El nacionalismo es como el éter universal: penetra en todos los sectores. El Partido Republicano Puro cae bajo el peso de su error de finalidad política y de táctica. Aclarando que el “estado” norteamericano, no es ni estado ni soberano, y carece de personalidad internacional, y que es una mera provincia, todo el fundamento de ese partido rueda por tierra. La estadidad para Puerto Rico sería su extinción en la nación norteamericana. Ninguna persona inteligente, consciente de esta verdad, puede seguir militando en esa agrupación. Su táctica de apasionada cooperación con el régimen no ha podido ser más desastrosa. Es una facción en plena disolución. Existe ya en su seno la avanzada que, con verdadero sentido patriótico, ha solicitado públicamente de la dirección que se declare francamente por la independencia absoluta de su país. La próxima asamblea de los “puros” revestirá, por esa sola consideración, un gran interés público. La facción gubernamental socialista, definida hasta ahora en pro de “la unión permanente e indestructible”, entre Estados Unidos y Puerto Rico, siente también la sacudida del movimiento emancipador nacionalista. Esa agrupación no podrá continuar siendo anexionista y antisocialista. Tendrá que definirse, de acuerdo con los postulados socialistas del partido socialista norteamericano, por la absoluta independencia de Puerto Rico. Los elementos independentistas que militan en su seno de buena fe forzarán esa renovación en la próxima convención que se celebre. Las facciones aliancistas y unionistas, que tienen el mismo programa, contradictorio de “estado” o independencia, en la alternativa, han sufrido ruda sacudida recientemente con las declaraciones políticas en pro de la independencia absoluta que acaba de hacer el jefe de los unionistas, secundado por otros directores de esa agrupación. Como en realidad, los aliancistas y los unionistas sostienen el mismo programa, y como el rompimiento entre ellos es reciente, el sector aliancista siente las repercusiones de estas declaraciones y se considera parte del elemento conservador unionista obligado a combatirlas. El duelo que sostienen “La Democracia” y “La Correspondencia”, órganos de esas facciones, es de sumo interés para el observador que fríamente contempla la renovación que forzosamente se está imponiendo a todas las agrupaciones que hasta ahora han entregado la patria atada al invasor.

-Bien, ¿y del momento político en la Unión de Puerto Rico, qué me dice?

-Se manifiesta un anhelo de transformación en su seno, que ha resultado sumamente doloroso por estar ese cuerpo político anquilosado. Como elemento gubernamental ha perdido toda su ascendencia moral y para reconquistarla está quizás haciendo su último esfuerzo. El dilema es claro: la vida o la muerte. Con los yanquis o con los portorriqueños. Alea jacta est. La nación portorriqueña exige su redención inmediata y se dispone a combatir el régimen de frente. Nadie aspire a dirigir sus destinos que no esté dispuesto a cumplir con su deber de sacrifico por la causa de la independencia patria.

-Si la próxima asamblea de la Unión se define por la Independencia como única solución política para Puerto Rico, ¿qué haría el Partido Nacionalista? -El Partido Nacionalista es la patria viva, y resuelta a emanciparse inmediatamente por su propio esfuerzo. No entiende de aplazamiento para su redención de la ocupación militar que la azota.

