por la misma que durante ese período la bandera de la patria permanecerá abatida a media asta. Dada en San Juan Bautista de Puerto Rico, a los veintiún días del mes de noviembre del Año de Gracia de mil novecientos treinta y tres, sexagésimoquinto de la proclamación de la República de Puerto Rico.
P. ALBIZU CAMPOS, Presidente
José LAMEIRO, Secretario General
Pedro Albizu Campos
GLOSAS JURIDICAS EL CASO DE ESTADOS UNIDOS CONTRA DON LUIS F. VELAZQUEZO
Por PEDRO ALBIZU CAMPOS
El régimen de intervención extranjera, para poder destruir a la nación sujeta a su imperio, tiene que tratar de confudir a sus víctimas. Se simula siempre respeto a la personalidad nacional, mientras se dinamitan sistemáticamente los cimientos milenarios de su existencia. Esa norma se observa con mayor rigidez en lo judicial. Aunque la intervención es la supresión del derecho, procura aparecer legítima y se presenta como defensora de la justicia. No hay imperio suficientemente fuerte que pueda ignorar los fundamentos jurídicos que vinculan a los hombres en sociedad para formar la nación, ni los fundamentos jurídicos que gobiernan las relaciones internacionales. El estado de derecho entre los hombres no cesa ni en la guerra misma. El mero desconocimiento de ese principio condena a un pueblo, por más fuerte que parezca, a la barbarie y finalmente a la ruina, porque ha de ser suprimido como obstáculo entre la civilización humana. La nación consciente de su derecho a la independencia, lo sacrifica todo para lograrlo, porque esa dignidad suprema de una sociedad así lo exige, para salvaguardar la personalidad de sus ciudadanos y su derecho a la vida misma. La invasión es una fuerza de suplantación para arrancar de cuajo a los naturales del país invadido que han de ser substituídos por invasores. No importa cómo se proceda, si lentamente o con la rapidez que facilitan los armamentos de que disponga el invasor. El poder depositario de la política fundamental de un régimen es el judicial. Cuida del detalle en la aplicación del sistema político en cada caso individual en que un tribunal ha de fallar sobre cualquier cuestión. No se permitirá que en ninguna causa personal se pueda establecer un precedente de oposición contra el régimen. Todo lo contrario ha de hacerse. Las sentencias de los tribunales constituyen la apología concreta de un régimen político cualquiera. El invasor para imponerse, crea la lucha fraticida entre los naturales de la nación intervenida, para demoler la sociedad que constituyen, pero ladinamente simula interesarse en su conservación. Así establece tribunales para castigar delitos comunes, asesinato y robo, con toda la
gama criminal que de esas fuentes delictivas fundamentales se deriva. Por supuesto, la sanción ha de ir siempre contra los naturales de la nación intervenida, si el delito fuere cometido por uno de los naturales contra su paisano o contra su invasor o uno de los naturales al servicio del despotismo extranjero. En estos dos últimos casos la pena se hará aterrorizante por la sencilla razón de que el sistema penal bajo el imperio extranjero se aplica exclusivamente con el propósito de asegurar la vida y propiedad de los invasores o de sus mandatarios nativos que le sirven de instrumento. Por supuesto, como norma general, no se aplica pena a ningún invasor por robo o asesinato contra los naturales del país. La maquinaria judicial estará siempre hecha en tal forma de que esta norma no falle nunca, y se pueda aplicar sin que nadie se dé cuenta. Ahora bien, cuando el delincuente es un nativo al servicio de la política invasora, será utilizado como víctima propiciatoria en el caso excepcional que se haga necesario restaurar la confianza de los naturales del país en la “justicia” imperial.
Nada más grato y tranquilizador para el hombre civilizado que estar seguro de que siempre encontrará amparo ante tribunal competente que lo proteja en su derecho a la vida y a la propiedad. El respeto a su propio honor es lo único que el hombre jamás delega en tercero, ya sea en un poder absoluto personal o en una institución.
Por eso, el invasor se declara siempre defensor de la libertad, vida, y propiedad de los naturales del país invadido, y establece tribunales que las víctimas han de creer garantizadores de esos derechos. Cuando el imperio es civilizado y sabio trata de asimilar a la nación intervenida, y procura que su judicatura colonial sea lo más limpia posible dentro de la política de absorción. Y como no hay prerrogativa superior a la de impartir justicia, la ejerce siempre en su propio nombre. Esta táctica en las relaciones imperiales es la misma aplicada por el absolutismo interno para la justificación de la tiranía personal.
