“Hace tiempo se viene ejerciendo influencia sobre la compañía “Radio Corporation of Porto Rico” subsidiaria de la “International Telegraph and Telephone Co.” para que se suspendiese la trasmisión por radio de los discursos nacionalistas.
Es absolutamente cierto que el gobierno norteamericano quería suprimir nuestra propaganda por la vía del aire y es también absolutamente cierto que los elementos yancófilos anhelaban el mismo propósito.
Debemos llamar la atención de que en Estados Unidos no existe la libertad de palabra por la vía aérea. Impera allí lo que se ha denominado la censura indirecta que es una admisión formal de que no existe libertad de palabra, ni de pensamiento, en aquel país. En el Congreso yanqui se está considerando un proyecto de ley para suprimir esas restricciones del pensamiento y del derecho.
Bajo un régimen de fuerza como el que impera en Puerto Rico, bajo esta ocupación militar norteamericana, no existe ningún derecho y sí una mera tolerancia en la emisión del pensamiento, porque el poder norteamericano confía en su fuerza y en el dominio de la prensa.
La propaganda por la vía inhalámbrica surtió efectos nacionales e internacionales y ha obligado al invasor a desenmascararse, imponiendo una censura.
La excusa que da la “Radio Corporation of Porto Rico”, subsidiaria de la “International Telegraph and Telephone Co.” es baladí. Alegar que se suprime una emisión de pensamiento tan vital para Puerto Rico, para dedicar sus aparatos a anuncios comerciales y a noticiario de las carreras del Hipódromo, es confesar que están actuando bajo la coacción del gobierno norteamericano y en inteligencia con la política opresora de ese gobierno, especialmente cuando esas trasmisiones por radio representaban un ingreso muy sustancioso para la empresa.
Se pretende sitiarnos por el aire ya que lo estamos por mar y tierra.
Aquí se publican los cables que no perjudiquen a la política imperialista norteamericana y las agencias de información Prensa Asociada y Prensa Unida trasmiten noticias que interese a ese gobierno.
La “International Telegraph and Telephone Co.” ha incurrido en una gravísima responsabilidad al prestarse a esta maniobra del gobierno norteamericano y hemos de exigir la correspondiente responsabilidad.
El mismo apresuramiento que ha tenido el jefe de la ocupación norteamericana, Coronel Roosevelt, para desmentir afirmaciones no hechas hasta el momento, sobre la ingerencia del gobierno norteamericano en este grave asunto, confirma esa ingerencia.
El país puede levantar una estación trasmisora si así lo desea. Y debe hacerlo inmediatamente, para acabar con el monopolio de que goza la empresa extranjera “International Telegraph and Telephone Co.”
Cierto es que se necesita el permiso para trasmitir, que podría denegar el poder ocupante norteamericano. Vale la pena, sin embargo, obligar al invasor a quitarse la careta por completo.
Si se negase ese permiso, se debe prescindir del mismo. La nación puertorriqueña no debe tolerar ser sitiada por el aire.
La “Radio Corporation of Porto Rico”, subsidiaria de la “International Telegraph and Telephone Co.” y denominada Estación W.K.A.Q., se ha declarado enemiga de nuestros derechos sagrados. La nación entera tiene que exigirle responsabilidades a esta corporación local y a la “International Telegraph and Telephone Co.,” de la cual es subsidiaria y que sin duda ha sancionado ese atentado contra nuestra soberanía.