Eso mismo, seguramente, habrá de decir la Asamblea que celebre como única finalidad la independencia pienso yo. El Sr. Albizu Campos continua hablando de su partido. Yo escucho con respeto: -Hemos hecho el compromiso público de no cooperar con el régimen. Rechazamos los cargos ejecutivos. Nos limitamos a aceptar las posiciones electivas que emanan de la voluntad popular. Tan pronto recibamos el sufragio de las mayorías proclamaremos la constitución de la República a las veinte y cuatro horas de haberse efectuado las elecciones. Tales son las disposiciones terminantes de nuestro programa. Cualquier declaración que de independencia haga una facción gubernamental como lo es el Partido Unionista, nos alegrará porque es un reconocimiento formal de la conciencia nacionalista que hemos formado en el país. El nacionalismo tiene un depósito sagrado. Ninguna maniobra política que se haga, por cualquiera otra agrupación, lo moverá de su trayectoria definitiva hacia la consecución inmediata de la emancipación de la Patria. Tenemos un ideario político diáfano y que resiste análisis a la luz meridiana. Nuestra táctica es resolutiva. Es necesario que militen en nuestras filas hombres y mujeres abnegados y valientes. Vamos a resolver sin mayor dilación la supresión de la ocupación militar norteamericana en Puerto Rico. -¿No uniría sus fuerzas el Partido Nacionalista a las de la Unión de Puerto Rico, no separándoles ya diferencias de ideales? -El nacionalismo ha mantenido puro el ideal de la independencia. No permitirá mixtificaciones del mismo. No tolerará que se le profane utilizándolo como una táctica para ganar elecciones que si resultan victoriosas, sirva nuestra bandera entonces para alfombra de los invasores. Para los que quieran de verdad la independencia de Puerto Rico hay un sitio amoroso para ellos. Vengan a ocupar su lugar en las filas del patriotismo verdadero. -Entonces habría dos partidos en Puerto Rico sosteniendo un mismo ideal, a mi juicio sería un pugilato entre hermanos innecesario e inexplicable, yo creo que cada día nos dividimos más aquí. Miro con dolor que acaso no pueda realizarse nunca el sueño de mi tío, de unión de los portorriqueños. Muñoz Rivera dió su vida a esa labor. Deberíamos recordarlo. -No entendemos los nacionalistas de pactos, coaliciones ni alianzas. Esas combinaciones se hacen para atacar el presupuesto y nosotros rechazamos de antemano las posiciones que el invasor ha usado hasta ahora para corromper a nuestros hombres públicos, desmoralizar al país y someterlo a su explotación sistemática. Ofrecemos a los buenos hijos de esta tierra la oportunidad de cumplir con su deber de patriotas. De ellos exigimos nada menos que el sacrificio completo. Juramento que

hay que prestar al aspirar a formar fila en nuestro conjunto. Decía Huyke hace poco que él combatía a Albizu admirándolo y respetándolo. Pienso también que no otra cosa que admiración y respeto puede sentir todo ciudadano justo y honrado ante los hombres del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Ahora inquiero del Presidente: -A su juicio, ¿cuáles razones sotienen el ideal de independencia? -Repetiremos aquí lo que hemos repetido tantas veces en otras ocasiones. Que ni por razones morales ni por razones materiales, jamás será la independencia discutible. -¿Irá el Partido Nacionalista a las urnas? -Si, señora. El partido cree firmemente que la vía electoral será eficaz para la realización de su programa y así lo ha previsto en su táctica hace más de un año. Los acontecimientos que recientemente han estremecido a la madre patria España, al derrocarse un régimen por la vía electoral, han venido a corroborar la certeza de nuestros procedimientos. -¿Irán ustedes solos? -Creo innecesario repetir lo ya dicho. El nacionalismo tiene que mantenerse puro para hacer de todo portorriqueño un patriota dispuesto a todo por la independencia de su país. -Hábleme de su concepto del candidato. -El candidato nacionalista tiene que ser patriota: o sea, estar dispuesto a sacrificarlo todo por la emancipación de su tierra. Valeroso. Integro. Y este es el único candidato al cual deberá votar todo buen portorriqueño. Respaldarlo constituye cooperación efectiva para la emancipación del elector y de su posteridad. ¿Entre las mujeres nacionalistas, cuáles, cree usted podrían señalarse como futuros candidatos? -Esto es asunto que incumbe a nuestra convención. Existen mujeres portorriqueñas valerosas, inteligentes, abnegadas y quizás con mayor disposición al sacrificio que los hombres para asumir la elevada misión de representar el movimiento emancipador en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. Hago ahora varias preguntas que el presidente del Partido Nacionalista no contesta. Me dice que es su partido el que tendría que contestarlas. No es posible hacer hablar al señor Albizu cuando cree que comprometería en algún sentido a su partido. Admiro, también esa otra manifestación tan necesaria a un hombre que representa un sector de opinión.