Cuando el imperio es semi-bárbaro empieza por crear tribunales que denomina “nativos” sus mandatarios, por supuesto. La política cruda que ha de desarrollar requiere que sean los naturales de la nación invadida los que la impongan directamente para que carguen con el odio público que pueda crear. Este es el caso de Puerto Rico bajo la intervención norteamericana. Sin embargo, para mayor claridad ampliaremos la exposición. El poder judicial se ejerce en Puerto Rico a nombre de “El Pueblo de Puerto Rico”, solamente en materia criminal. El acusado va al presidio por voluntad de este ente de creación yanki, llamado, “El Pueblo de Puerto Rico”, que existe solamente para meter en presidio a los portorriqueños. ¡Gran pueblo de Puerto Rico nos han creado los yankis!
Como eso no basta, hay ciertos intereses tan sagrados para los invasores que no pueden ser tocados ni siquiera por los tribunales “nativos”, o sea, aquellos que en general envuelven la responsabilidad internacional del imperio, o los casos de impartir justicia para las grandes corporaciones yankis. Para asunto tan grave existe el tribunal
denominado Corte Federal. Ante él, la sanción penal se impone también. El imperio se presenta por única vez sincero y valiente, y condena a presidio y a muerte, al destierro en présidios norteamericanos, en nombre de Estados Unidos a los portorriqueños que no acaten su voluntad.
- Es claro que no existen los tribunales insulares o nativos. Todos son Tederales, es decir imperiales, yankis, creados y protegidos por el imperio norteamericano. En materia civil, cuando se trata de derechos de propiedad, la justicia de los tribunales “nativos” se ejerce en nombre del jefe del imperio yanki, o sea su Presidente. Es lógico que así sea, porque una nación esclavizada por el despotismo extranjero no tiene propiedad alguna, no puede ejercer autoridad para resolver conflicto alguno de propiedad entre sus ciudadanos, que legalmente no lo son tampoco si acata en ese orden la voluntad imperial. En resumen. El Pueblo de Puerto Rico existe dentro del presente régimen para arruinar en virtud de remates, multas, presidio o muerte, a los portorriqueños, que son sus ciudadanos dentro del sistema, exclusivamente para ser exterminados por el propio pueblo de Puerto Rico. Es claro que todos los tribunales existentes en Puerto Rico, son imperiales. Una de las audiencias territoriales norteamericanas de Puerto Rico acaba de decirlo en el caso de don Luis . Velázquez. La opinión y sentencia en dicha causa acaba de ver la luz pública. Cierto es que esta audiencia territorial lleva el nombre de Tribunal Supremo de Puerto Rico, pero como en derecho hay la obligación también de disolver las ficciones, la llamamos audiencia territorial norteamericana, una de las dos que el imperio yanqui ha impuesto a Puerto Rico, porque no es suprema en nada, ni es de Puerto Rico. El Tribunal Supremo de Puerto Rico lo creará la Constitución de la * República de Puerto Rico. Por supuesto, la sentencia aparece dictada en nombre del pueblo de Puerto Rico, pero como la verdad no es esa, al ponerle el título a estas glosas, restauramos la realidad jurídica. La sentencia se leerá: Estados Unidos de Norteamérica contra don Luis F. Velázquez. La misma audiencia territorial revela consciencia de esta verdad cuando dice estas palabras en su opinión: “Según se ha indicado, hemos estado asumiendo que Puerto Rico puede considerarse localmente como un Estado. En realidad de verdad no es así. No puede haber un posible conflicto fundamental de jurisdicción entre El Pueblo de los Estados Unidos y el de Puerto Rico. Estados Unidos es soberano en ambos casos”. Y procede como es de rigor a sostener tan clara afirmación en Jurisprudencia norteamericana, Está la audiencia territorial equivocada en su aplicación. Bajo el absolutisino militar es cuando se deslinda con mayor rigor la autoridad de los mandatarios. Dos coroneles bajo las órdenes del mismo general, no pueden sustituirse sin orden expresa previa en los asuntos que atañen a sus respectivos regimientos. Este es el caso de estas dos audiencias territoriales. La Corte Federal no puede sustituir a la otra audiencia territorial, ni ésta a aquélla.
Como es revolucionario decir que el llamado tribunal supremo puede suplantar a la Corte Federal, es grato consignar la afirmación, aunque no sea cierta. Parece un vislumbre del porvenir. Nos interesa solamente que el imperio le precise el lugar que deban ocupar sus propios mandatarios. En otra cuestión fundamental estamos también de acuerdo con la audiencia territorial. Dice el tribunal: “El apelante también sostiene que no hubo mens rea; que la agresión cometida por el acusado fue leve y con el mero propósito de exigir, de caballero a caballero, una satisfacción del Juez Presidente a causa de ciertas manifestaciones hechas por éste en un acto público; que el acusado hizo el ataque en justificación de sus propias ideas políticas. Sin embargo, una mera diferencia de credo político no justifica un acometimiento y agresión. El hecho de que lo que el acusado hizo fue un reto no lo coloca fuera de la regla general. La Constitución y las leyes de los Estados Unidos en lo aplicable, así como las leyes de Puerto Rico abarcan todo el territorio bajo la jurisdicción de Puerto Rico, y la intención (intent) emana del acto cometido y no queda afectado por el designio sugerido en este caso”.
Cierto es que bajo la Constitución y las leyes de Estados Unidos no se reconoce el Código de Honor. Donde el secuestro, el atraco, el lynching, el fraude en escala de monopolio, constituyen privilegios constitucionales, legales y por tanto, fuera de las sanciones penales, no puede existir el Código de Honor. Si se prohibe una costumbre y no se castiga su práctica, la costumbre está sobre las leyes. Es correcta la observación porque los tribunales imperiales respetarán las costumbres de la nación intervenida, siempre y cuando, que la aplicación de la doctrina no lesione la política imperialista. En ese caso el tribunal “nativo” pierde forzosamente toda su discreción.
NOTAS
- Véase El Mundo, 31 de enero de 1923, p. 10.
- Ibid., 2 de junio de 1923, p. 3 y 8.
- Ponce: Imprenta “El Día”, 1923. Conferencia pronunciada por el Lcdo. Pedro Albizu Campos ante la Asociación Nacionalista de Ponce el día 12 de octubre de 1923 en conmemoración del Día de la Raza.
- Véase El Mundo, 11 de marzo de 1924, p. 3 y 4.
- Ibid., 26 de abril de 1924. Las palabras de Antonio R. Barceló publicadas en La Democracia, el 23 de abril de 1924, fueron, en parte, las siguientes: “Tanto esta fórmula, como la que se refiere al procedimiento para la designación de candidatos, entendemos que es la única posible al propósito de la alianza o pacto enunciado en el manifiesto; pero si a alguien se le ocurre otra mejor sería bueno conocereria. Yo les sugiero que abran una encuesta para que todo el que quiera la formule”.
- El Mundo, 29 de abril de 1924, p. 7 y 9.
- Ibid., 17 de mayo de 1924, p. 4.
- Ibid., 21 de enero de 1926, p. 1 y 8.
- Véase la revista Poliedro, 8 de enero de 1927, páginas centrales.
- El Mundo, 17 de abril de 1927, p. 1.
- El congresista MacFadden era el presidente del “Comité Bancario” de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, quien visitó a Puerto Rico a principios del año 1927. Al regresar a su país le notificó al presidente Coolidge que “el sentimiento antiamericanista se estaba intensificando en Puerto Rico”, y a su vez, le recomendó a Coolidge que “se adoptaran medidas especiales tendientes a conseguir que la Isla siga siendo americana”. Ibid., 7 de abril de 1927, p. 6.
- Véase la revista Los Quijotes, 11 de junio de 1927.
- Seudónimo de Francisco Cerdeira, fundador y director del semanario Los Quijotes.
- Véase El Mundo, 12 de julio de 1927, p. 7.
- Ibid., 16 de julio de 1927, p. 7.
- Ibid., 1ro. de octubre de 1927, p. 17.
- Ibid., 14 de abril de 1928, p. 8 y 18.
- Ibid., 8 de febrero de 1930, p. 3 y 5.
- Ibid., 19 de marzo de 1930, p. 6.
-
Ibid., 21 de marzo de 1930, p. 6.
- Ibid., 11 de abril de 1930, p. 6 y 11.
- Ibid., 12 de mayo de 1930, p. 1; 7 y 11.
- Ibid., 13 de mayo de 1930, p. 1 y 6.