Pasamos a otro punto. Yo pregunto: -¿Tiene usted fe en la intervención de la mujer? -La mujer ha sacudido su modorra. Creadora de la nacionalidad tiene que tener más celo que el hombre por la conservación de la patria en la plenitud de su derecho a ser libre, y tiene que ser enemiga de todo individuo o régimen que pretenda coartar el desarrollo plenario de las oportunidades de que deben gozar sus hijos. Su estirpe ha de ser dueña sin trabas exóticas de los destinos de la patria. La mujer cuando deposite su voto en la urna tendrá que meditar y resolverse a fijar por ese acto la libertad o la esclavitud de sus hijos. No existirá el dilema

para ella. Su voto determinará la emancipación inmediata de Puerto Rico. Hablamos de una renovación total del país. El señor Albizu me dice: -El nacionalismo integral tiene que hacer una patria fuerte, culta, sabia y poderosa. Se inspira para ese elevado fin en las fuentes espirituales de nuestra nacionalidad. Es dogma nuestro que cada portorriqueño sea una fortaleza física, moral, intelectual y espiritual. -¿Cree usted que a nuestra juventud se la educa para eso? -Condenado está nuestro sistema de instrucción pública por propios y extraños que desnaturaliza, embrutece y desmoraliza a nuestra juventud para que sirva de instrumento a los invasores en su política para destruir a Puerto Rico. -De la enseñanza en inglés, ¿qué me dice? -En nuestra reciente conferencia en la Universidad analizamos la barbaridad de imponer la enseñanza en la lengua de los invasores, cosa condenada por todos los pedagogos del mundo. Algunos elementos osados a sueldo del poder ocupante son los únicos que se atreven a dar alguna explicación a este grosero atentado contra la vida anímica de nuestro país. El presidente del Partido Nacionalista ha terminado. Al despedirse, le digo: -Supongo que los nacionalistas asistirán a la asamblea del sábado. El señor Albizu contesta. -Muchos irán en su carácter individual, pero el partido no enviará ninguna comisión. No hemos recibido ninguna invitación hasta ahora para dicho acto. Yo estrecho con regocijo la mano del hombre que con valor y nobleza admirable ha tomado a su cargo la defensa del ideal de la independencia de mi patria. Junio de 1931.

Por Angela Negrón Muñoz

“ES UN ESCARNIO A LA LIBERTAD DEL PENSAMIENTO PRETENDER EN SU NOMBRE QUE SE TOLERE EL USO DE LA PALABRA A LOS QUE LABORAN CONTRA NUESTRA FELICIDAD” DICE ALBIZU CAMPOS

A los acordes de la Borinqueña, se adelantó al procenio el valiente campeón de la causa portorriqueña, don Pedro Albizu Campos recibiendo entusiasta ovación de saludo. El eminente tribuno censuró cláusticamente las actuaciones inconsistentes de los directores que ha tenido el país, la duplicidad y desorientación de las fórmulas consignadas y las profanaciones a la palabra “patria” cometidas en su sagrado nombre, las cuales el Partido Nacionalista no está dispuesto a consentir y no consentirá más. Sostuvo que si bien felicita a los unionistas por la nueva orientación independentista de su programa, imprescindible es que la hagan buena con sus actuaciones siendo la primordial la renuncia a los puestos públicos no dimanados de elección popular pues ellos son fuente de prostitución política y su aceptación una profanación al ideal. No se puede estar con Dios y el diablo. A definirse también en las actuaciones, Dijo que el régimen por su finalidad explotadora, no se ocupa debidamente de las verdaderas necesidades del pueblo, tales como la sanidad y beneficencia públicas. Que infinidad de médicos portorriqueños, con miras egoístas, viven adheridos a ese departamento cuya labor es prácticamente nula. Si la sanidad se ocupara de la salud del pueblo, las carnes en lata que se expenden serían decomisadas de no ser vendidas dentro del plazo necesario para buena conservación. Puso de relieve que los principales panegiristas del régimen son asalariados por el mismo, lo cual explica su devoción al gobierno invasor, y que no sólo perciben personalmente cheques sino que tienen numerosos familiares colocados en el Gobierno, siendo sus ingresos anuales fabulosos. Que es insensato y estúpido pretender que el país tenga tolerancia ante ese espectáculo. Negó a Santiago Iglesias Pantín autoridad para intervenir en la política nacional por ser extranjero y menos con los fines perversos y egoístas que lo hace, Los extranjeros sólo pueden intervenir en la vida nacional de un país extraño con fines nobles como lo hicieron Kosciusko, Palaski, Lafayette, Rochambeau, Lord Byron y otros cuyos nombres la humanidad venera. Pero deben ser rechazados enérgicamente cuando son enemigos de la patria y es por ello un escarnio a la libertad del pensamiento pretender en su nombre que se tolere el uso de la palabra a