- Ibid., 14 de mayo de 1930, p. 1 y 8. El Lcdo. José Coll Cuchí fue uno de los fundadores del Partido Nacionalista de Puerto Rico el 17 de septiembre de 1922, y elegido primer presidente de la colectividad. Bajo su liderato el Partido Nacionalista nunca logró consolidar una ideologia antimperialista. De hecho, el Ledo. Coll Cuchí fue invitado porel Comité Nacional Demócrata norteamericano para que realizara una intensa campaña de propaganda entre la población de habla hispana a través de todas las provincias de Estados Unidos pronunciando discursos en español en defensa de la candidatura presidencial de Al Smith. Ibid., 12 de octubre de 1928, p. 2.
- Ibid., 20 de mayo de 1930, p. 1 y 4.
- Ibid., 23 de mayo de 1930, p. 1.
- Ibid., 24 de mayo de 1930, p. 1 y 14.
- Ibid., 29 de mayo de 1930, p. 3 y 5.
- Véase El Tiempo, 31 de mayo de 1930, p. 1.
- Véase El Mundo, 18 de julio de 1930.
- Ibid., 23 de julio de 1930, p. 6 y 11.
- Ibid., 28 de julio de 1930.
- Estos artículos originalmente fueron publicados simultáneamente en los periódicos El Nacionalista de Puerto Rico, El Mundo y El Imparcial, durante los años 1930 y 1931. En el año 1970 la mayor parte de ellos fueron recopilados por los compañeros Jorge Nogales y Luis Ortiz y reproducidos en un folleto con el título: Independencia Económica, bajo los auspicios de la Federación de Organizaciones Estudiantiles de la Universidad de Puerto Rico, (FORUM). Más tarde, en el 1972, el profesor Manuel Maldonado Denis los reprodujo nuevamente en la antología: Pedro Albizu Campos: La Conciencia Nacional Puertorriqueña, México: Siglo XXI editores, s.a., 1972.
- Véase El Nacionalista de Puerto Rico, 1ro. de agosto de 1930, p. 2, 6 y 13; y El Mundo, 31 de julio de 1930, p. 6 y 11.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 8 de agosto de 1930, p. 2 y 13; El Mundo, 7 de agosto de 1930, p. 6; y El Imparcial, 7 de agosto de 1930.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 15 de agosto de 1930, p. 2 y 14; El Mundo, 14 de agosto de 1930, p. 6 y 11; y El Imparcial, 14 de agosto de 1930.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 22 de agosto de 1930, p. 2 y 15; El Mundo, 21 de agosto de 1930, p. 6 y 8; y El Imparcial, 21 de agosto de 1930, p. 4 y 6.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 29 de agosto de 1930, p. 2; El Mundo, 30 de agosto de 1930, p. 8 y 17; y El Imparcial, 2 de septiembre de 1930.
-
El Nacionalista de Puerto Rico, 5 de septiembre de 1930, p. 2 y 15; El Mundo, 6 de septiembre de 1930, p. 8; y El Imparcial, 8 de septiembre de 1930.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 12 de septiembre de 1930, p. 2 y 15; El Mundo, 13 de septiembre de 1930, p. 6; El Imparcial, 15 de septiembre de 1930.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 20 de septiembre de 1930, p. 3 y 14; El Mundo, 20 de septiembre de 1930, p. 6.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 27 de septiembre de 1930, p. 2 y 15; El Mundo, 27 de septiembre de 1930, p. 6; El Imparcial, 29 de septiembre de 1930.
- Véase El Mundo, 4 de octubre de 1930, p. 7; El Imparcial, 7 de octubre de 1930. Este artículo no aparece en la antología publicada por FORUM en el 1970.
- El Mundo, 11 de octubre de 1930, p. 6; El Imparcial, 13 de octubre de 1930.
- El Mundo, 18 de octubre de 1930, p. 6 y 16; El Imparcial, 21 de octubre de 1930.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 1ro. de noviembre de 1930, p. 2 y 12; El Mundo, 29 de octubre de 1930, p. 6 y 8.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 15 de noviembre de 1930, p. 2 y 9; El Mundo, 8 de noviembre de 1930, p. 6.
- El Mundo, 22 de noviembre de 1930, p. 6; El Nacionalista de Puerto Rico, 13 de diciembre de 1930, p. 2.
- El Nacionalista de Puerto Rico, 13 de diciembre de 1930, p. 2 y 11.
- El Mundo, 6 de diciembre de 1930, p. 6 y 15; El Nacionalista de Puerto Rico, 13 de diciembre de 1930, p. 4.
- El Mundo, 13 de diciembre de 1930, p. 6 y 19; El Imparcial, 13 de diciembre de 1930, p. 7.
- El Mundo, 20 de diciembre de 1930, p. 6; El Imparcial, 20 de diciembre de 1930, p. 4 y 6.
- El Mundo, 10 de enero de 1931, p. 6 y 16.
- Ibid., 11 de agosto de 1930, p. 3 y 13.
- Ibid., 17 de septiembre de 1930, p. 5. En el 1967, el Partido Nacionalista de Puerto Rico reprodujo las proclamas emitidas por Albizu Campos y la Junta Nacional del Partido Nacionalista durante los años de 1930 al 1935, en un folleto con el título de: Lares: Seis Proclamas del Nacionalismo 1930-1935. Don Juan Antonio Corretjer escribió la introducción del folleto, y, entre otras cosas, señaló lo siguiente: “El 23 de septiembre de 1930 se llevó a cabo la primera peregrinación patriótica a Lares, originada en la Junta Nacional a inter vención de Pedro Albizu Campos y organizada por la Junta Nacional y la Junta Municipal Nacionalista de Lares. Como Secretario Administrador del Partido me correspondió el honor de participar como agente de la suprema dirección, en colaboración con el Ledo. Obdulio Bauzá González, vocal de la Junta Nacional por el Distrito de Arecibo y el inolvidable compañero Angel Santiago López, presidente de la Junta Municipal de Lares, en la organización de la misma. Y aún firmar la primera Proclama con que se llamó a la Nación al patriótico peregrinaje. Digo firmar porque la Proclama la escribió Albizu Campos. Por tal razón (y por haber participado en la
aquí las declaraciones de Antonio R. Barceló publicadas en El Mundo el 23 de junio de 1933, donde Barceló entre otras cosas señalaba lo siguiente: “Aunque tengo la mejor disposición personal hacia el señor Albizu Campos, a quien estimo altamente, confieso que evito discutir públicamente con él, por no cuadrar a mi pacífico y civil temperamento el terreno marcial, artillado y bélico en que el distinguido líder nacionalista coloca todas las cuestiones. No obstante, procuraré no ignorar esta vez la vigorosa carga a la bayoneta que el señor Albizu lanza contra los liberales en sus declaraciones insertas en El Mundo de ayer, en las cuales, entre otras acusaciones de menor cuantia, denuncia lo que él llama inconsecuencia del Partido Liberal para con sus postulados de independencia y libertad, porque esta patriótica agrupación, con motivos de júbilo más que sobrados celebra como un triunfo de la moral pública, de la justicia y de la decencia el veto del Presidente de los Estados Unidos a ese proyecto de ley electoral aprobado por una legislatura portorriqueña”.
- Ibid., 11 de julio de 1933, p. 1 y 4.
- Ibid., 22 de septiembre de 1933, p. 1 y 11.
- Ibid., 2 de octubre de 1933, p. 2 y 4.
- Ibid., 18 de octubre de 1933, p. 2 y 10.
- Ibid., 22 de noviembre de 1933, p. 1 y 3.
- Ibid., 23 de diciembre de 1933, p. 2 y 5.