los que laboran contra nuestra felicidad. Abordó luego los problemas económicos. Es ridículo decir que si fuéramos independientes perderíamos el mercado norteamericano, pues la inmensa mayoría del comercio aquí es norteamericano y son ellos y no nosotros los que se benefician del mercado de nuestro país… No es menos ridículo preguntar con qué nos sostendríamos independientes. Actualmente no nos sostiene nadie, si no nosotros mismos. El yanqui no mete un centavo aquí que no saque pingues beneficios. El presupuesto lo pagamos nosotros. Con el dominio de nuestros aranceles, podríamos sostener un presupuesto no menor de $20,000,000, amén de los beneficios que reportaría la libre competencia de todas las naciones en nuestro mercado, lo que abarataría el presente alto costo de la vida. Dio la voz de alerta a los cañeros de la gran crisis que amenaza a esa industria, pues Estados Unidos están convirtiéndose rápidamente en nación productora y exportadora de azúcar y su competencia arruinaría a los azucareros de aquí. Finalmente, entró en el terreno del derecho internacional y explicó como el Partido Nacionalista, una vez dueño de los sufragios de la mayoría, constituirá la República y por medio de su servicio diplomático pedirá al mundo entero y a Estados Unidos su reconocimiento como República soberana. Que si Estados Unidos lo deniegan, les llevaremos a un tribunal internacional, donde, de acuerdo con la jurisprudencia sentada en el caso de Finlandia contra el imperio de los Zares de Rusia, triunfará nuestro derecho. Ante el dilema de reconocer nuestra República o tirotear nuestra convención constituyente y asesinar a este pueblo, dijo el orador- a Estados Unidos no les quedará otro recurso que caer del lado de la democracia, justicia y libertad que tanto pregona o afrontar las terribles y fatales consecuencias de su atropello si tienen la osadía de cometerlo. Seremos, pues, libres, si nos determinamos a serlo.

Tremenda ovación acogió las palabras finales del orador y al escenario subieron eminentes personalidades de Guayama a felicitar ardorosamente a don Pedro. Su brillante pieza oratoria ha promovido en Guayama excelentes impresiones anunciatrices del triunfo de la causa emancipadora de Puerto Rico”.

PROCLAMA DEL PARTIDO NACIONALISTA CON MOTIVO DEL 23 DE SETIEMBRE. PEREGRINACION A LARES. PROCLAMA DEL PARTIDO NACIONALISTA CON MOTIVO DEL 23 DE SETIEMBRE, DIA DE LOS HEROES Y MARTIRES DE LA INDEPENDENCIA.

SEGUNDA ASAMBLEA NACIONAL

Dentro de breves días se cumplirá el sexagésimo tercer aniversario de la gesta máxima de los anales patrios en que el sentimiento nacional de independencia se tradujo en hechos y el pueblo portorriqueño desde las montañas heróicas de Lares, inscribió entre las fechas decorosas del orbe el 23 de setiembre. No es el movimiento emancipador de Puerto Rico, que hoy encarna el Partido Nacionalista un movimiento romántico; las ideas filosóficas y jurídicas le sirven de puntales sublimes, pero tiene su ascendencia auténtica en una jornada épica bautizada con sangre y está cimentado en la devoción categórica de los buenos hijos de esta tierra por la causa de la restauración inaplazable de la república. La historia atestigua que la independencia de Puerto Rico, como todos los ideales redentores de la humanidad, tiene sus héroes y sus mártires y nada depurará tanto la conciencia colectiva como la meditación en aquel inmaculado sacrificio, que ha estado y estará siempre por encima de todas las profanaciones, en el propio escenario inmortal de su apoteosis gloriosa. El Partido Nacionalista auspiciará por eso nuevamente este año la patriótica peregrinación nacional hacia la tierra sagrada de Lares que es el tabernáculo augusto de la Patria. Nuestro Partido es el mismo del año próximo pasado por razón de la pureza y la integridad de su ideario, invariable e inmutable como la verdad, pero hoy se presenta coronado por el éxito, en las cumbres, no del poder colonial que desprecia, sino del amor y del reconocimiento y del respeto de propios y extraños, que es lo único que le interesa. Hasta las ideas ambientes del mundo actual nos favorecen, El crecimiento de la conciencia internacional va elevando cada día más al plano de derecho las relaciones entre los Estados que tradicionalmente se resolvían por la fuerza. La libertad absoluta de las potencias se ve cada vez más coartada cuando vulnera derechos de otros Estados. Los pueblos ya, a la par que los individuos, han alcanzado el derecho al

reconocimiento de su personalidad jurídica. La esclavitud de los países cede ante el concepto de la familia de las naciones. Ya es vituperable el solo nombre de “colonia”, y Puerto Rico demanda su ingreso en la sociedad de las naciones. Hemos de tener siempre presente, sin embargo, que la victoria por la causa de la independencia depende exclusivamente de la voluntad nacional que llegue al sacrificio para imponer la justicia y el derecho. Concurra toda la nación portorriqueña a la segunda asamblea nacional que se celebrará en Lares el próximo 23 de setiembre a rendir un tributo de honor y gratitud y al mismo tiempo de solidaridad y desagravio a los próceres del 68, que encendieron en Puerto Rico, antes que los cubanos en Yara, el fuego santo de la libertad de la Patria, haciendo fulgurar en nuestro cielo el resplandor de la espada de Bolívar. Dada en la ciudad de San Juan Bautista de Puerto Rico a los 15 días de setiembre de 1931, año 63 de la proclamación de la república. La Junta Nacional, Partido Nacionalista de Puerto Rico.

P. Albizu Campos, Presidente

Manuel Rivera Matos, Secretario General

LOS ACTOS CELEBRADOS POR EL PARTIDO NACIONALISTA EN LA CIUDAD DE LARES EL DIA VEINTITRES DE SETIEMBRE EN CURSO

HABLA ALBIZU CAMPOS Cuando fue anunciado para hacer uso de la palabra el Presidente del Partido Nacionalista la música tocó La Borinqueña mientras el público puesto de pie tributaba delirantes aplausos que se prolongaron por varios minutos. “La tendencia humana es ser parasitaria. Sólo una concepción espiritual de la vida nos eleva a la ofrenda de lo que poseemos por una causa justa. Nuestro pueblo en su decadencia moral es un pueblo parasitario. Pero esta apoteosis no es un acto parasitario. No venimos aquí a levantar un mito, ni a vivir una gloria pasada. Es muy fácil hablar de las glorias ajenas, pero eso no hace glorioso al que habla. Venimos aquí como un acto de consagración a los principios que informaron a los hombres del 68. “Amamos y adoramos a la patria como una diosa. La última partícula de nuestro suelo es cosa sagrada y no permitiremos que manos extrañas lo profanen. Pero más alto que ese culto es el culto de nuestros progenitores y no permitiremos que manos extrañas lo profanen. Ellos representan el simbolismo de la vida que poseemos y de nuestra grandeza ante la Eternidad. Los pueblos que no conocen a sus progenitores, son pueblos sepultos, son pueblos muertos. Nosotros al rememorar hoy su memoria, resultamos indignos sucesores de su memoria. Los pueblos son ingratos porque los hombres son ingratos; así nuestro pueblo no conoce los descendientes de aquellos grandes hombres. Y tenemos que honrar su memoria en su misma carne”. Entró luego el orador a hacer un análisis sobre la trascendencia de la personalidad. “El problema de Puerto Rico”, dijo, “es el problema de su personalidad. No hay responsabilidad donde no hay ejercicio de poderes. Un pueblo gobernado por un poder extraño es un pueblo irresponsable”. Dijo que Puerto Rico estaba en las condiciones de un loco que no tiene personalidad ante la ley por ser un ente irresponsable y se le pone un tutor para administrarle los bienes. “El imperio dice a la colonia: “yo ejerzo el poder porque eres un

incapacitado”. Y dispone de todas las tierras y bienes a título de tutor. Puerto Rico pasa en la actualidad ante el mundo como un pueblo de imbéciles que no tiene capacidad para resolver sus propios asuntos. Para disfrutar de derechos hay que tener personalidad y hablar con las demás potencias de igual a igual”. Analizó el orador las consecuencias de la negación de la personalidad en todos los órdenes, especialmente en el orden educativo. Dijo que el imperio establecía el sistema educativo que convenía a sus fines y por lo tanto se ocupaba de que no se dijera la verdad en las escuelas. Abordó también el orador el problema religioso. Dijo que ninguna religión en nuestro país podía ser enemiga de nuestra Independencia; que nadie a título de católico o protestante podía combatir la causa de nuestra libertad. Manifestó que Puerto Rico ante la Santa Sede era una nación independiente que disfrutaba de soberanía eclesiástica. Que en su día el Partido Nacionalista enviaría una comisión ante el Vaticano para plantear el caso de Puerto Rico, Manifestó que había que nacionalizar todas las instituciones religiosas. Como este año no figuró en programa la misa celebrada el año pasado en honor a los héroes del 68 el señor Albizu Campos se dirigió personalmente al Rvdo. Martínez, de aquella parroquia. “El año pasado”, dijo, “se cantó un Te Deum en la iglesia de este pueblo y el Rvdo. Martínez pronunció el discurso más elocuente en la asamblea que dimos en este mismo teatro. El reverendo Martínez se reveló aquella tarde como un verdadero portorriqueño. El reverendo Martínez le debe una explicación a su pueblo de por qué no se ha celebrado esa misa. El debe explicar qué coacciones secretas han impedido que se eleve hoy el perfume de una plegaria a los mártires de nuestra Independencia”. Terminó el orador diciendo que aquella peregrinación era un acto de desagravio a los héroes del 68. El señor Albizu Campos fue cargado en hombros por la multitud clausurándose la asamblea en medio de un delirante entusiasmo.

EL PARTIDO NACIONALISTA PROCLAMA NUEVE DIAS DE DUELO CON MOTIVO DE LA MUERTE DE DON PEDRO ANGLERO, SUPERVIVIENTE DEL GRITO DE LARES Cada vez que desaparece un hombre libre, la Patria se estremece y el futuro se anubla: la una, sintiendo en su más íntimas esencias la dolorosa embestida del Destino y el otro, padeciendo la orfandad de las virtudes constitutivas de la esperanza. De ahí que, al descender de su pedestal augusto la hombría obedeciendo leyes férreas y eternas sea necesario restañar la herida con visión de eternidad, pues de lo contrario sucumbirá, al peso de la desgracia, el sentido de la armonía espiritual. Los héroes de la magna odisea de Lares hicieron palpitar el corazón de su patria por lo mismo que aquellos troncos venerandos habían arraigado en el fondo del Espíritu portorriqueño. De entonces a esta parte, la patria, vilipendiada en horas de júbilo por los detractores del Ideal, se guardó muy hondo en sus entrañas la ceniza de sus muertos gloriosos, segura de que los enemigos de la Libertad, por carecer de la visión de lo eterno, no están en la disposición de respetar la ceniza sagrada de los muertos. Pero hoy, sacudida la esencia misma de la patria por la muerte del superviviente de la odisea de Lares, don Pedro Angleró, a la edad de ciento diez años, se nos antoja que las figuras proceras de la Revolución del 68 hacen su aparición en el proscenio de su pueblo e imponen silencio, con la autoridad moral que los indujo a defender, en no lejano día, la razón de los ideales y la trascendencia del pensamiento libertario. Ha muerto hoy, en el Barrio Obrero, de esta ciudad de San Juan Bautista, para la vida física, don Pedro Angleró, en el momento en que la patria, dolida y sangrante, llora la ausencia de sus hijos verdaderos y se hunde en la desesperación del fatalismo histórico. Ha muerto un prócer centenario, en cuyas venas latía la redención de un pueblo sojuzgado por el poder de la fuerza y por la negación de algunos de sus hijos. Ha caído el excelso estandarte de la epopeya borincana, y, al caer, con la tristeza de los grandes y la felicidad de los hermosos del alma, se ha levantado con la elgancia de los mártires que siempre se elevan por sobre el tabernáculo, estando en comunión con el perfume del sacrificio. Por sobre el tabernáculo de las desilusiones ha saltado este noble defensor de la moralidad y este sacerdote de la justicia; por sobre el tabernáculo que la indiferencia iza en horas de negativa potencialidad, para imponer el degollamiento de la fe y decretar que la fuerza vital del Derecho radica en la imposición de una desigualdad y no en la

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