CONTENIDO
Introducción 5 Cronología de Pedro Albizu Campos 8 Importante acto político 12 El estado federal para Puerto Rico no es aceptable porque destruirá nuestra personalidad colectiva 14 Conferencia: La Resolución Conjunta Número 2 16 Entrevista con el Lcdo. Pedro Albizu Campos 23
El Lcdo. Albizu Campos respondiendo a la idea del Sr. Barceló somete a la consideración del país un nuevo plan para la formación de la “Alianza Puertorriqueña” 25 En Puerto Rico se propone un plan para la anexión de ese país junto con Cuba y Haití a Estados Unidos 28
La disolución del Partido Unionista y el Nacionalismo Portorriqueño 29
La Revolución pasiva aconsejada al comercio de Ponce, lanza la idea el Lcdo. Albizu Campos 32 Nuestras entrevistas: Pedro Albizu Campos 34 “MacFadden es el único congresista que ha penetrado en la conciencia de este pueblo. Somos antiamericanos porque tenemos que combatir un gobierno que sólo sirve para arrancar a nuestra tierra sus riquezas”: Albizu Campos 38 Entrevistas confidenciales: Pedro Albizu Campos 40 “La gran mayoría de Puerto Rico siente repulsión y rebeldía frente al coloniaje yanqui” 49 “Para ser atendido Puerto Rico tiene que plantearle una crisis grave a la administración colonial” 52
Aizu Campos estuvo algunas noras en ruerto Principe, Haití 56 Amplios detalles sobre la actuación de Albizu Campos en el séptimo Congreso Internacional de la Prensa Latina 58 Hablando con Albizu Campos 64 “Aquí se dilucidará cuáles son los planes y actitud de Estados Unidos hacia los pueblos de nuestra Raza” 72 La conferencia de Albizu Campos en la Universidad 75 “Los partidarios de la estadidad no se atreven pedirla porque saben que les darían con las columnas del Capitolio en la cabeza”, dijo Albizu Campos 77 La Asamblea General Nacionalista de ayer: Habla Albizu Campos…… 82 El Lcdo. Pedro Albizu Campos fue electo presidente del Partido Nacionalista de Puerto Rico 85 Lo que contesta el presidente del Partido Nacionalista a las manifestaciones de don José Coll Cuchí 89 Feminismo y la independencia patria 91 El Partido Nacionalista aceptará solamente aquellos cargos que dependan de la soberanía de nuestro pueblo 94 La mujer libertadora 96 Comentarios del presidente del Partido Nacionalista al margen del Informe rendido por el Instituto Brookings 98 Carta al Lcdo. Eugenio Font Suárez 104 “No hay nacionalismo fuera del Partido Nacionalista” 105 La Judicatura y el anexionismo 107 “De frente a la lucha. El Nacionalismo es acción inmediata” 110 Independencia Económica I. El nuevo arancel norteamericano 111 II. Autonomía arancelaria 116 III. La autonomía destruye el cabotaje libre 119
IV. La autonomía no es posible dentro del régimen constitucional norteamericano 122 V. El protectorado es una agresión 127 VI. Defensa del protectorado contra la agresión del imperio 134 VII. Nacionalización de la riqueza extranjera 139 “Si no se nos oye, recurriremos entonces a las armas” 166 Una proclama de la Junta Nacional del Partido Nacionalista con motivo de cumplirse este mes el 63 aniversario de la rebelión de Lares 169 Carta al Sr. Luis Venegas Cortés……… 171 El acto cívico de anteayer en Lares 172 El acto nacionalista del domingo en Ponce. El discurso pronunciado por el Ledo. P. Albizu Campos 174 Se efectuó una asamblea nacionalista en Salinas. Entre otros oradores habló el presidente del Partido, Sr. Albizu Campos…………. 176 Homenaje a los señores Albizu Campos y Sellés Sola, Discurso de Albizu Campos 178 “San Germán es en la actualidad el pueblo más servil de Puerto Rico”, dijo allí Albizu Campos en un mitin nacionalista 182 El mitin nacionalista celebrado en Mayagüez. Declaraciones del Jefe del Partido, Sr. Albizu Campos 184 La conferencia de Albizu Campos en la Universidad sobre la instrucción pública. Tesis que desarrolló 187 Manifiesto que dirige al pueblo de Puerto Rico la Junta Nacional del Partido Nacionalista al margen del momento político.. 191 Hablando con el presidente del Partido Nacionalista de Puerto Rico 197 “Es un escarnio a la libertad del pensamiento pretender en su nombre que se tolere en el uso de la palabra a los que laboran contra nuestra felicidad”, dice Albizu Campos 202 Proclama del Partido Nacionalista con motivo del 23 de septiembre - Peregrinación a Lares 204
Los actos celebrados por el Partido Nacionalista en la ciudad de Lares el día 23 de septiembre en curso. Habla Albizu Campos . . . . . . . . . . . . 206
El Partido Nacionalista proclama nueve días de duelo con motivo de la muerte de don Pedro Angleró, superviviente del Grito de Lares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208
“Estados Unidos tiene un deber que cumplir con nostros y es de retirarse de nuestro país. Es la única manera de demostrarle respeto al derecho de gentes”: Albizu . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210
La Radio Corporation of Porto Rico, Subsidiaria de la International Telegraph and Telephone Co., se niega a transmitir discursos políticos. Censura sobre la propaganda del Nacionalismo. Declaraciones del presidente del Partido D. Pedro Albizu Campos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .